Pop con sabor a chicle

Meghan-Trainor

Después de un verano en el que parecía que una de cada cinco canciones que sonaban en la radio hablaban de anacondas culos, ya sabemos cuál ha sido el tema vencedor en esta categoría. Indiscutiblemente, yo me quedo quedando con All About That Bass, de Meghan Trainor.

Puede que lo que llame la atención de los medios o lo que le guste destacar a su autora, la veinteañera de Nantucket y potencial sucesora de Carly Rae Jepsen en el firmamento de las One Hit Wonders, Meghan Trainor, sea el mensaje de aceptación del propio cuerpo y las propias curvas, pero el secreto del éxito de All About That Bass es que su sonido hunde sus raíces en el Pop más puro y sesentero. Entre dejes de hiphop y amagos de rap modernizadores, arreglos, ritmos y estribillo nos remiten inmediatamente a la década de los 60, a los tiempos del Doo-wop, pero también del llamado Bubblegum pop. Sus claves eran letras sencillas, melodías pegadizas y una imagen juvenil y despreocupada. Temas como Sugar, Sugar de The Archies o Simon Says, de 1910 Fruitgum Company, eran puro pop destinado al consumo de las masas tan profundo y perdurable como el sabor de un chicle barato. Los críticos, por supuesto, lo odiaban. Y sin embargo, y como tantos otros estilos denostados en su momento por los melómanos con prejuicios, muchas de esas canciones han acabado soportando el paso del tiempo con una salud y una frescura envidiables. Quizás Trainor no vuelva a repetir nunca el éxito de All About That Bass, pero seguramente podrá vivir el resto de sus días a base de royalties.

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