El enigma de Enigma

Hace 25 años, en los primeros meses de 1991, un tema inspirado en la figura del Marques de Sade que combinaba cantos gregorianos con ritmos electrónicos, letras en francés y marcado contenido sexual conseguía ser número uno en 24 países y colarse incluso en el Top10 de países tan reacios a toda música que no sea anglosajona como Estados Unidos y el Reino Unido. Se trataba, como no, de Sadeness (Part 1), de Enigma.

Enigma, en principio, iba a ser un proyecto del que no se supieran los nombres de sus integrantes, pero muy pronto se supo que la idea había surgido de la mente de Michael Cretu, productor de origen rumano y establecido en Alemania que hasta entonces no había tenido demasiada suerte comercial, junto a Frank Peterson y David Fairstein, quienes abandonarían el grupo antes de la publicación de su segundo disco. La voz femenina del disco pertenecía a Sandra, cantante alemana que había conseguido cierto éxito en Europa gracias a sencillos como Maria Magdalena o su versión del Everlasting Love. Los cantos gregorianos, por su parte, fueron sampleados sin permiso de un disco grabado en 1976 por el coro Capella Antiqua München.

Supongo que el éxito de Sadeness cogería a todos los miembros de Enigma por sorpresa, pero el caso es que el disco MCMXC A.D, grabado en Ibiza, se convertía en uno de los trabajos más vendidos de su año. La combinación entre flauta sintetizada, los cantos de los monjes y los ritmos machacones conseguía crear un disco de atmósferas a medio camino entre la New Age y la música de baile. De duración breve y contenido compacto, conseguía no aburrir ni cansar al oyente a pesar de que, en el fondo, se limitaba a explotar las ideas ya marcadas por Sadeness: contenido sexual mezclado con referencias religiosas. El menos exitoso segundo sencillo, un remix de Mea Culpa no incluido en el disco y por eso llamado Mea Culpa (Part II) dejaba bien claras estas intenciones profanas.

MCMXC A.D, como su nombre indica, fue publicado en noviembre de 1990 y podemos considerarlo hijo de ese extraño año más cercano en espíritu a los ochenta que a los noventa de grunge y britpop que estaban a punto de explotar. Por su frivolidad, su barroquismo y su amor por los sintentizadores, podemos considerar que Enigma están, en efecto, más cerca de la década del neón y los cardados que de los años de Seattle y la franela. Sin embargo, y rompiendo en gran medida el destino de este tipo de proyectos, Enigma consiguieron tener varios éxitos durante los años noventa, especialmente con su segundo disco, The Cross of Changes, donde la música tribal sustituía al gregoriano con resultados más que notables. Además, podemos considerar a Enigma culpables de la proliferación de una serie de productos basados en la combinación de algún elemento étnico con música electrónica, desde las maravillas de Deep Forest a partir de cantos de los pigmeos africanos, la sosez de Era, Beautiful World o Adiemus o ritmos balcánicos hasta los horrores de Sacred Spirit, a base de los cantos tradicionales de los indios americanos, o ese engendro nacional llamado ElBosco en el que estaba involucrado el mismísimo Luis Cobos. Quizás hasta el éxito de Hevia a finales de los 90 forma parte de esta corriente… También podría ser la explicación del surrealista éxito que tuvo un recopilatorio de grandes obras del canto gregoriano grabado por el coro de monjes del Monasterio de Silos que fue número uno en nuestro país durante semanas y semanas de 1993… y que reeditado con otra portada y el título Chant acabaría alcanzando el tercer puesto del Billboard estadounidense en 1994.

Michael Cretu ha seguido publicando discos como Enigma durante el siglo XXI -el último, Seven Lives Many Faces, en 2008- y se supone que está trabajando en un octavo disco. Aunque el éxito de aquellos primeros meses de 1991 le quede lejos, hay que aplaudirle el mérito de haberse atrevido a combinar elementos tan opuestos como religión y sexo sin miedo al escándalo… o al ridículo. Me pregunto si hoy sería posible una combinación así. ¿Se atrevería alguna gran discográfica a publicar algo como Sadeness y arriesgarse a enfrentarse a las iras integristas en las redes sociales? Me temo que seguramente no…

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