EN EL JARDÍN

El perro había encontrado una chancla olvidada desde el verano entre los arbustos. Para él es como un juguete, lo agarra entre los dientes y no hay manera de quitárselo. La única manera de recuperar el objeto antes de que termine de destrozarlo es ignorarle. Los dos primos de Diego y yo nos sentamos en las escaleras, a unos metros de distancia. Mientras esperábamos, el más pequeño, un niño de unos cuatro años me miró y me preguntó, sonriéndome:

-¿Tú eres el novio de Diego, verdad?

Sin darme tiempo a responder, su hermana, una niña de siete años que nos había estado espiando durante toda la comida para ver si resolvía el enigma, respondía por mí.

-Sí, claro que es su novio.

Parece que con los niños las cosas son mucho más fáciles que con los mayores.

6 thoughts on “EN EL JARDÍN”

  1. Hombre, si ya pasas jornadas familiares con el A.H. es normal que se den estas situaciones … y como molan eh?
    Da un raro subidón al principio, pero cuando se resuelven es dificil quitarse la sonrisa de la cara el resto del día.

    Enhorabuena.

    Besicos.

    Ah, y que qué envidia y tal :-p

  2. Los niños son asi¡¡¡ Tienen a veces cada respuesta de adulto, que te dejan boquiabierto. Y me alegro de que vean con naturalidad que su primo tenga un novio. .-)) Ale… vuelta al curro despues de la amigdalitis¡¡¡ besos

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