DESIDIA

Mi mayor defecto siempre ha sido la pereza. Me cuesta mucho ponerme a hacer las cosas. Nunca tengo prisa. En vez de sangre, por mis venas corre deliciosa horchata. Quizás sea porque, por lo general, las cosas se me han dado muy bien o muy mal.

Si se me dan bien, me confío y lo dejo todo para el último momento, con lo que me acaba pillando el toro (olé!), tengo que hacerlo con prisas y acabo haciendo lo mínimo para cubrir el expediente y pasar el trago. Al final, acabo rindiendo a un 75% o menos. Aun recuerdo aquellas “noches temáticas” la víspera de los exámenes estudiando los apuntes de Instituciones Jurídico-Políticas Contemporáneas… o la TORTURA que fue empollarme el libraco de Empresa Informativa. Nunca me he alegrado tanto de recibir un Aprobado Raspado, mucho más que por cualquiera de las Matrículas que me pusieron. En fin, que soy como esos concursantes de OT que prometen mucho pero se quedan a medio gas.

Si se me dan mal, sé que por mucho que me esfuerce se me van a seguir dando igual de mal, así que me desanimo y no intento superarme a mí mismo, porque total… ¿para qué? Este derrotismo lo he ido superando poco a poco, así como los miedos, de ahí que sienta una gran satisfacción personal cuando compruebo que puedo patinar sin caerme. También he aprendido que se puede disfrutar de algo haciéndolo mal, incluso aunque los demás no entiendan que a uno le guste cantar aunque sea desafinando como un gato borracho. Eso sí, lo que decían nuestros padres de que “con esfuerzo se consigue todo” era una gran mentira: hay cosas que sólo se aprenden si la vida te ha regalado cualidades para ello. Los ejemplos evidentes son cosas como la música, el baile o los deportes. Será por eso que llaman oido, sentido del ritmo, coordinación, tener buen gusto… o simplemente talento. Se tiene o no se tiene.

Pero últimamente estoy sumergido en una gran desidia vital. Me da pereza casi todo, desde recoger la casa, presentar papeles, mantener la disciplina para perder los kilitos, irme de paseo por lo bancos o llamar por teléfono a los amigos. Lo único que me apetece es no hacer nada, quedarme en la cama abrazado a… y si el mundo se hunde mientras tanto, que se hunda. Y lo peor es que no termino de entender por qué. Sólo sé que tengo que superar este bache… y pronto!

Creo que necesito nuevos desafíos, imponerme proyectos a largo plazo, buscar cosas que me ilusionen, iniciar un proceso de cambios y renovación… Socorro, ¿es esto una crisis de madurez?

16 comentarios en “DESIDIA”

  1. Jajaja, ¿qué barbaridad dije ayer? ¿Lo de “Tron” y “Speed Racer”? Puedo argumentarlo!!! :-D

    Pues que llegue ya el calor, va a ser que funciono con energía solar y no me había dando cuenta. :-)

  2. Es que tú eres vigoréxico, Otto… :-P Y a mí me gusta demasiado la comida basura… :-(

    Miguel, la sección necrológica del blog está reservada para muertes excepcionales. De todas formas, Pollack sí se merece un Adios, Sidney, Adios.

  3. Hmmm lo de quedarse en la cama no está mal… :P Pero por lo que veo mejor que siga dandote el coñazo, que veo que por lo menos te das cuenta.
    Lo que pasa que es como cuando te tienes que levantar por las mañanas, sabes que tienes que hacerlo, pero se está tan bien tumbado y con los ojos cerrados…Una jarra de agua fría de hace falta a ti! Y un beso también, MUAAAAAC!

  4. Pues como dice Adidas, es astenia tardia, sin duda (con esta primavera rara!!). Y sí, la crisis de madurez nos llega a todos, porque hay que tomar muchas decisiones; yo en esos casos, me bloqueo y no hago nada, y tb me da por dormir y hacer el vago. Nada, que siento el plantón cenOTa de nuevo! esta vez la culpa es de tu hermano…por cierto, menudo tostón de gala!!! (vamos de las pocas actuaciones que vi)

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