La Vida de Pi

Vida de Pi

Si sólo vais a ver una película en tres dimensiones una vez al año, procurad que sea La vida de Pi. Al igual que muchas escenas de Avatar sólo se entendían para ser vistas en ese formato, hay muchos momentos cinematográficos de esta película que perderán parte de su fuerza y de su magia reducidos a las dos dimensiones. Pero La Vida de Pi es mucho más que brillante espectáculo visual con un acabado esplendido, sino que también es una interesante historia sobre espiritualidad… y la ambigua profesión de narrador.

Basada en una novela del escritor francocanadiense (aunque nacido en Salamanca) Yann Martel publicada en 2001, La Vida de Pi cuenta la historia de Piscine Molitor Pavel, un adolescente indio cuya familia tiene un zoológico en Pondicherry. A mediados de los setenta, la familia de Pi decide emigrar a Canadá, pero el barco en el que viajan junto a los animales de su zoo naufraga. Con la única compañía de varios de ellos, incluido un tigre de Bengala llamado Richard Parker, Pi tendrá que luchar por sobrevivir en un bote salvavidas, atravesando el océano Pacífico y corriendo diversas aventuras que pondrán a prueba la credibilidad de quienes le escuchan, así como la del espectador.

Cuando se inició el proyecto para llevar la novela al cine, el primer director que se puso al frente del mismo fue M. Night Shyamalan (¡terror!), pasando después por las manos de Alfonso Cuarón y Jean Pierre Jeunet (opciones mucho más interesantes) hasta llegar a las de Ang Lee. El director taiwanés, ganador del Oscar por Brokeback Mountain, ha demostrado su talento tanto a la hora de abordar historias de su país de origen (El banquete de bodas) como adaptaciones de Jane Austen (Sentido y Sensibilidad), westerns (Cabalga con el diablo) o dramas familiares ambientados en los Estados Unidos de los 70 (La tormenta de hielo) y vuelve a mostrar en La Vida de Pi que no sabe de limitaciones culturales, idiomáticas o estilísticas. El secreto para salir airoso del reto es la vieja y clásica fórmula que siempre se repite en las escuelas de cine: una buena historia.

Si La Vida de Pi es mucho más que una sucesión de bellas imágenes y espectaculares efectos especiales acompañados de una bella banda sonora a cargo de Mychael Danna es gracias al guión de David Magee, quien ha sabido convertir una historia sencilla que corría el riesgo de transformarse en un bienintencionado y almibarado texto “paulocoelhesco” en una interesante reflexión sobre espiritualidad y religión. Al fin y al cabo, lo que propone La Vida de Pi al espectador es un interesante dilema: escoger entre lo real y lo fantástico, entre la verdad y la metáfora.

3 pensamientos en “La Vida de Pi

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