DE BODA

Diez de la mañana, sábado. El tren de mi madre llega a la hora prevista. Mi hermano me desconcierta porque no sabe llegar al aparcamiento de Atocha. Discrepamos de los significados de “hacia la izquierda” y “recto”. Música antigua y a hacer kilómetros por las autovías de España. En La Roda hay Miguelitos. Llegamos a Águilas antes de la hora prevista. Buscamos un lugar para comer, pero no encontramos el que yo decía. Acabamos tomando chopitos, gambas al ajillo y paella en El Tiburón. Qué barato es todo en tierras murcianas. Ahora vamos con retraso y empiezan las prisas. Veinte minutos para ducharse, peinarse, vestirse y hacerse el nudo de la corbata. Subimos al coche y vamos a la Iglesia, en un pueblo perdido entre Lorca y Águilas. Se nota que mi primo ha estudiado Geografía y Topografía: el mapa que dibujó junto a la invitación nos lleva directos a la iglesia.

Llegamos dos minutos antes de la hora a la que va a comenzar la boda, pero la novia se retrasa. Saludamos a la familia. Todos están contentos. Por fin llega ella. Me pregunto cuánto tiempo habrá llevado construir el moño que lleva en la cabeza. Está muy guapa. También están muy nerviosos: les tiemblan las manos cuando se intercambian las arras y se ponen los anillos. El cura habla de los nacionalistas que odian a España y de los enémigos del matrimonio, entre otras cosas. Parece que estamos escuchando la Cope. Hace calor en la iglesia. Se oye cantar a los pájaros.

Fotos, fotos y fotos. Arroz, petalos de flores y serpentinas. Ahora hay que ir al convite. No hay mapa para ir y el coche al que seguimos se pierde por los caminos. Tras preguntar a dos o tres paisanos llegamos al restaurante. Recepción en la terraza. Como fondo suena el disco de duetos de Raphael… espanto y horror. Me bebo un par de martinis junto al estanque. Comienza el desfile de entremeses. Sonrío al ver que los camareros han colocado botellas de plástico de un litro en las mesas para quien quiera beber Fanta y CocaCola.

Pasamos a la carpa donde se servirá la cena. El aire acondicionado hace que la Antartida parezca un lugar caluroso, pero el frío deja de notarse cuando la sala se llena de gente. Llegan los entrantes. Descubrimos que la clave de una boda murciana son las gambas. Los camareros desfilan al son de la música con sus platos y se las enseñan a los novios para que den su visto bueno. Son rojas, grandes y están deliciosas. Nos ponemos las botas. Mis sobrinos pequeños corretean por las mesas y bailan. Le pido un café con leche al camarero y el camarero no me entiende. Tengo que elegir entre cortado y manchado. ¿Quién se podría imaginar que en Murcia un café manchado es un café con leche condensada?

Hay momentos emocionantes y momentos divertidos. Es una bonita boda. Cuando llega la hora del baile, la gente está cansada y pocos se animan a bailar las rumbitas que pone el DJ. Llega la hora de volver al hotel. Nos despedimos de los novios. Es tarde. Mi móvil se ha quedado sin saldo y estoy desconectado del mundo. Al día siguiente vamos a ver a mi abuela a la residencia y vuelve a contar las mismas historias de siempre. Hace calor, pero en la terraza de la Glorieta aun no hacen granizados ni horchata. Habrá que volver en agosto. En el viaje de vuelta, dormito recostado en el asiento trasero.

18 pensamientos en “DE BODA

  1. Ángel

    Dos cosas:

    – En Murcia hay dos tipos de cafés con leche condensada: manchado, con un chorrico, y bombón, con dos chorricos (o chufletazos). Hay personas capaz de beberse un bombón con sus dos chorricos de condensada y añadir azúcar. Yo soy una de esas personas.

    – Detecto que todo el post ha sido construido y edificado para que parezca que no has tenido tiempo de visitarme. Te ha funcionado por esta vez. No te acostumbres.

    Responder
  2. ace76 Autor

    No, yo ya conocía los Miguelitos! Pero otros miembros de la expedición no, jejeje…

    Ángel, habrás leido lo de agosto, no? :-D

    Rocío, me lo pase muy bien contigo! :-)

    Responder
  3. ace76 Autor

    Se me ha olvidado comentar que a mi hermano le queda el traje mucho mejor que a mi. ¡Hay que ver lo elegante y apuesto que es!

    Responder
  4. luxaurumque

    Fotos! Queremos fotos! Sobretodo para constatar lo de los trajes :-p

    Y no sé como serán las bodas por ahí arriba pero sí, por aquí abajo son un tanto “peculiares” jejeje

    Ah, lo de los cafés tiene tela telita, a mí me lo vas a contar.
    Besicos.

    Responder
  5. ace76 Autor

    Lo que me quedé sin saber es cómo consigues que en Murcia te den un café con leche. ¿Habrá que pedir un cortado en una taza grande? ¿Explicarles que quieres mitad de café y mitad de leche? ¿Qué pasará si pides un café bombón? ¡Esta discrepancia de nombres y criterios es la que hace que España se rompa!

    Yo no hice fotos, así que habrá que esperar a las oficiales. De todas formas, la gente vestía con bastante sencillez… quitando las excepciones habituales que eclipsan al resto, claro.

    Responder
  6. sonia

    Ves lo que pasa por no tener un móvil de contrato con cámara de fotos….me quedé sin ver el vestido de la novia! y tu sin saldo! lástima.

    un besote

    Responder
  7. sonia

    Cosas de trabajo, en cuanto acabe la campaña de la renta…volveré con más tiempo…prometido. ains no, que me cojo vacaiones!!!! asi que si necesitas algo…pide ahora o calla para siempre!
    un besote

    Responder
  8. ace76 Autor

    Jajaja, no, me da a mí que soy a segir de prepago para el resto de mis días. No encuentro un contrato que me convenza!

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *