DUERMEVELA

Son las cuatro de la mañana, me he levantado para ir al baño y me he quedado desvelado, tumbado en la cama. No encuentro una postura cómoda. Ni bocarriba, ni bocabajo. ¿O se dice boca arriba y boca abajo? Tengo los ojos cerrados, pero no puedo detener el curso de mis pensamientos, que van saltando de idea en idea sin seguir necesariamente los caminos de la lógica. Dudo entre encender la luz y leer un rato, esperando que el sueño vuelva, o concentrarme en vaciar mi mente a la espera de que aparezca el Hombre de Arena a cargar mis párpados. Pero que sea el de las Chordettes y no el de Metallica, por favor.

Comienzo a impacientarme porque no consigo dormirme. Sé que tarde o temprano lo lograré y que entonces, cuando suene el despertador, me costará levantarme, remolonearé entre las sábanas hasta el límite y terminaré duchándome y vistiéndome a la carrera para no llegar tarde a la oficina. Seguramente no lo conseguiré y terminaré llegando con un retraso de entre cinco y diez minutos, despeinado, mal vestido y ojeroso. Mi jefe me mirará mal, y me despedirán, y no encontraré trabajo, y no podré hacer frente a la hipoteca, y acabaré vagando por las calles haciendo malabares con el gato disfrazado de payaso para enternecer a los paseantes… Y todo por culpa de la duermevela. Qué importante es dormir bien para vivir bien.

3 comentarios en “DUERMEVELA”

  1. desde luego te ha dado tiempo a divagar!
    Yo ayer acabé liandola… que era juércoles! hoy he venido a la ofi con 3 horas de sueño y seguramente las mismas pintas…. pero no es lo mismo dormir porque no puedes a porque no has querido…
    yo lo de estar en vela lo llevo fatal. lo siento mucho!

  2. Juércoles! Buen nombre, jajaja. Buf, yo noto que me hago mayor en que me recupero muy mal de los jueves universitarios… Si duermo poco, soy un zombie en la oficina.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *