EGO

Anoche vi la final de Gran Hermano 11, una edición que me ha gustado bastante más que las anteriores. Ganó Ángel por un amplio margen. Pero lo mejor de la final fue una frase que dijo Mercedes Milá, que se mueve por el plató con una naturalidad envidiable y un entusiamo por el formato del que deberían tomar nota muchos otros presentadores que se limitan a poner el piloto automático. Poco después de un video que reunía grandes momentos de la Milá grabados en las pausas del programa, ella amenazó en broma con quedarse callado y no decir nada, retando al equipo a ver qué iban a hacer entonces sin ella. Acabó diciendo: “Soy presentadora, soy totalmente egocéntrica”.

Seguramente, sea una de las cosas más sinceras que jamás se hayan dicho en ese programa de televisión.

La humildad y la sencillez son grandes virtudes, pero tener un gran ego a prueba de bombas es una de las claves para triunfar en determinadas profesiones. Muy pocos lo confesarán abiertamente, pero un amplio porcentaje de alumnos de Ciencias de la Información sueñan con ser estrellas, estar delante de las camaras o detrás del micrófono, o que, por lo menos, su nombre aparezca acompañando al artículo de portada de la revista. Los conceptos de fama, prestigio y éxito terminan por mezclarse y confundirse. Puede que este deseo revele grandes inseguridades y temores personales, pero si realmente se quiere hacer realidad, lo mejor es creérselo, tener poco sentido del ridículo y no tener miedo a quedarse corto. En televisión es mucho más fácil infraactuar que sobreactuar. Y la sobreactuación es tan divertida… Si luego tienes talento, ángel, gracia, imagen, suerte o algún padrino poderoso, el mundo será tuyo.

Aunque también puede pasar que trabajes durante meses en una radio o una televisión local y te des cuenta de que la única que se da cuenta de que eres tú quien lee las noticias o locuta los reportajes sea tu madre -y hasta ella termina dejándola de dar importancia a las pocas semanas-. Entonces te percatas de lo trivial y absurdo que es el concepto de fama… Auténticos famosos en este mundo hay cuatro, y de estos cuatro, tres serán olvidados en un tiempo más corto del que puedan imaginar.

Además, ahora, con todas las redes sociales a nuestro alcance, todos somos famosos en nuestros pequeños universos.

5 thoughts on “EGO”

  1. el concepto de famoso es bastante controvertido…una cosa es ser famoso y otra conocido por tu profesión…la mayoría de los famosos lo son hoy en día por otras cosas

  2. Sí, rocío, pero en el fondo el hecho de que seas conocido por tu profesión se traduce en que te haces famoso y tras la facultad de Ciencias de la Información, triunfar en tu profesión acaba conllevando hacerte famoso, triunfar socialmente, claro, los triunfos personales son otra cosa.
    Y sí, hay que tener un ego como un castillo para triunfar.
    Y sí, el 99% de los que hacen Ciencias de la INformación quieren ser famosos (qué malo es generalizar, pero lo hacemos tanto… Ala, otra vez!)

  3. Obviando que lo de Ciencias de la Información ya no existe y tal…

    Estoy completamente de acuerdo. Son profesiones que precisan de reconocimiento, como todas, pero con algo más, el de un público que sabes que está ahí pero no ves o raramente lo haces. Y son esas pocas veces la que te alimenta el ego.

  4. Yo creo que sí se puede triunfar profesionalmente en la profesión sin hacerse famoso. Como digo en el penúltimo párrafo, basta trabajar un poco en un medio de comunicación para darte cuenta de que la fama les llega a muy pocos. Y hasta cierto punto, la fama hay que buscarla. Ahí hay que tener un punto extra de ambición y de ego para conseguirla.

    Además, la fama está cada vez más devaluada y reservada a personajes como Pilarita y Saray, por ejemplo. Es más fácil que la gente de la calle conozca a concursantes de gran hermano o cutrefamosos que se sepa los nombres de los presentadores de telediarios o los corresponsales que dan la cara en las noticias.

    Pero está claro que el reconocimiento en esta profesión (y en realidad, en todas, supongo) es clave. El hecho de que saber que hay alguien que te escucha, que te lee o que te ve, y que además lo valora, es clave para sentirse realizado en esta profesión.

    De hecho, a mí una de las cosas que más me quemaban en mi trabajo de Movierecord era la sensación de que sólo interesaba que llenáramos un espacio con imágenes y palabras, sin importar excesivamente la calidad de éstas.

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