Glee, la cuarta temporada

...and that's what you missed on Glee

…and that’s what you missed on Glee

Lo peor que le pudo pasar a Glee es haber tenido tanto éxito cuando se estrenó. Audiencias multimillonarias, discos de versiones vendidos como rosquillas, una gira protagonizada por sus principales actores, nominaciones y galardones en los Emmy y los Globos de Oro… Ahora, cuando la serie ya ha dejado atrás sus mayores cotas de popularidad, parece que sus defectos son mayores de lo que son: falta de coherencia interna en los argumentos, personajes que aparecen y desaparecen sin la más mínima lógica, versiones descafeinadas de grandes clásicos… En realidad, todos eso ha sucedido desde los comienzos de la serie, que ni entonces era tan buena ni ahora es tan mala. Glee es, simplemente, un divertimento, una excusa para pasar una hora agradable delante del televisor, un genuino placer culpable. Y en el fondo, los guionistas de la serie son conscientes de ello, no hay más que ver los comentarios sobre el propio producto que incluyen en la misma, muchas veces a través de Sue Sylvester.

La tercera temporada terminó con la graduación de varios de los principales protagonistas de la serie, así que la cuarta temporada ha supuesto un gran cambio con respecto a las anteriores. La acción ya no se circunscribe solamente al instituto McKinley de Lima, Ohio, sino que también vemos como los antiguos alumnos intentan cumplir sus sueños en Nueva York. Esto hace que las tramas de Rachel y Kurt en NYADA nos recuerden más a Fama que a Glee, pero supongo que los creadores de la serie no se atrevieron a prescindir de las grandes estellas del programa, como quizás hubiera sido lo lógico. Esto también les ha obligado a introducir nuevos personajes en la serie para interpretar a los nuevos integrantes del coro. Hasta el momento, no parece que ninguno de ellos haya calado demasiado entre el público. Además, el hecho de que algunos de ellos (Ryder, Joe, Unique…) provengan del reality The Glee Project, cuyo premio es participar en una trama episódica de la serie, no ayuda demasiado a dar credibilidad al producto final. También ha sido el momento de dar mayor protagonismo a personajes como Sam, Tina o Blaine. Darren Criss se ha terminado convirtiendo en uno de los pilares de la serie (y su personaje, por fin, ha dejado de ser el gay perfecto para convertirse en un ser humano), mientras que Jenna Ushkowitz no ha terminado de aprovechar sus oportunidades para brillar en esta temporada.

En lo referente a la banda sonora, esta temporada de Glee ha seguido la línea habitual de recuperar grandes clásicos (especialmente acertado fue dedicar un capítulo a Stevie Wonder) y éxitos actuales. Cabe preguntarse que sentido tiene que se canten temas como Call me maybe o Locked out of heaven, pero se agradece que a veces apuesten por artistas menos conocidos en USA como Tegan & Sara (Closer), Ellie Goulding (Anything can happen), Emeli Sandé (Next to me) o A great big world (This is the new year). Esta última ha sido lo más parecido a un tema original que ha tenido Glee, porque de las canciones auténticamente originales que se han cantado en ella (un error en el que han vuelto a caer en esta temporada) es mejor olvidarse.

A cambio, hemos tenido que sufrir versiones de temas como Celebrity Skin, de Hole, o A Change Would Do You Good, de Sheryl Crow, reconvertidas en temas inofensivos más propios de un telefilm de Disney. Especialmente dramático fue lo que hicieron con Creep, de Radiohead. Es de estas cosas que hay que verlas para creerlas.

Aunque ha habido episodios de esta temporada que han tenido su carga dramática (las rupturas de varias parejas, una boda frustrada y, sobre todo, un tiroteo en el instituto), muchos otros han terminado siendo un desfile de número musicales unidos por una mera excusa argumental. Eso sí, ha habido varios que han destacado por tener una puesta en escena y una coreografía por encima de lo habitual. Mi favorito ha sido el número que montaron en torno a How to be a heartbreaker, de Marina & The Diamonds.

A pesar del descenso en las cifras de audiencia, ya se ha anunciado que Glee tendrá, como mínimo, dos temporadas más, así que aun nos quedan unos cuantos números de Santana por disfrutar. Aunque comenzó como una secundaria casi reducida al papel de figurante con frase, Naya Rivera ha terminado convirtiéndose en un elemento esencial para seguir viendo Glee.

¡Y esto es todo lo que os perdisteis en Glee este año!

3 pensamientos en “Glee, la cuarta temporada

  1. asieslavida

    No se porqué la veo, pero la veo mientras pienso ¿pero que hago viendo este bodrio?
    A la semana siguiente ahí estoy otra vez…los nuevos son cutrísimos, lo mismo que los que salen de The Glee Project. Yo creo que habría sido mejor acabar el año pasado con un poco de dignidad.

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    1. ace76 Autor

      Yo también me siento un poco así cuando la veo, pero también es un rato que paso frente a la tele sin preocuparme y esperando a ver si llega alguna actuación musical que me sorprenda. De los nuevos, la verdad es que que creo que sólo se salva Unique.

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