LOS DÍAS AL SOL

En este extraño invierno en el que no terminan de llegar ni el frío ni la nieve, paso y paseo mis días al sol. Cuando este lunes terminaron las Navidades y Diego se fue a trabajar, yo volví a mi casa y me senté delante del ordenador. Mi salón se había convertido en mi nuevo despacho. Las cosas que me traje de la vieja oficina seguían en una caja. Saqué de ella algunos de los objetos que me acompañaron durante mis siete años de trabajo y que me sirven para crear ambiente de trabajo, como mi imprescindible grapadora roja. Infojobs se ha convertido en mi nueva red social de referencia, aunque cada vez que me inscribo en una oferta me siento como un náufrago que lanza una botella al mar desde su isla deshabitada, una más en un amplio archipiélago de parados.

Mi nueva situación hace que a veces me sienta como si en el juego de la vida hubiera caído en una casilla con una calavera dibujada y hubiera tenido que retroceder a la salida. Hay sensaciones que me recuerdan a los tiempos en que vine a vivir a Madrid cuando terminé la carrera: vuelvo a mirar el precio de las cosas y, como si fuera un ministro popular, intento encontrar sitios por donde pueda hacer recortes, además de corregir y reescribir mi curriculum y mis cartas de presentación como si fueran una fórmula mágica en la que una coma de más o de menos puede significar la diferencia entre el éxito o la catástrofe.

Cuando me canso de estar en casa, salgo a las calles. A veces voy al gimnasio a quemar tensiones y grasas. Otras veces quedo con amigos: compañeros de excurro que se encuentran en mi misma situación; compañeros de carrera que se encuentran en mi misma situación. Compartimos agobios y nos damos ánimos. Paseamos por la ciudad hasta el Templo de Debod o el Palacio de Oriente. Analizamos la situación hasta el mínimo detalle cual tertulianos. No llegamos a ninguna conclusión.

Y por las noches, cuando me tumbo en la cama y apago la luz, me pregunto si mis talentos serán suficientes para salir de ésta o tendré que confiar en la buena suerte.

6 thoughts on “LOS DÍAS AL SOL”

  1. Muchas gracias, Argo. Y muchas gracias por la canción, :-)

    Siempre hay que tener en cuenta a la suerte, pero también es verdad que a la suerte hay que buscarla…

  2. Bueno Antonio, la búsqueda de trabajo puede convertirse en un trabajo (creo que nunca has escrito algo tan negativo; te has paso! ánimo!)…
    Me comentaba una compañera que se ha pasado 6 meses en los que se levantaba por la mañana, miraba ofertas, escribía CV, se inscribía en cursos, entrevistas y llegaba a casa agotada de “trabajar” porque buscar trabajo es un trabajo en sí mismo y hay que tener muchas ganas de trabajar y que te lo noten. Si te sirve de consuelo ella ahora tiene dos trabajos.
    Ya hemos hablado alguna vez, pero tú posibilidades tienes muchas. Luego también está la posibilidad de empezar algo nuevo, por qué no? A veces hay que perder para ganar después, así que mucho ánimo. Y sí Joserra, la suerte es importante, yo sin ir más lejos tuve suerte cuando encontré mi último trabajo, muchísima, pero si no hubiese echado el CV no habría suerte! Yo no creo que sea tan improbable como jugar a la lotería, pero hay que renacer de las cenizas…ánimo chicos que tenéis un montón de posibilidades: Joserra, la persona más creativa que conozco y Antonio, espero que escribas el CV como el blog, yo que tú escribiría aunque sea a cartas al director del País, quién sabe ;D
    Besos!

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