Cruce de caminos

Este invierno, tres años después de su estreno en Estados Unidos, pudimos ver en nuestras pantallas Blue Valentine. Afortunadamente no hemos tenido que esperar tanto tiempo para ver Cruce de Caminos, la nueva película de su director, Derek Cianfrance, en la que vuelve a contar con Ryan Gosling como protagonista.

Cruce de caminos

Cruce de Caminos (su título original, The Place Beyond The Pines, hace referencia al significado original de la palabra mohawk que da nombre a la localidad del estado de Nueva York donde se ambienta la acción, Schenectady, “el lugar más allá de los pinos”) es un proyecto más ambicioso que Blue Valentine, pero comparte varios rasgos con ella, como el tono realista en la ambientación y el estilo de dirección -que, sin embargo, no impide a Cianfrance componer planos de gran belleza y fuerza visual-, además de la fragmentación del relato en varios segmentos temporales. Si en Blue Valentine se nos contaba cómo se formaba una pareja para después retratar su disolución, en Cruce de Caminos hay tres partes claramente diferenciadas, tres actos de un drama donde los errores del pasado van persiguiendo a padres y a hijos a lo largo del tiempo. Las tramas policíacas que desarrolla la película son un mero recurso narrativo para trazar el cruce de caminos en la vida de unos personajes que comparten un pasado, un presente y quizás un futuro sin que sean plenamente conscientes de ello.

Queda claro también en Cruce de Caminos que Cianfrance es un excelente director de !actores. No hay dudas a estas alturas del gran talento de Ryan Gosling (de DriveHalf Nelson pasando por Crazy Stupid Love o Lars y una chica de verdad), que aquí interpreta a un motorista de circo que hará todo lo posible para mantener a su hijo recién nacido. Sin embargo, quién brilla especialmente es Bradley Cooper, que da vida a un novato y ambicioso policía que tendrá que enfrentarse a un entorno corrupto y sus fantasmas interiores para salir adelante. El arco de transformación de su personaje es de lo más notable de la cinta y sorprende como Cooper sabe convertirse en un joven e inexperto policía, un personaje frágil e inseguro que no tiene nada que ver con los papeles que le han hecho famoso.

En resumen, Cruce de Caminos es una nueva demostración de que no todo el talento del audiovisual estadounidense ha emigrado a la televisión: aún hay posibilidades de ver en la gran pantalla cine adulto preocupado por contar historias maduras e intemporales.

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