FROST/NIXON

Frost/Nixon

Richard Nixon fue el único presidente de Estados Unidos que tuvo que dimitir de su cargo por el famoso caso de las escuchas en el hotel Watergate a miembros del partido demócrata. El cine y la televisión se han fijado en su figura en películas como “Todos los hombres del presidente”, la irregular aunque interesante biografía que filmó Oliver Stone en 1995, o “Futurama”. Los medios de comunicación han convertido a Nixon en el gran villano por excelencia, el arquetipo de la corrupción del sistema, la antítesis de Kennedy (quien le derrotó en las elecciones presidenciales de 1960 gracias a un mítico debate televisado en el que, según cuentan, la telegenia de JFK se impuso a un sudoroso Nixon).

“Frost/Nixon” es una aportación más al estudio de esta figura histórica, a la que humaniza pero no exculpa. La película de Ron Howard recrea los entresijos que rodearon a una serie de entrevistas que el presidente concedió después de su dimisión a un periodista británico más conocido por su trabajo como presentador de programas de variedades. A diferencia de “La Duda”, “Frost/Nixon” no hace pensar para nada que es una adaptación de una obra de teatro, gracias al trabajo de dirección de Howard (nunca pensé que escribiría elogios hacia un director tan convencional como él) y el toque de falso documental que tiene en algunos momentos. Frank Langella, un veterano de Hollywood, y Michael Sheen, el Tony Blair de “La Reina”, interpretan en la película los papeles que ya hicieron sobre las tablas. Y aunque la candidatura al Oscar se la ha llevado Langella, Sheen hace un trabajo brillante, al igual que el resto del reparto.

Si no fuera por sus nominaciones, seguramente muy poca gente habría visto esta película. Es una pena, porque “Frost/Nixon” es una demostración de que, cuando está bien contada, no hay historia que no pueda ser llevada al cine con resultados interesantes. Además de ser una reivindicación del poder de denuncia del periodismo, “Frost/Nixon” tiene mucha más actualidad de lo que parece a simple vista. En los años 70, un presidente tuvo que dimitir por haber mentido al pueblo americano y negar que estaba al tanto de las operaciones de espionaje desarrolladas por su propio partido. También se recuerda en la película como Nixon apoyó una intervención militar en Camboya que tuvo desastrosas consecuencias para la población civil. A mí se me hizo inevitable pensar en aquellas armas de destrucción masiva que poseía Sadam Hussein, una mentira que sirvió para justificar una guerra cuyas consecuencias siguen muy presentes…

11 thoughts on “FROST/NIXON”

  1. Si eres político en USA, lo que nunca debes hacer es mentir, no importa las posturas que apoyes mientras seas claro. A Nixon lo le perdió que espiara a los demócratas, sino que intentara ocultarlo.
    Toma nota Rajoy.

  2. Jejeje, sí, mientras escribía lo de las escuchas me estaba acordando de nuestra Esperanza…

    También me imaginaba si aquí algún periodista sería capaz de hacer una entrevista de este calado, si algún político admitiría ser entrevistado de esta manera, o si algún cineasta español podría hacer después una película así. Supongo que aun nos falta madurez democrática.

  3. A mí no me atrae esta peli. Y como total, no tengo tiempo de ir al cine, no me molestaré ni en tenerla presente para cuando surja la posibilidad de ir.
    :-p
    Además, no sé porqué, pero últimamente la historia “usaamericana” me atrae cada vez menos, hale.
    Besicos!

  4. En realidad esta peli tiene más bien poco que ver con la historia usaamericana.
    El watergate es una simple excusa para mostrar la forma de preparar un programa televisivo de esta envergadura, así como para describir el duelo entre el entrevistador y el entrevistado.

    Muy buena peli, me gustó bastante.

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