LAST REQUEST

Lo normal en este blog es comentar el programa el día siguiente de la emisión de una gala de Operación Triunfo. Hoy lo voy a hacer, pero creo que va a ser la última vez que lo haga. Anoche pude comprobar que OT es un zombie, un muerto viviente por el que no se preocupan ni sus máximos responsables, un mastodonte que agoniza en la parrilla sin rumbo, sin sentido, sin ritmo, con normas que cambian a cada segundo sin que nadie entienda el porqué, con una puesta en escena digna de una función de fin de curso y donde sólo la presentadora y los concursantes intentan dar el cien por cien de sí mismos… sin conseguirlo.

He leído ya en varios sitios que la franja de edad que va de los veintipocos a los treintaytantos está dejando de ver masivamente la televisión. Parece que las cadenas ya nos dan por perdidos. Sin embargo, nosotros seguimos consumiendo televisión y puede que hasta estemos consumiendo más televisión que nunca. Simplemente, la vemos de otra manera: descargada de la red, comprada en packs de DVDs, en streamings variados o intentando disfrutar de las supuestas ventajas de la TDT como la VOS y los subtítulos. Seguramente veríamos también programas como Operación Triunfo si se adaptaran a los nuevos tiempos: en UK, “Factor X” sigue siendo un fenómeno de masas, tema de conversación en la pausa del café en los trabajos y proveedor de multitud de titulares para los tabloides, mientras que en USA, “American Idol” sigue reuniendo a millones de estadounidenses delante del televisor cada noche.

Lo que no pueden pretender los responsable de Operación Triunfo es hacer un programa de tres horas y media de duración supuestamente centrado en la búsqueda de talentos musicales donde las actuaciones parecen ser la parte menos importante. Basta con ver cualquier reality de temática absurda de la MTV para darse cuenta de que están infinitamente mejor montados, diseñados y estructurados que una gala de OT. El programa debería durar unas dos horas como mucho y volver al modelo de las primeras ediciones: actuaciones de los concursantes precedidas de videos sobre su trabajo semanal en la Academia para después pasar a las nominaciones y, si quieren que el programa dure hasta la una y media de la madrugada, todo el reality que quieran. El espectador sólo se traga la parte reality si conoce algo a los concursantes, si siente curiosidad por ellos, si se identifica con los triunfitos o los odia profundamente.

Pero del mismo modo que la industria musical de este país ha decidido que los discos son un producto de lujo que no va a bajar su precio, parece que las televisiones han optado por abandonar cualquier innovación, no arriesgar y apostar por un público maduro cuya principal fuente de entretenimiento ha sido siempre la TV. Al fin y al cabo, ¿quién va a hacer frente a su monopolio? ¿Intereconomía?

9 thoughts on “LAST REQUEST”

  1. Vi el programa este domingo. El ritmo es malíííííísimo. Aburre un montón. Y Pilar no me gusta como lo hace. Pero nada nada nada
    Y par cuando me di cuenta era la 1:30 de UN DOMINGO! estan locos o que? eso sí que deberia estar regulado y no las descargas en internet….
    Tu ultimo parrafo es maravilloso. A la industria televisiva le va a pasar lo mismo que a la discografica… ya empezaran a patalear, ya…

  2. Ángel, hacen cualquier cosa menos cantar… jajaja. No, el programa es un engendro porque parece hecho a base de retales, sin estructura ni nada.

    Joserra, no, ni su edad, ni nada. Si quieres saber algo sobre los concursantes, tienes que mirar la web del programa. Pero lo esencial sigue siendo la emisión televisiva, Internet sólo debería ser un complemento que amplia o complementa el programa.

    Nils, yo creo que muchos gestores de cadenas de televisión (e incluso de páginas webs) se contenta ahora con llenar contenido de emisión, independientemente de su calidad.

    CT, ese es el principal defecto, que aburre mucho. A veces, zapeando, yo llego a los realitys absurdos de la MTV y resulta que me quedo viéndolos porque, aunque sean una chorrada, están muy bien hechos, tienen mucho ritmo y te enganchan. OT parece una gala eterna, un programa espectáculo de variedades que funcionaba muy bien hace diez o veinte años, pero ya no. Y sí, a las televisiones, en el fondo, les da igual que se les vayan los espectadores jóvenes mientras no pierdan a sus anunciantes.

  3. Vamos, que siga sin verlo, no? Aún así ya ves que vengo a leer qué dices del asunto… También influirá, digo, el hecho de que no haya nadie que abra la boca y digas “santamadrededios, qué maravilla es esta”, no?

  4. No pierdas el tiempo, Otto. Y sí, el problema es que los concursantes tampoco han dado la talla hasta ahora… aunque claro, tampoco es que les hayan dejado lucirse.

  5. Pues sí, parece que tienen muy claro hacia donde quieren llevar la televisión … pero no se dan cuenta de que están totalmente equivocados. O a lo mejor los que estamos equivocados somos nosotros, sigo sin tenerlo claro.

    Según tengo entendido, al menos en mi entorno, la anterior edición de OT fue seguida masivamente … por niños/as preadolescentes. Nada que ver con la primera edición, si no me equivoco, la de más éxito en audiencia, no? En esa primera edición el abanico de espectadores era muy amplio, pero, no sé por qué, poco a poco se ha ido derivando a un público cada vez más jóven y casi infantil … en fin, yo qué sé, lo único que puedo decir es que con las tres primeras ediciones, especialmente con la primera, lo pasé genial, reí y lloré, me emocioné y me indigné, las “viví” … pero de eso hace tanto …

    Besicos!

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