MELTING POT

El domingo por la tarde, mi amiga Sonia me invitó a merendar chocolate con churros en San Ginés. Estábamos en la sala de abajo cuando, de repente, ésta fue invadida por un grupo de unos cuarenta estudiantes estadounidenses… o al menos tenían pinta de serlo. Cuando nos íbamos, nos fijamos en que todos los estudiantes negros se habían juntado en torno a una misma mesa y que los estudiantes de origen oriental habían hecho lo mismo. Lo comentamos a la salida: en Estados Unidos impera el “juntos pero no revueltos”.

Eso sí, ahora me pregunto si en los colegios españoles los alumnos también se separarán de forma más o menos consciente por sus razas o sus raíces familiares. España va camino de ser un país multicultural (de hecho lo es ya) y creo que muchas veces no nos damos cuenta de esa nueva realidad. Seguimos imaginando España como era hace veinte años -o peor aun, algunos la siguen imaginando como era hace cuarenta-, mientras a nuestro alrededor nacen nuevas realidades sociales. El problema es que muchas terminan creciendo de forma paralela y convirtiéndose en submundos que funcionan casi con total autonomía.

Espero que dentro de veinte años hayamos sido capaces de hacer un buen “melting pot”.

6 comentarios en “MELTING POT”

  1. yo creo que Madrid es multicultural, al resto de España le queda un rato…y bueno, mira a los grupos de adolescentes en el metro, yo mezcla veo poca la verdad…a veces no es cuestión del país de acogida, creo yo…
    Tontá es una palabra que se usa mucho en Badajoz ;D

  2. Yo supongo que es muy difícil avanzar hacia la multiculturalidad real porque tendemos a agruparnos con las personas con las que tenemos algo en común… pero bueno, habrá que ser optimista y confiar en que las nuevas generaciones sean más abiertas de mente.

    Me encanta la palabra “tontá”, :-D

  3. En las reuniones sociales, al menos en el sureste peninsular, aún vamos por la segregación sexual. Los chicos con los chicos tienen que estar, las chicas con las chicas blablablá (8).

  4. En mi instituto no se nota ninguna diferencia entre los alumnos españoles y los alumnos extranjeros, ni entre colores ni culturas; en general están todos mezclados y bien avenidos, entre ellos, digo.

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