MUDANZA

Mi hermano lo sabe: las mudanzas son un infierno. Él tiene experiencia en el tema, ya que ha hecho cinco o seis en menos de tres años. Eso sí, como si fuera atravesando circulos dantescos camino del Purgatorio, en cada mudanza tenía menos objetos que en la anterior. La evolución suele ir desde el “me lo llevo todo, incluso lo inútil, como esta olla con restos de arroz requequemado” hasta el “me lo dejo todo salvo lo imprescindible”.

Mi amiga Virginia dice que hay que aprender a tirar cosas a la basura, ya que suele ser una experiencia liberadora. Durante sus últimos años, mi abuelo fue un discípulo fiel de esta filosofía y cada cierto tiempo tiraba cosas inútiles que llevaban acumulando polvo durante décadas en cajas, baules, armarios y desvanes. Sí, las casas viejas eran más grandes que los zulitos habitables de nuestros días.

En mi última fiesta de la mudanza, el cambio de Espacio Enano a Espacio Amplio que hizo Joserra hace un par de semanas, se volvió a demostrar esta ley. Una mesa de ordenador que llevaba años desmontada y guardada debajo de una cama terminó en el cubo de la basura esa misma noche. Bueno, no terminó en la basura porque alguien la recuperó y se la llevó a casa. En mis primeros años, yo también hice eso en varias ocasiones… Más barato que el Ikea, oiga.

Y ahora que he terminado la reforma, me doy cuenta de que no tengo ninguna prisa por bajar muchas de las cosas que subí al altillo para protegerlas de los obreros. Ni las necesito, ni las echo de menos. ¿Qué hago? ¿Las tiro o las pongo a la venta en Ebay?

Eso sí, la vida también me ha enseñado que siempre llega un momento en que uno se arrepiente de haber tirado algo a la basura. Hay objetos que sólo se vuelven útiles o imprescindibles cinco segundos después de que el camión de la basura los haya triturado… Por si acaso, convertiré el altillo en un ChillOut-Dormitorio de invitados-Museo de la Vida de Ace76.

11 comentarios en “MUDANZA”

  1. Si me dan la hipoteca ya hablaremos, que sabes que lo que para unos es un “arritranco” para otros es suuuuper útil.
    Así es que déjalo todo en el desván chill-out y monta un rastrillo para el verano, y de paso te sacas unas pelas para extras ;-p
    Besicos.

  2. Tíralo todo a la basura. Yo en dos años en “espacio enano” no he necesitado ninguna de las cosas que estaban en las cinco cajas que dejé sin abrir en la última mudanza, claro que…
    ahora tampoco las he tirado

  3. No tires nada a la basura. Consérvalo todo. Ese consejo dieron ayer en el telediario, después de la inauguración de un fastuoso mercadillo de objetos inservibles, antiguos y caros.

  4. Bueno, mientras haya espacio para ellas en algún sitio, no las tiraré. Uno nunca sabe cuando va a necesitar un peluche de Hong Kong Phooey…

  5. Yo hace muchos años que no me mudo, pero hubo una época, entre verano de 2000 y principios de 2002, que me mudé unas siete veces en cuatro ciudades diferentes… un horror! y claro, no se acumulaba nada de nada.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *