Kavinsky: Outrun

OutRun era un videojuego lanzado por Sega en 1986 y que uno podía encontrar fácilmente en muchos bares y salones de recreativos de la época. Al volante de un Ferrari Testarossa el jugador debía completar un circuito antes de que se acabara un tiempo establecido para poder seguir jugando. Y éste clásico de los ochenta ha servido de inspiración a Kavinsky para titular su primer disco.

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Este proyecto del francés Vicent Belorgey saltó a la fama en 2011 cuando su hipnótico Nightcall fue utilizado para acompañar los títulos de crédito de Drive. Ese sonido electrónico remitía directamente a los años dorados del synthpop, pero en realidad era un tema grabado en 2010. Nightcall y otras canciones que ya habían aparecido en los primeros EPs de Kavinsky, como Testarossa Autodrive -un tema que parece directamente sacado de un videojuego de los ochenta- o Grand Canyon vuelven a aparecer en el debut de Kavinsky, donde suenan plenamente coherentes e integradas en el contexto de un disco que tiene a la instrumental Protovision como sencillo de presentación.

Al fin y al cabo, Outrun no es más que la puesta de largo de las propuestas musicales y estéticas que el francés ha hecho a lo largo de estos años: como cuenta en el preludio que abre el disco, Outrun es la historia de un adolescente que, en 1986, encontró un misterioso y poderoso coche rojo: un Ferrari Testarossa. Un accidente le unió para siempre al vehículo, convirtiéndose en un zombie invisible para todos menos para la chica a la que ama. Un argumento propio de una película de serie B de aquella década que sirve para dar estructura a una colección de temas electrónicos a medio camino entre Daft Pank, Jan Hammer y Giorgio Moroder.

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