Daft Punk: Random Access Memories

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Desde que se comenzó a promocionar Get Lucky y el nuevo disco de Daft Punk, el público de todo el planeta se volvió loco con el tema como si el dúo francés de robots fueran unas grandes estrellas al mismo nivel que Lady Gaga, Madonna o unos U2 en sus mejores tiempos. Cierto es que llevaban ocho años sin publicar un nuevo disco de estudio y que la banda sonora de Tron:Legacy funcionó bastante bien en Estados Unidos, pero también es cierto que no tenían un sencillo en lo más alto de las listas internacionales desde One More Time. Sea por la razón que sea, la canción ha calado entre las masas y parece que sucederá lo mismo con Random Access Memories.

Paradójicamente, este cuarto trabajo de Daft Punk es el menos electrónico de su carrera. La intención del dúo es rendir homenaje a la música estadounidense de finales de los 70 y principios de los 80, citando influencias tan variadas como Michael Jackson, The Doobie Brothers, Pink Floyd o Steely Dan. Buscando recrear esos sonidos, el disco se ha grabado con músicos de estudio y los samplers prácticamente han desaparecido. Lo que sí se conserva son los vocoders, y son esas voces robotizadas las que nos permiten enlazar de una forma más evidente este disco con los anteriores trabajos de Daft Punk. Get Lucky ha sido una excelente elección como primer sencillo, ya que adelanta las principales características de Random Access Memories: el sonido orgánico, unas guitarras funk más propias de hace treinta años, un invitado de lujo para poner las voces como Pharrell Williams y un invitado aun más de lujo como Nile Rodgers, legendario componente de Chic y productor de discos fundamentales para la historia del pop como el Like a Virgin de Madonna y muchos más.

Todas estas claves se repiten a lo largo del disco. Daft Punk cuentan con las voces, entre otros, de Julian Casablancas, de The Strokes, para Instant Crush, o de Panda Bear, de Animal Collective, para Doin’ it right; y han invitado a nombres míticos de la época que pretenden homenajear como Giorgio Moroder, que hace un resumen de su trayectoria profesional en Giorgio by Moroder, o Paul Williams, compositor de temas tan conocidos como Evergreen, de Barbra Straisand, o la canción de The Love Boat, por ejemplo. Sin embargo, en las dos pistas en las que participa Williams el objetivo parece ser rememorar su trabajo como creador de bandas sonoras para películas como El fantasma del paraíso. Touch y Beyond, entre las que se intercala extrañamente Get Lucky, ocupan la parte central del disco y no parecen terminar de encajar con lo que hemos oído previamente ni lo que viene después. Es aquí donde está el gran problema de Random Access Memories: a pesar de que la intención del disco es clara, al resultado final le falta coherencia interna y sentido. Esto, añadido a la falta de sencillos tan evidentes como Get Lucky, puede decepcionar a algunos compradores poco informados.

Sin embargo, como indica el título del disco, Random Access Memories (las iniciales de memoria RAM), nuestra memoria accede a nuestros recuerdos guíada más por el azar que por la lógica. Y si el propósito de Daft Punk era rememorar los diferentes sonidos de una época dorada para las pistas de baile, podemos decir que el objetivo está más que cumplido aunque a veces caigan en el pastiche musical. Y si, además, sirve para que las nuevas generaciones se interesen por la obra de Rodgers o Modorer, bienvenido sea este disco.

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