CRIANDO MALVAS

En 2007, Bryan Fuller, el creador de esa estupenda serie llamada “Tan muertos como yo”, le puso algo de ingenuidad a su humor negro característico y estrenó “Pushing Daisies”, o como se llama en España, “Criando Malvas”. Ahora ya sabéis distinguir una tumba anglófona de una castellanoparlante: si en la tumba crecen malvas, español; si crecen margaritas, inglés. Me pregunto si otros idiomas tendrán otras flores en su expresión equivalente: tulipanes para los holandeses, girasoles para los portugueses, violetas para los franceses…

La acción de “Pushing Daisies” transcurre en un mundo de colores vivos y edificios estilizados donde Amélie Poulain y los personajes de Tim Burton se sentirían como en casa (no en vano, el piloto fue dirigido por Barry Sonnenfeld, el de “La familia Adams” y “Hombres de Negro”). Ahí vive Ned, un niño feucho que un día descubre que no es como todos los demás.

Ned puede revivir a los muertos. Pero todo gran poder, además de conllevar una gran responsabilidad, tiene su letra pequeña, y en el caso de Ned es bastante extensa. Si vuelve a tocar al ser revivido, éste morirá para siempre: Primer toque, vida. Segundo toque, muerte otra vez, para siempre. El problema es que, si no toca al ser revivido en menos de un minuto, otro tendrá que morir en su lugar. Y Ned lo sabrá de la peor manera posible el mismo día en que descubre su poder: su madre muere repentinamente y, al revivirla, el padre de Chuck, su vecina y amor de infancia, muere en su lugar. Por si fuera poco, esa misma noche, al acostarle, su madre le da un beso de buenas noches y ya sabéis lo que pasa con el segundo toque: muerte otra vez. Para siempre.

Años después, Ned es un pastelero feucho pero guapo (o guapo pero feucho) que colabora con un detective resolviendo crimenes como el asesinato del creador del coche que funciona con dientes de león. Es mucho más sencillo resolver un caso si le puedes preguntar al fiambre quien le ha matado. Uno de estos casos será la muerte de Chuck, pero, una vez revivida, Ned no será capaz de volver a tocarla y enviarla a la muerte-otra vez-para siempre. Pero, ¿se puede amar a alguien a quien no puedes tocar?

De todas formas, lo menos importante de “Pushing Daisies” es el argumento de cada episodio. Importa mucho más el conjunto: la ambientación, la fotografía, los homenajes al cine clásico, los movimientos de cámara,los diálogos, la mezcla entre humor negro y toque naïf, los momentos surrealistas que salpican cada trama y sobre todo, los originales personajes que pueblan este universo donde hay jockeys fantasma, sirenas retiradas, fabricantes de dulces amargos, niños malos y camareras enamoradas que, de vez en cuando, cantan.

Como dice Diego, si no te gusta “Pushing Daisies”, es que no tienes corazón.

16 thoughts on “CRIANDO MALVAS”

  1. ooooH Muy bonito resumen ^^

    Y salen fans de todos lados! Va ha haber más comentarios aquí que firmas en la petición para que no la cancelen… jajajaja, digooo :(

    :(

    :(

  2. A mi es que los cinco primeros minutos (sí, por ahora es lo único que he visto) me parecieron un plagio absoluto de Amelie y me desanimó un poquito…

    pero sí tengo corazón :)

  3. Una serie fantastica y original como pocas, a mi me encanta; y ademas como extra esta el protagonista que no es que sea especialmente guapo pero tiene un algo que enamora ;-).

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