ENCUENTROS CON ENTIDADES

Sin apenas darme cuenta, ya he superado la cuesta de enero y he llegado a la de febrero. Mi primer mes de parado ha transcurrido bastante más rápido de lo que pensaba. Esta vida desempleada y desocupada me ha enseñado ya varias cosas. La primera de todas es que no tiene nada que ver con unas vacaciones. Esto puede parecer una evidencia, pero deja claro que las frases del tipo “ahora puedes dedicar un poco de tiempo a ti mismo” o “tómate un par de meses de relax y luego ya te pones a buscar” -frases que yo he llegado a pronunciar cuando era un miembro productivo de la sociedad capitalista- son tan bienintencionadas como erróneas. El cuerpo y la mente no se relajan en esta situación. Es cierto que hay días más provechosos que otros, días en que te pasas las horas perdiendo el tiempo y días en que mandas un centenar de currículos a las ofertas más inverosímiles.

Poco a poco, voy desarrollando una rutina. Suelo levantarme a las nueve de la mañana. Desayuno viendo a Ana Pastor. Después me pongo delante del ordenador y consulto mi correo. Infojobs se ha convertido en mi web de cabecera, aunque creo que hay más posibilidades de que me toque la primitiva que de que me respondan en algunas de las ofertas a las que me apunto. Infojobs hace que se me planteen varias dudas: ¿Por qué parece que siempre se publican ofertas para ocupar puestos muy altos (para los que no tengo experiencia o conocimientos suficientes) o muy bajos (para los que estoy demasiado cualificado y por tanto no intereso a las empresas)? ¿Será que las empresas se dividen ahora en jefazos y curritos? ¿Por qué hay tantos puestos en la sección de Marketing y tan pocos en el de Comunicación? ¿Debería hacer un master al respecto? ¿Debería haber estudiado otra carrera? ¿OH DIOS MÍO, EN QUÉ ME HE EQUIVOCADO?

Cuando las dudas existenciales me atacan, en vez de llorar o darme de cabezazos contra la pared, opto por irme al gimnasio a quemar tensiones (esto, unido a que ya no pruebo la comida de la cantina de la empresa, ha hecho que esté más en forma que nunca) o me relajo viendo alguna serie. Hace unos días terminé de ver “American Horror Story” y he seguido con mi revisión de “Mad Men”. A falta de experiencia en Marketing, confío en aprender algo de Don Draper y sus secuaces. Ya domino el arte de sentarme en un sofá con las piernas dobladas y el brazo extendido por el respaldo. Sin cigarrillo, eso sí.

Por suerte, no estoy solo en esta extraña etapa de mi vida. Comparto consejos, angustias y ánimos con compañeros de facultad y otros compañeros de mi anterior trabajo que están en mi misma situación. Fantaseamos con hacerles vudú a nuestros antiguos superiores y jefes de personal mientras tomamos un café o comemos en algún local donde haya menú del día. Ahora uno ya no se puede permitir derrochar el dinero como antes. En realidad, nunca me lo pude permitir, pero vivir por encima de mis posibilidades era tan divertido…

Al final, uno llega a la conclusión de que debe esforzarse mucho más en su búsqueda de empleo, que debe tirar mucho más de las relaciones sociales y de los contactos, que debe aprovechar mucho más su tiempo y que la solución está en convertirse en emprendedor, autónomo o freelance. O en mi caso, presentarse a concursos. Mañana tengo el casting para uno en el que, si todo sale bien, puedo llevarme más dinero del que jamás pensé ganar trabajando.

7 comentarios en “ENCUENTROS CON ENTIDADES”

  1. Espero que tengas muuuucha suerte y te lo lleves. A veces me han sugerido lo mismo, presentarme a concursos. Pero entre lo cortado que soy y que odio ser el centro de atención me muero de la verguenza. A pesar de todo el dinero del mundo.

  2. No sé qué decirte, Joserra. Considerando mi poca capacidad para ahorrar, creo que he derrochado mucho. He sido muy cigarra y muy poco hormiga, pero bueno, también nos dicen que hay que saber vivir al día. Carpe diem y esas cosas.

    Lo de los concursos es cuestión de empezar. En cuanto estas en el plató, se te olvidan las cámaras y todo tipo de vergüenzas.

  3. mucha suerte para el casting!
    y animo! mucho animo!
    y de lo de cigarra / hormiga olvidate. cuanto crees que podías haber ahorrado y para qué? los ahorros están para los imprevistos… pero hay que tener ingresos. Sin ellos no hay ahorros que valgan

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