EL ÚLTIMO VIERNES

Y así, casi sin avisar, ha llegado el último viernes de las vacaciones. Como era de esperar, al final no he hecho ni la mitad de cosas que me había propuesto para estos días libres. Pero, a cambio, he hecho otras que no tenía planeadas, como seguir aprendiendo a tirarme de cabeza al agua, comer rosquillas caseras hechas por la abuela de Diego, ver los trece primeros episodios de “Glee” y leer varios libros. Alguno resultó ser un rollo, así que mejor destaco los dos que más me gustaron: “Bilbao-New York-Bilbao”, de Kirmen Uribe, y “Nocilla Experience”, de Agustin Fernández Mallo (que me ha gustado más que “Nocilla Dream”). Ambos tienen en común una estructura narrativa aparentemente caótica en la que historias, anécdotas, datos, citas y evocaciones se suceden las unas a las otras sin una continuidad evidente. Pero cuando los terminas de leer, descubres que todo tenía un sentido y que el viaje a través de sus páginas ha sido ligero y enriquecedor. Es curioso, pero a veces, al leerlos, tenía la sensación de estar leyendo un blog o de navegar a través de la red, yendo de enlace en enlace. Internet es la nueva literatura.

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