MÚLTIPLES PERSONALIDADES

Recuerdo que en primero de EGB la profesora nos preguntó un día que queríamos ser de mayores. Yo dije que quería ser Arquitecto. En aquella época jugaba mucho con las típicas piezas de madera de colores para construir castillos, torres y casitas, un juego al que le llamábamos “la arquitectura”. Así que, ¿cómo no iba a querer ser arquitecto? Al final, di rienda suelta a mi inquietud constructora jugando al Lego y al Ikea.

Más tarde montamos un periódico en clase y en el recreo jugábamos a Barrio Sésamo. También hacía dibujos de vez en cuando, con predominio de soles amarillos, nubes azules sobre cielos blancos y casitas con tejado naranja. Así pues, la vocación periodístico-audiovisual ya estaba ahí. Pero como el resto de los niños se reía de mi voz de pito (trauma!), decidí que lo mejor sería refugiarme en el laboratorio y mezclar liquidos humeantes en tubos de ensayo. A los nueve años lo tenía claro: yo sería científico y crearía quimeras.

Pero soñar es gratis, así que, cuando nos obligaban a jugar al fútbol en Educación Física y yo terminaba poniéndome en la portería porque nadie quería ocupar ese puesto, imaginaba que de mayor sería un fabuloso guardameta. Tres o cuatro balonazos en la tripa (dolor!) me hicieron abandonar los deportes de riesgo y cambiarlos por el ajedrez. Ahí tuve un breve y fugaz momento como gran promesa de los tableros. También fui joven promesa del tenis, todo hay que decirlo. Al final me instalé en una plateada mediocridad en ambas disciplinas. A mí el deporte que de verdad me gustaba era el ciclismo, pero de eso, mira por donde, no había equipo en el colegio. El destino siempre conspiraba contra mí en la adolescencia. De mi carrera como jugador de MinisBasket mejor no decir nada. Bueno, sí, hablemos: una vez metí una canasta.

Aunque durante un breve tiempo dije que quería ser director de cine, cuando llegué a BUP ya tenía decidido que sería astrónomo. Sí, yo siempre me he distinguido por elegir carreras que no existen en España y que, además, tienen múltiples salidas laborales. Pero ahí me veía yo, en el observatorio de las islas Canarias, detectando nuevos satélites planetarios y resolviendo el enigma de los quasares. Nada podía apartarme del camino de mi Verdadera Vocación… Nada. Salvo una profesora de Física que me hizo aborrecer de la Física, de la Química y de todo lo relacionado con la tabla periódica de los elementos, lantanidos incluidos. Así que me fui a Letras Mixtas (Trauma… para mi tío!), e incluso gané el Segundo Premio en el Concurso de Poesía del Colegio, consistente en la fabulosa suma de doce mil pesetas. Eso sí, los demás intentos de hacer carrera en el mundo de las Bellas Artes se desvanecieron ante mi nulo talento vocal, interpretativo, musical o bailarinesco.

Cuando llegó la hora de elegir carrera me acordé de mi temprana vocación periodística, lo que, sumado a que me gusta escribir, salir por la tele y posar para las cámaras, hizo que Comunicación Audiovisual fuera la opción perfecta. También me cogieron en Sociología en la UPNA, pero decidí seguir el camino de mi Auténtica Vocación y dejar la Sociología para mis ratos libres. En un momento dado, decidí ser guionista y después de un largo proceso de selección digno de Operación Triunfo, terminé en la ECAM. El resto es historia.

Al final, decidí dedicarme a ser feliz y me di cuenta de que, al fin y al cabo, el trabajo es algo que se hace entre medio de las cosas verdaderamente importantes de la vida. ¿Es esto una autojustificación de mi “fracaso” profesional? Hmmm… bueno… sí… quizás… depende.

17 comentarios en “MÚLTIPLES PERSONALIDADES”

  1. No hay mayor fracaso que currar en algo que detestas, y me da que no es el caso así que nada que justificar, que el curro lo que tiene que hacer es darte los medios para vivir, no el fin.

