FOLIO EN BLANCO

Se dice que los escritores sienten vértigo cuando se enfrentan al folio en blanco, aunque hoy en día habría que hablar de la lucha contra el cursor parpadeante. Por eso se recomienda que se empiece a escribir cualquier cosa para romper esa barrera y confiar en que de la propia escritura termine surgiendo algo interesante. Uno de los ejercicios más frecuentes es hacer listados con cosas que nos gustan y que no nos gustan… algo que les dio un gran resultado a Jean Pierre Jeunet y Guillaume Laurant en Amelie, como bien recordaréis.

Yo también me enfrento muchas veces al cursor parpadeante cuando me toca escribir mi artículo diario. Afortunadamente, siempre termino encontrando algo de que hablar, incluso los días en los que, como hoy, no estoy demasiado inspirado. Y es que últimamente tengo la sensación de que hay demasiados huecos en mi vida que están en blanco. Creo que ya comenté hace unos días que necesito nuevos desafíos… pero está claro que tendré que ponermelos yo a mí mismo. La ventaja es que un folio en blanco te da todas las posibilidades del mundo. La desventaja es que, a diferencia de las historias, es mucho más difícil reescribir lo escrito en la vida real.

Lo que no pienso es faltar nunca a mi cita diaria con el blog. Aunque me requiera un esfuerzo, son más las satisfacciones que me da. A veces, entre artículo y artículo anodino, hay días en que siento que lo que escribo merece la pena. Hoy no es uno de ellos.

14 thoughts on “FOLIO EN BLANCO”

  1. Lo importante es, si te fijas una obligación ser capaz de cumplirla.. si es un desafío no abandonar sin darlo todo, he dicho

    Y si.. mas de lo que te crees escribes cosas que merecen la pena, si no de que :)

  2. Yo tengo que escribir un artículo al mes sobre el tema que me apetezca (relacionado con la revista, claro) y me cuesta muchísimo más que escribir cada dos días en el blog. ¿Será también porque me da más satisfacciones?

  3. Hoy tengo para todos, jejeje

    Soli, pero fijarse obligaciones es de las cosas más complicadas del mundo. A mí me cuesta mucho tener disciplina con uno mismo… es de las cosas que voy aprendiendo a superar poco a poco. Pero me cuesta!

    Ángel, pues sí, deberías escibir todos los días. Tus fans te reclamamos.

    Corredero, eso sí que sería un terremoto vital. Pero no adelantemos acontecimientos… aun.

    Mce, y si a mí no se me ocurre que contestarte, no te contesto. :-D

    Mocho, a mí escribir por obligación me cuesta mucho más que escribir por placer. La gran ventaja del blog es que uno es su propio jefe, editor y crítico, y no tiene que aguantar a directores ignorantes.

    Di, siento haberte dejado con comecome… Por cierto, que me alegro de que hayas vuelto a la blogosfera. :-)

  4. Vaya disciplina esa de escribir todos los días.

    Yo no me imagino haciéndolo: hay veces que todo es tan anodino que incluso me gustaría ser seguidor de algún equipo de fútbol y poder alterarme con un partido. Esos días, ni hablar de escribir.

  5. Yo también me siento así muchas veces, Zeberio. Pero me da miedo que el día que falte a mi cita autoimpuesta con el blog, rompa esa disciplina y se convierta en una constubre.

    Además, me doy cuenta de que casi siempre hay algo que contrar. Y bueno, si lo viviera como una obligación y no como un placer, no lo haría, de eso estoy seguro.

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