Jurassic World

A pesar de que su primer trailer fue recibido con críticas y risas, Jurassic World se ha convertido en un enorme éxito comercial que ha sorprendido a propios y extraños: sólo trece días después de su estreno ha conseguido superar la barrera de los mil millones de dolares recaudados en todo el mundo, superando así el record de Furious 7, que lo consiguió en diecisiete días.

The Park is Open (Plano no incluido en la película)

The Park is Open (Plano no incluido en la película)

Quizás sea el poder de la nostalgia que hace que aquellos que eran niños cuando se estrenó Parque Jurásico hayan arrastrado a sus propios hijos a ver la cuarta entrega de esta serie. O quizás sea porque, como dicen en TvTropes, todo es mejor con dinosaurios. Aunque eso implique muchas veces que, como también dicen en TvTropes, en alguna parte un paleontólogo esté deshaciéndose en lágrimas… Siendo justos, Jurassic World no es tan mala como me temía. Pero, desgraciadamente, tampoco es tan entretenida como parece.

Estamos en la Isla Nublar. El parque de atracciones protagonizado por dinosaurios se ha construido y recibe miles de visitantes que acuden a un recinto donde todo es grande y futurista, más cerca de EPCOT que del Safari Park. Sin embargo, diez años después, el público parece haberse cansado de ver dinosaurios (¿me estás hablando en serio?) y la única opción que se le ocurre a la dirección del parque para volver a ponerlo de moda es crear un engendro híbrido basado en el Tyranosaurio y otras terribles especies animales como la sepia (la posibilidad de revivir al Carnotaurus no fue estudiada con la atención necesaria). Lo malo es que algunas divisiones de la empresa propietaria del parque tienen otros objetivos para sus quiméricas creaciones… Sí, ésta es una de esas películas cuyo argumento sólo es posible si sus protagonistas toman siempre las peores decisiones posibles y se les ocurren las ideas más absurdas. Sí, en esta película hay Velociraptores amaestrados, pero la subtrama, sorprendentemente, acaba de funcionar mejor de lo que parece.

No vamos a pedirle profundidad a un guión que no lo necesita. Tenemos malos muy malos y héores muy heroícos, un alto despliegue de efectos especiales, y dinosaurios. ¿Quién necesita más? Lástima que haya largos ratos de la película en la que los dinosarios, incluso los que parecen una amenaza inmminente, desaparezcan de la pantalla sin dejar rastro. Lástima también que haya secuencias lacrimógenas destinadas a dar algo de profundidad dramática a los personajes que sólo consiguen despertar risa y/o aburrimiento. Lástima también que junto a los arquetipos tengamos una serie de personajes absolutamente desdibujados y que no terminan de perfilarse en ningún momento: Claire, la directora del parque, tiene todas las papeletas de haber sido la villana de la película en alguno de los múltiples borradores del guión que han existido, fría e insensible, para acabar convertida en una mujer de acción cuyos tacones de aguja aguanta miles de carreras por la selva (no así su alisado japones, que sucumbe a la humedad tropical en cuanto sale de la oficina). Yo no puedo evitar pensar en los años de cárcel y las indemnizaciones millonarias a los que va a tener que hacer frente como responsable de este catastrófico parque…

Pero todo esto sería perdonable si Jurassic World se hubiera atrevido a ser la frenética cinta de serie B con presupuesto AAA que parecía destinada a ser. En muchos casos se queda a mitad de camino: no se atreve a seguir el camino autoparódico, postmoderno y referencial que apuntan personajes como el técnico de control interpretado por Jake Johnson o un desenfadado Chris Pratt, pero tampoco es una película que se tome en serio a sí misma a lo Nolan. Tampoco los apuntes paródicos como la evidente inclusión de marcas y product placement, supuestamente un deliverado intento de sátira por parte de los responsables, funcionan. El director Colin Trevorrow intenta crear algún momento de acción memorable mediante un plano secuencia a lo Cuarón en el enfrentamiento final entre dinosaurios, pero en el resto de escenas acaba acusando falta de garra, de ritmo o de paciencia. Hay una evidente falta de sentido de la maravilla y de lo espectacular que sí tenía Parque Jurásico y que hace que, más de dos décadas después, aguante revisionados sin problemas. Esperaremos a la siguiente entrega.

Eso sí, a Trevorrow podemos agradecerle el intento de haber reintroducido el formato de pantalla 2:1 en nuestras salas de cine…

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