¿Qué fue de Tanita Tikaram?

El programa de Nochevieja de Cachitos de hierro y cromo fue una buena manera de poner a prueba nuestra memoria musical o de recordar/descubrir qué aspecto tenían los intérpretes de algunas de estas canciones que han acabado siendo más famosas que sus artistas. Aunque hay que reconocer que para que los que ya estábamos escuchando música en los ochenta, la larga melena morena de Tanita Tikaram y esa voz profunda con la que cantaba Twist in my sobriety son bastante inolvidables.

Aunque uno piensa en los ochenta y lo primero que le viene a la mente son sintetizadores, estilismos imposibles, pelos cardados y algo de absurdo heavy metal, la verdad es que los últimos años de la década fueron bastante sobrios e imprevisibles, un tiempo en el que podían triunfar solistas como Black, Sam Brown o Suzanne Vega al mismo tiempo que la Lambada se convertía en la canción del verano. Tanita Tikaram pertenece al primer grupo. Nacida en Alemania, con antepasados de Fiji y Malasia, afincada en Inglaterra desde la adolescencia, apenas tenía 19 años cuando publicaba Ancient Heart, su disco de debut que terminaba despachando unas tres millones de copias en todo el mundo, principalmente en Europa. En 1990 publicaba su segundo trabajo, The Sweet Keeper, y aunque no conseguía las mismas cifras de ventas, la consolidaba como una de las favoritas de los oyentes amantes de la calidad.

Sin embargo, como le sucedería después a Felicity, Tanita Tikaran se cortó la melena en 1991 para editar Everybody’s Angel y fue como si hubiera perdido sus poderes.

"No tenía que haber ido a esa peluquería"

“No tenía que haber ido a esa peluquería”

Esto, unido a que la aparición de Nirvana, el grunge y el auge de la música alternativa hizo que toda la música inmediatamente anterior envejeciera diez años en un mes, hizo que la carrera de Tanita Tikaram empezara a declinar. En 1992 publicaba Eleven Kinds Of Loneliness en le que se estrenaba como productora y ni siquiera conseguía entrar en la lista británica. Después llegarían los intentos de modernizarse estéticamente de Lovers in the city, en 1995, y The Capuccino Songs, en 1998. Tendrían que pasar siete años hasta la edición en un sello francés de Sentimental, disco en el que canta en un par de canciones el mítico Nick Lowe, y otros siete años hasta la publicación del que hasta la fecha es su último disco, esta vez con una discográfica alemana: Can’t Go Back.

Parece que el siguiente disco de Tanita Tikaram no tardará otros siete años en publicarse. Mientras tanto, ella sigue dando conciertos de vez en cuando y mantiene una presencia activa en las redes sociales. Aunque parezca que ha quedado reducida a una cantante con un solo tema para recopilatorios de los ochenta y emisoras nostálgicas, Tanita es, en realidad, una de esas raras artistas que prefiere ser fiel a sí misma en vez de al mercado.

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