    Y lo otro me parece que si no son coetaneas no se considera personalidad múltiple, solo veletismo ;P

  2. ¿Amigo Sabina? Pero si no me gusta nada… Retira tus palabras, murciano! :-D

    Siempre he sido un poco veleta, jajaja… Y a los niños, los pobres, los mayores los marean mucho.

  3. Pues mira, que ami a la friolera edad de 30 tacos me dio por cambiarme radicalmente de area profesional (de la informatica al marketing..ole mis cojones), creo que un momento de crisis de la mediana edad…pero al final ya era muy mayor para empezar como becario

    X_X

  4. Antonio, siempre dándole la vuelta a la misma idea…Un consejo, cumple tus sueños aunque luego resulten pesadillas…al menos no te quedará la duda de haberlo intentado ;D

  5. Uno no fracasa si no tiene la oportunida de hacer lo que verdaderamente le gusta y, una vez que lo hace, demuestra que es malo remalo. Yo creo que no te han dejado explotar esa parte de tu perfil laboral.

  6. Yo creo que siempre hay tiempo para reinventarse.

    También es cierto que hay muchas cosas en mi vida en las que no me he esforzado lo suficiente.

    Pero en general estoy bastante contento con como me han ido las cosas.

    Y yo dibujaba las nubes azules y el cielo blanco. No es un chiste.

  7. “Yo creo que siempre hay tiempo para reinventarse”-> con la edad nos hacemos perezosos ;D

    “También es cierto que hay muchas cosas en mi vida en las que no me he esforzado lo suficiente” -> eso creo que no es verdad, por lo poco que te conozco y me ha contado tu hermano

    Alguna vez le he dicho a tu hermano que deberías trabajar de Freelance, como hobbie, sacarías unas perrillas…Está bien escribir un blog pero tú tienes madera para escribir otras cosas (la fama-esfuerzo cuesta!!!). Te lo dice una de ciencias, pero igual no es mal consejo…

    Y es que cd recurres tanto a lo mismo es pq te pica el gusanillo, la curiosidad…

    A ver cuándo nos sorprendes con algo!!!! Aunque lo que sí es verdad es que todos necesitamos un trabajo que nos llene, pero sobre todo, nos pague la hipoteca…Y lo de un corto sobre tu curro no es mala idea, jeje

  8. cuando uno pasa una media de 23-27 años estudiando, preparándose…(o al menos eso me dijeron a mi…) y luego, otra media de 8 h/día trabajando en algo hasta los 65 años…pues dime si el trabajo es o no parte de tu vida, pq yo echo cuentas y me sale que nos pasamos la vida trabajando o durmiendo, eso sí con pequeños ratitos de descanso, algunos tienen más que otros…Desde mi punto de vista la felicidad pasa por tener un trabajo que te llene,aparte de otras cosas, por supuesto ;D y dejo de escribir ya…

  9. Yo de pequeño quería ser abogado. Me molaban mucho los superabogados superlistos que veía en las series de la tele. También quise ser arqueólogo, y a ser posible al estilo Indy.
    Más de mayor, y tirando para la cosa práctica quise ser periodista y publicista…
    Pero he currado de todo, y ahora soy simplemente un pringado pequeño empresario (por no decir un puto camarero pringado )

    Ah, lo que más me llenaría es ser miembro de un grupo profesional de música antigua, de un coro de cámara, pero para eso, la naturaleza solo me ha dotado de una medianamente aceptable mediocridad.

    Besicos!

  10. Proud, la lycra está muy pasada, aprende del Profesor Manhattan! :-D

    Y sí, yo creo que tener un trabajo que te llene, te guste o, por lo menos, que no te queme, es importante. Lo sé por experiencia. Sin embargo, a veces nos centramos demasiado en lo laboral y en la vida hay muchas más cosas.

    Joserra, pues ya sabes, crea! No te cortes! :-)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *