La confabulación de Eros

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Hubo un tiempo, no tan lejano, en un mundo donde no habíamos oído hablar de las redes sociales, Facebook aun no había salido de Harvard y Twitter ni siquiera existía, en el que los blogs dominaban Internet. Los diarios digitales poblaban la red de redes y en ellos sus autores compartían su vida cotidiana, sus pequeñas historias o sus inquietudes en lo que se denominó la blogosfera. Uno de mis favoritos en aquellos momentos era Proudstar in the City, cuyo autor conseguía transformar las anécdotas más sencillas y los flechazos amorosos en historias de lo más apasionante, siempre con un toque de humor y, sobre todo, mucho pop.

Ese (muy añorado, por cierto) blog se encuentra en la raíz de La Confabulación de Eros, la primera novela de su autor, Daniel Fernández, que esta semana cumple su primer año en el mercado. Lo que comenzó como una recopilación de los mejores artículos de Proudstar in the City acabó convirtiéndose en una historia futurista donde el amor es tan fácil de conseguir como el acto de apretar un botón en un programa de ordenador. En el 3077 toda la humanidad vive feliz. Toda menos Joel, quien gracias al hallazgo de un viejo blog de principios del siglo XXI descubrirá que amar es algo que va más allá de los microchips.

En La confabulación de Eros encontramos todo lo que hizo de Proudstar in the City un blog imprescindible. La historia engancha gracias a una narración ágil y salpicada de referencias pop: por sus páginas desfilan desde Britney Spears a Lady Gaga pasando por la mismísima Madonna. Adelantándose al interesterlar Nolan, descubrimos que el amor es una fuerza capaz de romper las fronteras del tiempo y del espacio, siendo los momentos en los que Joel y Proudstar se encuentran entre la fantasía y la realidad algunas de las mejores páginas del libro. Quizás la acción se precipite en algunos momentos hacia el final y haya algunas ideas apuntadas sobre las consecuencias del funcionamiento del programa que asegura el amor en el futuro que podrían haberse desarrollado un poco más, pero para mí leer La Confabulación de Eros fue como ver el mejor videoclip de tu artista favorito. Y además, contiene una frase que todos los adoradores del pop -y en este blog naranja lo somos- podemos convertir en nuestro lema: “el pop es el amor hecho música”.

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