MÁS BODAS

Parece que con los treinta años llegan las ganas de casarse… hasta a mí me pasa a veces y todo, que me visualizo en Las Vegas disfrazado de Elvis y mi cónyuge de Priscila (o viceversa). El caso es que, el sábado, mientras nos hacíamos la foto con los novios, otro de los amigos de la cuadrilla anunció que ya tenía fecha para su boda. Bueno, tenía fecha, iglesia y restaurante, el paquete completo ya preparado con casi un año de antelación. No está mal, así voy reservando un hueco en la agenda y pensando en si me compro un traje nuevo o no con la excusa de que es boda en verano y me toca incorporar un traje beige o de color claro a mi vestuario. Que sea de Zara, Massimo Dutti, Caramelo, H&M o Confecciones Lady Pepa dependerá de lo que opine el señor Euribor por esas fechas. Algo me dice que estará superbajo… y que a mí me habrá tocado la primitiva… o que habré plantado un arbol del dinero en casa… alguna cosa de esas. Así que el traje será del taller de Don Hermegildo… Zegna, claro. Jajajaja, risas mil.

La boda era en un pueblo de las afueras de Pamplona. Como es habitual en mi cuadrilla de amigos, preparamos el regalo para los novios la noche anterior. Una de las chicas hizo un muñeco con escayola y lo llenamos de dinero… en el autobús que nos llevaba a la ceremonia. Después hubo que tapar el agujero con un poquito más de escayola para que no se escaparan los billetes… y lo hicimos en el baño de las bodegas donde fue el banquete, mientras servían miles de canapés en los jardines. Había varios “stands” (o estaciones, como decía el menú) donde servían, entre otras cosas, queso con uvas o nueces (en la estación Parmegiano Regiano), pulpo (en la estación Pulpo a Feria) o sushi (en la estación japonesa, donde expliqué a mis amigas que el truco para comer con palillos es cogerlos como si fueran un bolígrafo). Como dijo uno de mis amigos, parecía que estábamos en la Expo e íbamos de pabellón en pabellón con nuestra copa de tinto en la mano. Porque claro, era una boda… en una bodega… en Navarra… Y para cuando nos sentamos en el salón a tomar el segundo plato (un delicioso solomillo con foie, ñamñam) ya habíamos pasado en repetidas ocasiones por la fase de exaltación de la amistad.

Después vino el baile, a cargo de una banda de son cubano, regalo de unos amigos de la novia, y del DJ. Como ya somos unos viejunos y en la boda no había más que adolescentes de veintitantos años, toda la música que sonó fue del siglo pasado. Que si la Bamba, que si Twist & Shout, que si rancheras, que si grandes éxitos de los 80, que si el repertorio completo de Alaska y Dinarama y Mecano. Hasta el ritmo de la noche bailamos, belíssima… Y así hasta las dos y media de la mañana.

Yo no sé la gente de que se queja. A mí me encantan las bodas. Son una fieshta! Y más cuando lo celebras con amigos de verdad.

17 comentarios en “MÁS BODAS”

  1. A mi me encanta la costumbre norteña (bueno, no sé si será sólo norteña) de esconder el dinero en regalos. Me gustó una que me contaron una vez: esconder el dinero en una caja fuerte cuya combinación aparecía escrita en el reverso de un puzzle que había que montar para tenerla.

  2. a) Esto de leer Eh, Tío te está creando un humor un tanto peculiar, ejem.

    b) Esto del banquete a modo de estaciones es un tanto extraño, pero divertido parece también.

    c) En Navarra, creo que también importáis algún que otro blanco de Rueda, que lo sé yo, que me lo han contado. Así que lo de ir con tinto es porque te molaba, no por donde andabas, sisisi.

    d) Yo creo que en general, de las bodas, a las pobras mortales les molesta si la música es un horror (son cubano, un poco lo es) y, sobre todo, el pastizal que hay que poner, que los pobretones miráis mucho la pela, tiatiatia.

  3. Recomendación: si la economía (te) lo permite, recomiendo los trajes de chico de Amaya Arzuaga. O los de Victorio y Luchino.
    En caso contrario, Zara, que lo imitan todo que es un primor.

  4. A mi me gustan mucho las bodas; comida rica y barra libre, ¡todo gratis! Pero hace mucho que no voy a ninguna, no me invitan…y a las que me invitan no me dejan ir :(

  5. La boda en sí mola: comida, musica, amigos, juerga, barra libre…

    El problema está en la pasta que has de dejarte para el regalo, el traje, el desplazamiento…

  6. Me imagino que si tuviera 8 ó 9 bodas al año, como otros, pues igual sí acabaría un poco harto. Se ve que lo de tener pocos amigos al final sale económico y todo, jejeje

    Y, bueno, digamos que los pintxos de chistorra que sirvieron tuvieron más éxito que el sushi!

  7. Nosotros en una boda, en Pamplona por cierto, cogimos el dinero de los 5 que éramos, lo cambiamos en moneditas de lauro y lo metimos en un cofre del Cid, que para eso éramos burgaleses de pro… :)
    Un año de antelación… molt fort…

  8. aquí yo dando consejos sin que nadie me los pida: trajes claritos para ir a una ceremonia (aunque sea civil) NO!. siempre oscuros, aunque sea verano y aunque sea de día. he dicho. y mira, así te ahorras comprarte otro…

    bss!

  9. Don Otto, es que si no no quedan ni iglesias ni restaurantes libres. Creo que alguna prima mía estuvo preparando su boda con año y medio de antelación. Y yo que siempre he querido casarme en plan improvisado…

    Anoche estuve repasando las fotos del baile, que nos han mandado un amigo, y sí, puedo decir que me lo pase tan bien que hasta había olvidado momentos como “haciendo malabares con la copa en la cabeza”.

    Jo, pero yo quiero un traje claro… :-( No sé yo si haré caso de tu consejo, Álvaro, jejeje… :-)

  10. Los trajes de Hugo Boss tampoco están nada mal y te va a durar todo el tiempo que quepas en esa talla, y si lo compras en rebajas hasta no son demasiado caros.

    Las bodas son como todo, cuando son un compromiso (bodas familiares a las que no irías de otro modo) son un rollo pero las de los amiguetes molan mil. Mientras no tengas 5 en un año claro.

  11. Sobre todo si se celebra en Navarra, como las rancheras de Rocio Dúrcal.

    Me apunto la sugerencia de Hugo Boss a la lista, aunque me da a mí que ni en rebajas me lo podré permitir.

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