LARS Y UNA CHICA DE VERDAD

Nancy Oliver empezó su carrera como guionista en el mejor sitio posible, formando parte del equipo de A dos metros bajo tierra. Por su primer guión para largometraje, en el que la influencia de la mejor serie de la historia es bastante palpable, ha conseguido ser candidata al Oscar y si no fuera porque este era el año de Diablo Cody y su Juno, quizás se lo hubiera llevado (¿O tendría que haber ganado Ratatouille?). En todo caso, datos anecdóticos aparte, Lars y una chica de verdad es una muestra muy recomendable de ese cine independiente estadounidense ambientado en pequeños pueblos norteños, que ya es un género en sí mismo.

La película es una historia de amor entre Lars, un joven patológicamente tímido, y Bianca, una muñeca hinchable de última generación. De este punto de partida podía haber surgido una película oscura, inquietante y retorcida, pero Lars y una chica de verdad es todo lo contrario: es dulce, luminosa y divertida, cosa que consigue sin resultar ñoña o empalagosa. A través de su relación con la muñeca, a la que todo el pueblo acoge como si fuera un miembro más de la comunidad, Lars aprende a superar sus miedos y relacionarse con los demás. Aparte de por el guión, sencillo pero muy efectivo, de Nancy Oliver, la película funciona gracias al trabajo de Ryan Gosling, al que la crítica define ya como el mejor actor de su generación. Yo me sumo a las alabanzas (lo siento, JakeG).

De entre todas las escenas de la película me quedo con un diálogo entre Lars y la doctora del pueblo, interpretada por la maravillosa Patricia Clarkson, en el que el protagonista confiesa que cuando los demás le tocan, siente dolor, como si le quemara. Me acordé de que yo, hace muchos años, dije una frase parecida: “No me gusta que me toquen”. Me costó mucho tiempo superar el miedo a que alguien entrara en mi espacio vital, que todavía sigo protegiendo con muchas barreras. Afortunadamente, no fue una muñeca hinchable quien me ayudo a ir quitándolas.

9 comentarios en “LARS Y UNA CHICA DE VERDAD”

  1. Esa peli está en mi lista blanca. No sé si superará a la casi insuperable Juno, pero me apetece verla desde que leí la primera reseña, cuando aún pensaba que Von Trier estaba detrás del tinglado.

  2. A mi tampoco me gustaba que me tocaran, me sentía raro e indefenso, hoy en día esto ha cambiado, por supuesto.. jeje, pero no me he transformado en una de esas personas que toca a todo el mundo con cualquier excusa, tal vez por miedo a confusiones. Aunque mantengo que hay que tocarse más los unos a los otros.

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