EL MOMENTO MÁS FELIZ

Hace siete días, a las siete de la mañana en Londres, ocho de la mañana en Madrid, suena mi móvil. Medio dormido, salgo de la cama sobresaltado. Es una llamada de Diego. “Que no encuentro el pasaporte y mi avión sale en unas tres horas, ¿qué hago?”, me dice. “Buscarlo y encontrarlo”, le respondo. “¿No tienes el papel de cuando perdiste toda tu documentación?”, añado. “No, no lo tengo”, me responde él al borde del ataque de nervios. Yo me lo imagino revolviendo entre las maletas y buscando por cualquier recoveco de la casa. Finalmente, antes de que el colapso mental fuera mutuo, el pasaporte apareció. “Se me había caído detrás de la cama”, me dice. Respiramos con alivio.

Me vuelvo a mi habitación, a tumbarme unos minutos más. Vuelve a sonar el teléfono. “Que no me da tiempo a llegar al aeropuerto, búscame el número de un taxi”. Enciendo el ordenador. En Google encuentro decenas de teléfonos de compañías de taxis y coches de alquiler, pero no sé por cuál decidirme. Diego se pone nervioso. Le doy el número de una empresa cuya página web me da buena espina y me meto en la ducha.

Al llegar al trabajo, recibo un sms. “No me va a dar tiempo para facturar”. Le llamo al móvil. Me cuenta que al final no ha utilizado el número que le había dado porque la compañía pretendía cobrarle un riñón y parte del otro, así como hígado y páncreas, y que ha ido hasta la calle principal a parar un taxi. “Le he tenido que pedir a una chica que pasaba por mi calle que me ayudara a llevar las maletas”. Le digo que seguramente llegue a tiempo al aeropuerto y que, como viaja con Iberia y no con una compañía lowcost de autobuses con alas, no tendrá ningún problema en facturar su equipaje.

Al rato, una nueva llamada. “Ya he llegado al aeropuerto -el diminuto London City Airport-, y resulta que están evacuándolo por una alarma de incendio. Está todo el mundo en la calle”. Yo no doy crédito a esta sucesión de acontecimientos. ¿Conseguirá Diego volver de Londres? ¿Despegará su avión? ¿Sufrirá un ataque de Godzilla, Gamera o Clovie durante el trayecto? Por fin, recibo un nuevo mensaje. Diego factura su equipaje, su avión saldrá con una hora o más de retraso pero saldrá. Aleluya.

A mediodía, con Diego ya en España, volvemos a hablar. Quedamos en vernos cuando yo salga de trabajar, en la parada de Ópera. Llego un poco antes de tiempo al punto de encuentro. Resulta que han terminado las obras en la plaza y el lugar ha quedado bastante bonito, con árboles y bancos de madera. Hay algunas estrellas en el cielo. Apoyado en la barandilla de la boca de metro veo a la gente subir por las escaleras, esperando verle en cualquier momento. Ahí está. Cuando camina hacia mí, me acuerdo de la primera vez que nos vimos las caras, en la parada de metro de Tribunal, hace ya casi cuatro años. Él sonríe. Yo sonrío. Nos abrazamos. Nos besamos. “Qué guapo eres”, me dice. “Tú más”, le respondo. Nos volvemos a besar.

15 comentarios en “EL MOMENTO MÁS FELIZ”

  1. Tengo un encargo de tres toneladas de insulina a nombre de Ace76 para todos sus lectores por un post algo subido de azúcar. ¿Necesita factura? ¿Me pasa el CIF?

  2. Me dais tanta envidia!!, y no sé si es de la sana, jejejeje ;-)

    Me alegro muchísimo por los dos, sois guapos, y,sobre todo, dos tíos geniales, normal que esteis juntos y os querais tanto!!!.

    Habrá que celebrar la vuelta de Diego, no?, que imagino que vosotros ya la estais celebrando a todas horas, para recuperar tiempo perdido ;), pero yo tengo ganas de verle.

    Un beso grande a los dos!

  3. Pues a mi me ha puesto una sonrisa de oreja a oreja esta entrada, si es que en el fondo (y en la superficie), soy un moñas

    :P

    hale, a disfrutar de esta pre-primavera por las calles de Madrid!

  4. Jajaja, Di, Raquel, los que se quejan lo hacen con simpatía, que ya los conozco yo! :-)

    Los troles, de momento, permanecen mudos.

    Además, disfrutamos mucho con nuestro almibar.

  5. Oye, que me ha gustado mucho tu blog y me he reido un rato. Y que no se por que te comenta tan poca gente, y a otros tanta. ¡Y a disfrutar del recien llegado!

  6. Gracias, Manos Frías. Me alegro de que te hayas reido. A veces me da la impresión de que algunos no terminan de entender que escribo mucho menos en serio de lo que parece… :-)

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