MANIOBRA DE EVASIÓN

Madrid, cuatro tres de julio, seis de la tarde. Cercanías de la Plaza de la Independencia, punto de salida de la Manifestación del Orgullo Gay. Pocas novedades con respecto a años anteriores. Quitando el lema anual y la pancarta de cabecera, ha llegado un momento en que es prácticamente imposible distinguir un desfile de los que le precedieron: mismas carrozas, mismos lemas, mismos pectorales y mismas plumas. Lo rompedor o revolucionario se ha convertido en algo reconocible, tradicional o normalizado. Esto tiene connotaciones positivas y negativas, cada cual que escoja las que prefiera.

Como no, la manifestación comenzó con el retraso habitual de media hora. Cuando llegaban a nuestra altura los ángeles de gaydar, se acercaba la hora de ver El Partido. Joserra me dio las llaves de su casa, lugar escogido para presenciar El Evento mientras él se quedaba terminando de ver pasar las carrozas. Para cuando llegó a su piso, el salón ya había sido tomado por los amigos. Incluso vino Sonia, quien posiblemente nunca había visto antes más de cinco minutos seguidos de fútbol, pero que, como toda buena española, tiene un entrenador dentro de su cuerpo. En cuanto llegó a casa, preguntó:

-¿Cómo van?
-Empate a cero.
-Si es que en realidad, somos muy malos, la selección no vale nada, blablabla, respondió ella, ganándose inmediatamente el apodo de “La Nueva Carbonero”.

Pocos minutos después, se desató el drama; penalties, paradones, goles anulados, pelotas que rebotan en el larguero, Villa maravilla, gol histórico y jolgorio generalizado en el balcón y en todo el barrio. Cuando terminó el partido, abrimos una botella de champán para celebrarlo y uno de los asistentes se encerró en el baño para hacerse una “cresta conmemorativa”. Da igual que luego seamos aplastados por el rodillo alemán, España ha pasado de cuartos en un Mundial de fútbol y eso es algo que pasará a la historia. Ya veremos qué pasará después, pero en ese momento pensé que dentro de unos años se hará la típica pregunta de “¿dónde estabas cuando España eliminó a Paraguay en el Mundial de Sudáfrica?” y seguramente todo el mundo tendrá una historia que contar. Incluso los que no lo vieron. Yo podré contar que lo vi rodeado de mis mejores amigos.

Sólo faltaba el Acompañante Habitual, que había quedado para verlo en casa de una de sus mejores amigas. En ese momento, le eché de menos, así que improvisé una poco discreta maniobra de evasión y me fui a celebrar la victoria de España y el Día del Orgullo en sus brazos.

11 comentarios en “MANIOBRA DE EVASIÓN”

  1. Fue muy poco discreta, sí. Y te perdiste a Kylie.

    En otro orden de cosas, quizá en tu línea temporal eso pasara el domingo, pero, en general para la raza humana, esos hechos acontecieron el día 3 de julio.

  2. Jajajaja, cierto, es que he unido sábado y domingo en una unidad temporal. :-D

    Claro, Nils, todo esto de los blogs es como hacer un back.up de la memoria. Dentro de 40 años, cuando tenga que recordar cosas, sólo tendré que consultar Internet. :-)

  3. Yo, como es habitual en mis últimos años, lo pasé currando. Pero fue una noche especial, la verdad es que sí. Lo pasamos en grande, animamos como locos, nos quedamos afónicos y saltamos en un estado de frenesí grupal que ni los derviches ésos. Y para rematar la faena, conseguí cerrar a las 12 y pico y me fuí a dar una vuelta y seguir con la fiesta … si hubiera ligado ya SÍ que hubiera sido una noche realmente histórica.

    :-)

    Besicos!!!

  4. Pues a ver si la noche de hoy también es histórica, Lux. Campeones, oeoeoe.

    Soli, ¿ironía? Tampoco he usado mucha en esta ocasión… Es que este blog tiene múltiples niveles de lectura, jajaja.

  5. Yo estaba en una terraza y después cenando mientras esperaba por una amigo que resultó que se había convertido en Samantha Jones. Te aseguro que yo de esa noche tampoco me olvido

  6. Si por lo menos era un viaje a un lugar interesante, habrá merecido la pena, Dorothy.

    Di, si fue un amigO que se había convertido en Samantha Jones, entonces sí que debió de ser memorable.

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