Punto de partida

Mientras me acompañaba a firmar la indemnización y el finiquito, la técnico de Recursos Humanos, me dijo:

-Quizás ahora no lo veas así, pero tienes que tomarte esto como una oportunidad.

No lo dijo con suficiente convencimiento. Parecía que ni ella misma se creía la tópica frase. Yo tampoco terminaba de creer que hubiera recurrido a algo tan manido. Por supuesto que terminar un trabajo es una oportunidad para buscar nuevos y mejores caminos laborales y vitales. También es una putada, todo hay que decirlo.

-¿Cuándo te vas? Pues nada, si necesitas algo, ya sabes donde estamos.

Éstas fueron las palabras de adiós de mi ya exjefa cuando fui a despedirme de ella antes de salir del despacho por última vez. Sonreía de oreja a oreja mientras las pronunciaba. Me quedé mirándola con estupefacción un instante y me fui.

Vuelvo a la casilla de salida. Eso sí, con más puntos de sabiduría y energía que la última vez que estuve aquí.

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