Maroon 5 en el Palacio de los Deportes

En 2010, Maroon 5 editaron Hands all over, su tercer trabajo. El disco, encabezado por el sencillo Misery, no fue bien recibido por el público y las cosas no pintaban bien para Adam Levine y sus chicos. Él se refugió en The Voice donde coincidió como juez con otra artista que venía de darse un buen batacazo comercial, Christina Aguilera. En 2011 los dos se juntaban para publicar un sencillo que, por estos misterios del mercado musical que lo hacen tan interesante, se convertía en el mayor éxito de sus carreras: Moves like Jagger. No hay nada como silbar en el momento justo.

Cuatro años después de MLJ, Adam Levine es el hombre vivo más sexy del planeta y Maroon 5 han publicado dos discos de pop eficaz e instantáneo que les han hecho ganar nuevos y, sobre todo, nuevas seguidoras. El grupo llevaba ocho años sin actuar en Madrid y se notaba que había ganas de verles: el Palacio de los Deportes -ahora rebautizado Barclaycard Center- había colgado hacía tiempo el cartel de “No hay entradas”. Después de escuchar como teloneros a Nick Gardner -que hizo un interesante mashup entre el Like a Prayer de Madonna y el Take me to church de Hozier- y el curioso reggae canadiense de Magic! -que hicieron una oportuna versión del Message in a bottle de Police-, Maroon 5 salió al escenario abriendo el concierto con Animals mientras que centenares de móviles grababan cada uno de los movimientos de su cantante.

Daba comienzo un recital de cerca de hora y media en el que el grupo repasaba casi todos los sencillos de su carrera, sepultando Hands all over en el olvido y casi prestando más atención a Overexposed que a V, su disco más reciente y, supuestamente, el protagonista de esta gira. En esos momentos se notaba que la mayoría de los asistentes eran fans ganados a raíz de MLJ, ya que temas como Harder to Breathe o Sunday Morning, de su primer disco y algunos de los momentos musicales más brillantes de la banda, fueron recibidos con cierta frialdad por el público que, sin embargo, se volcaba con temas como Sugar, One more night, MapsThis Love y un She will be loved en formato acústico. Claramente el repertorio del concierto está pensado para estos últimos seguidores, yendo a lo seguro, obviando temas desconocidos y momentos más intimistas. Sólo así se entiende que canten Stereo Hearts, el tema en el que Adam Levine colaboró con Gym Class Heroes (a pesar de que sus dotes para rapear sean algo discutibles), mientras que prescinden de Lost Stars, la canción de la banda sonora de Begin Again por la que Levine fue nominado al Oscar. Y aunque convertir el concierto en una sucesión de grandes éxitos hace que uno no se aburra en ningún momento también hace que el conjunto resulte un poco deslabazado e incoherente, carente de alguna progresión o sentido interno.

I'm sexy and I know it

I’m sexy and I know it

Es innegable que Maroon 5 es Adam Levine a pesar de los intentos de éste por darles algún protagonismo al resto de los músicos, dejándoles cantar con él el arranque de Payphone a capella. Levine es de estos hombres que atrae todas las miradas sin necesidad de hacer gran cosa, incluso en noches en las que el cantante no parece especialmente comunicativo ni animado. Adam Levine apenas bailó ni habló con el público. También es verdad que no lo necesita: basta con que camine por el escenario arrastrando el pie de micro enfundando en una camiseta y pantalones vaqueros para que miles de corazones se derritan mientras suben sus fotos a Instagram. Y por supuesto, deslumbrar con ese dominio del falsete a pesar de que sea difícil de apreciar en un recinto como el del Palacio de los Deportes.

Maroon 5 nunca será un grupo alabado por los críticos a pesar de que nos han regalado sencillos tan perfectos como This Love, Makes me wonder o el reciente This summer’s gonna hurt like a motherfucker. Ellos parecen ser conscientes de ello e incluso Adam Levine se permite bromear con ello preguntando cuantos hombres solteros había en el público y recibiendo como respuesta un silencio convertido en griterío cuando preguntó por las mujeres solteras. Maroon 5 es un grupo que hace pop, a veces más elegante, a veces más facilón, para cantar a voz en grito letras como “I really wanna love somebody/
I really wanna dance the night away”. Y en un momento en el que este estilo está dominado por chicas de todo tipo acompañadas de sus DJs escandinavos y en el que los grupos masculinos intentan disimular que hacen pop con tics de falso rock, la apuesta clara por el Pop que hacen Maroon 5 es más que necesaria.

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