EL TALENTO DE MR.MINGHELLA

Tres películas dirigidas por Anthony Minghella estarían entre mis favoritas. “El Paciente Inglés” la vi dos veces en el cine y unas cuantas más en mi casa. Lei el libro y me pareció mucho peor que la película. Me compré la banda sonora original de Gabriel Yared y aun sigue siendo uno de mis discos favoritos para escuchar un día de lluvia, con esos compases que deberían venir en el diccionario bajo el epígrafe de “romanticismo arrebatado”. Nadie fue tan dulce como Juliette Binoche como la enfermera Hana, ni tan hermosa como Kristin Scott Thomas intepretando a Katharine Clifton, ni tan inteligente como el zapador sij interpretado por Naveem Andrews, ni nadie sufrió tanto por amor como el Conde Laszlo de Almasy al que dio vida Ralph Fiennes. Tampoco nadie fue tan descaradamente sensual como Jude Law en “El talento de Mr.Ripley”, ni tan retorcido como el personaje que da título a la película y puso cuerpo Matt Damon, The Mysterious Yearning Secretive Sad Lonely Troubled Confused Loving Musical Gifted Intelligent Beautiful Tender Sensitive Haunted Passionate Talented Mr. Ripley, una historia de amor ciego a ritmo de jazz y otra intensa partitura a cargo de Gabriel Yared. La música también era una protagonista más en “Cold Mountain”, otra historia de amor épica y fatalista ambientada en la Guerra de Secesión, seguramente la última película interesante protagonizada por Nicole Kidman antes de caer presa del Botox. Con esta preciosa canción de Alisson Krauss, le decimos adiós en este blog a Anthony Minghella, fallecido hoy a los 54 años de edad.

MAÑANA DE VACACIONES

Mi primera mañana de vacaciones iba a estar dedicada a esperar a un mensajero. Pero el mensajero ya ha llegado y ha terminado mi primera obligación.

Ahora desayunaré mientras escucho a Josh Groban (soy tan ñoño cuando me lo propongo) y saldré a la calle a entregar el paquete a su auténtico destinatario: Joserra, el chico del cumpleaños. Es el 19, pero nosotros lo celebramos el sábado devorando hamburguesas de autor en un local muy bien decorado, pero con los camareros más estúpidos que haya aguantado nunca. Después fuimos a La Fábrica del Pan, donde estuvimos hablando de la vida, es decir, de sexo, trabajo e hipotecas.

También tengo que ir a Correos a recoger un paquete de libros que me he traido el Amazonas. Y al Bershka a devolver un jersey y una camiseta. El sábado nos recorrimos toda la calle Fuencarral y entramos en todas las tiendas, pero sólo me compré algo en ese establecimiento de ropa adolescente donde por lo que cuesta un vaquero en Energie renuevas medio armario y aun te sobra para ir a cenar y al cine.

Tendría que ordenar un poco la casa, pero bueno, eso ya lo haré si me da tiempo… :-)

AFORISMO

La gente siempre acaba hablando de amor, aunque a veces están hablando de sexo, y otras veces hablan de sus miedos. Pero el caso es que todo el mundo acaba cantándole al amor, viendo comedias románticas y creyéndose los mensajes publicitarios de los anuncios de colonias. El amor mueve el mundo (¿O era el dinero?).

Cuando yo tenía 25 ó 26 años, después de 25 ó 26 años de frustraciones y decepciones, decidí renunciar a ambas cosas (bueno, al sexo conmigo mismo no sería capaz de renunciar, lo confieso). Como la vida es muy perra y siempre te lleva la contraria, sólo fue entonces cuando ambas cosas llegaron de verdad a mi vida.

El caso es que me da la sensación de que el amor no se busca, el amor llega por sorpresa cuando menos te lo esperas, donde menos pensabas y con la persona que jamás imaginaste.

El sexo sí. Ese sí se puede buscar. Y es fácil de encontrar. Aunque no necesariamente con quien te apetecería…

SIETE DÍAS

Hoy, en el café de después de comer, hemos estado haciendo cálculos y resulta que sólo nos quedan siete días de curro, además de las vacaciones de Semana Santa. El 31 de marzo es el último día que estaré sentado en esta silla, en mi esquina particular de la planta donde he estado los últimos tres años y pico.

¿Y después?

Pues a esperar a que nos renueven.

¿Y si no os renuevan?

Pues al paro.

¿Y no te preocupa?

Hombre, un poco, pero vamos, no soy tonto y ya encontraré algún trabajo. Aunque sea poniendo sandwiches en el Rodilla. Dicen que los que sobran cada día te los puedes llevar a casa, así que la cena, por lo menos, la tendría asegurada. Y si no, a vivir la vida bohemia. O de los concursos. O me voy a Nueva York. Ya me preocuparé cuando tenga que preocuparme.

ME AGAINST THE EXCEL

Esta semana estoy yendo por las mañanas a un curso para aprender a manejar Microsoft Excel. El comienzo de la primera clase fue más o menos así.

Profesor: Bueno, ¿y qué sabéis de Excel?
Yo: Pues… yo sé cuál es el icono.
Profesor: ¿Pero no lo has usado nunca?
Yo: No, bueno, sí, para estos juegos de acertar pelis y grupos que te mandan por Internet.

Dos días después he sido capaz de escribir algo como =Si((hoy()-B2)>=5;G2*$C$11;) ó =(BUSCARV(E2;B16:C19;2)*G2) y entender lo que significa. Dudo que lo vaya a emplear en mi vida, pero ya puedo decir que tengo “conocimientos de Excel a nivel de usuario” sin que sea una mentira.

SENSACIONES POP

¿Cómo un concierto con un sonido francamente mejorable, un cantante afónico y unas pantallas con marcianitos pixelados que se desconectan cada cierto tiempo puede ser una gran experiencia? ¿Es Guille Milkyway un personaje de película de Cronemberg con capacidades mentales para hipnotizar a las masas? ¿O será que sus canciones son tan perfectamente Pop que se imponen sobre todas las dificultades?

LA FIESTA DE LA DEMOCRACIA

Un día de elecciones es un día de fiesta. Por lo menos yo, desde que sé que existe la democracia, los he vivido con una emoción especial. Y desde que tuve edad para votar, no he faltado nunca a la cita, aunque fuera para ejercer mi derecho al voto inútil.

Ayer era la primera vez que votaba en Madrid. Mi colegio era un caserón antiguo de los años cincuenta situado en la calle Olmo, más adecuado para el rodaje de la segunda parte de El Orfanato que para dar clases. Los pasillos eran un hervidero de gente buscando su distrito y su mesa, tratando de meter en el sobre la papeleta del Senado con el menor número de dobleces posibles, o buscando su opción favorita entre las decenas de papeletas repartidas por las mesas. Mucha gente, mucha participación. Digan lo que digan, quien se beneficia de esto es el sistema democrático.

Cuando bajaba las escaleras del colegio después de votar, me cruce con una señora anciana con su tacataca que subía las escaleras apoyada en el brazo de su hijo con bastante dificultad. Él le decía que no era necesario que subiera, que le podían bajar la urna. Pero la señora no quería esperar e insistía en ir hasta su mesa para ejercer su derecho al voto. Me quedé un rato pensando en los muchos años en los que ella no habría podido votar y entendí perfectamente su insistencia. Salí del colegio con una sonrisa.