MÚSICA DOMINGUERA

El último lustro de los años setenta estuvo dominado por la música Disco. Podríamos teorizar sobre estilo musical, pero todos sabemos cómo reconocerlo: ritmos potentes marcados por el bajo heredados del Funk, arreglos orquestales, cantantes en falsete, letras que bordean el absurdo, estética surrealista, flecos y lentejuelas… Su éxito fue tan grande que la gente acabó harta. En Estados Unidos, se organizó el 12 de julio de 1979 un evento llamado Disco Demolition Night en el estadio de los Chicago White Sox: como promoción de un partido anodino, se vendieron entradas a menos de un dolar para aquellas personas que acudieran con un disco de música Disco para luego quemarlos todos juntos en un rito purificador en nombre de la buena música. Se superaron todas las predicciones y más de noventa mil personas participaron en esta “celebración” que acabó con graves disturbios. Sí, esto es la realidad, no un episodio de los Simpsons… aunque lo parezca.

En Europa, como somos más avanzados y sofisticados, el Disco fue un éxito aun mayor y nunca lo rechazamos. Incluso nos inventamos cosas como el Space Disco, una variante de este estilo caracterizada por la estética futurística (ahora la llamaríamos retro-futurística). Este vídeo os lo dejará todo clarísimo: “I lost my heart to a Starship Trooper”, un éxito de 1978, una época en la que el concepto “vergüenza” no estaba tan desarrollado como ahora.

Con esta canción debutó en el mundo de la música Sarah Brightman, quien después triunfaría como estrella de los músicales compuestos por Andrew Lloyd Weber y haría horribles discos de música pseudoclásica, además de cantar “Amigos para Siempre” con Jose Carreras en las Olimpiadas de Barcelona.

Y aquí, en Spotify.

3 thoughts on “MÚSICA DOMINGUERA”

  1. Uys la Brigthman, qué jovenica.
    Y desde luego, ahora entiendo lo de su carrerón, si empezó con esto jejejeje

    Ains, con lo del space disco me has recordado a cuando era pequeñico, que teníamos un disco en casa con una versión de “la guerra de los mundos” y cosas así …

    Besicos.

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