GUSANOS DE SEDA

Escribir no es un trabajo muy diferente a interpretar. Los actores del método parten de sus experiencias vitales, las analizan y van a la esencia de las cosas para extraer de ellas las emociones de sus personajes y el sentido último de sus acciones. Quienes escribimos lo hacemos continuamente, somos vampiros de nuestras propias vidas… y también de las ajenas. Al final, todo lo escrito acaba siendo autobiográfico de alguna u otra manera. De la misma manera, todo lo que es autobiográfico acaba teniendo también algo de ficción, de bella mentira adornada. Escribir ficción o anécdotas en un blog es una forma barata de ahorrarse las visitas a un psicólogo… o de complementar la terapia.

He descubierto que también es una forma de autodefensa, una forma de alejarse de los sinsentidos, del horror de la realidad cotidiana, de esos momentos oscuros que aparecen sin previo aviso, en el momento más inesperado. Tratar de aplicar a la vida los esquemas que funcionan en las narraciones es una forma de intentar dar sentido a lo que no tiene: en la realidad no hay narradores, no hay implantaciones, no hay coherencia. Como reflexionaba Javier Marías en una de sus novelas (creo recordar que en “Tu rostro mañana”), a la vida no se le exige ser verosímil. Por eso, contar lo sucedido es una buena forma de buscarle sentido, de ordenarlo en la mente, de hacer que duela menos.

Pero también es una forma de trivializar las cosas, de engañarse a uno mismo. La vida no es una película, no es una novela, no es un episodio de una serie de televisión. Ni siquiera es una canción o un cuadro. No ha llegado aun el momento de contar lo que he vivido en estos días. Aun es demasiado grande. Aun es demasiado triste. Digamos que los gusanos de seda aun son un puñado de huevos diminutos guardados en una caja de zapatos de color negro y con agujeros en la tapa.

8 thoughts on “GUSANOS DE SEDA”

  1. Eso que describes lo empezaré a estudiar yo el año que viene en psicología. Es un método relativamente nuevo basado en esa idea: el lenguaje como medio para modelar y modelarnos a nosotros mismos… mira, y tú ya lo sabías sin tener estudios ;-)

    No sé qué decirte porque ni siquiera te conozco, sólo te diré que yo de pequeño alimentaba a mis gusanos de seda con unas hojas de morera tan buenas… que al final acababan saliendo unas mariposas preciosas.
    Aún guardo algunas de esas hojas.
    Un abrazo.

  2. Ante post de este estilo siempre me planteo no comentar, y cuando me pongo a escribir borro y rehago las frases durante minutos hasta que decido dejar de hacerlo y le doy al botón de publicar…

    Al final solo digo una estupidez del tipo “mucho ánimo”, pero es que yo soy así de tonto.

    Y nada, que, aunque ya te lo he dicho mil veces y no viene a cuento, escribes muy bien.

    Besicos.

  3. Muchas gracias todos. No sabéis lo que bien que nos vienen los ánimos, tanto a Diego como a mí. Supongo que algún día de estos me animaré a contar la historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *