CORRIENDO CON LOS TOROS

No sé cuando vi mi primer encierro. En cambio, sí que recuerdo que mi madre nos despertaba de pequeños por si queríamos verlo por la tele y luego nos volvíamos a la cama. Cuando uno es un niño, las ocho de la mañana en verano parece una hora en la que el mundo pertenece sólo a los adultos. Alguna vez fuimos a verlo a la plaza de toros y entonces el madrugón era aun mayor. En las taquillas se formaban grandes aglomeraciones y el suelo de los tendidos y las gradas era extrañamente pegajoso. Esas sensaciones y esos olores están unidos en mi mente a los Sanfermines.

Incluso cuando ves el encierro desde las gradas, notas como la tensión va en aumento conforme se acerca el momento en el que llegan los toros. Los primeros mozos que entran en el ruedo sólo quieren jugar luego con las vaquillas y son pitados por todo el público, pero poco a poco la velocidad de las carreras va subiendo hasta que llega la manada. Los toros entran por el callejón y sientes el peligro hasta que desaparecen en los corrales unos segundos después, segundos que pueden parecer eternos si el animal se sale de su camino, se detiene o amaga con embestir a alguien. Todas estas sensaciones son aun mayores si ves pasar a los toros desde el vallado del encierro. Sólo entonces eres consciente de lo grandes y veloces que son los toros. Imponen mucho respeto. Por eso, por haberlo visto desde siempre, sé que correr el encierro es algo serio. Por eso mismo, no entiendo que entre los corredores haya tantos inconscientes que parecen creer que un toro no es más que una vaca negra con unos cuernos un poco más grandes. De hecho, me pregunto cuantos de ellos sólo han visto un toro por la tele hasta que lo sienten detrás.

Me gusta ver los encierros. Me parece un espectáculo realmente bonito: la estampa de los toros, los mozos de blanco y rojo, las calles de Pamplona, los cánticos a San Fermín… Sin embargo, este año he empezado a verlo de otra manera. Me ha sorprendido leer tantas opiniones en contra de los encierros con motivo de la muerte de Daniel Jimeno. Me han ofendido algunos comentarios que han culpabilizado al mozo de su propia muerte. Evidentemente, todos sabemos que ponerse delante de un toro es desafiar al peligro… como tantas otras actividades arriesgadas que hace el ser humano simplemente por placer. Me ha parecido una falta de respeto a una persona que murió haciendo algo que le gustaba. Pero en el fondo, me ha ofendido más el tratamiento que se ha hecho en los medios de comunicación de esta muerte y de otras cogidas graves que ha habido este año. Me parece que se han regodeado con las imágenes impactantes, con la sangre, con el morbo de lo trágico… Gracias a los avances tecnológicos y la multiplicación de cámaras y canales, podemos ver con mucho más detalle lo que antes veíamos de forma general y a través de un único canal, y me pregunto si esto es realmente necesario.

Pero también soy consciente de que eso ha sucedido tal y como muestran las imágenes. Y me empieza a surgir la duda de si no llevarán razón quienes dicen que los encierros son un espectáculo brutal, primitivo y que hay que suprimir… Tengo el corazón dividido.

14 thoughts on “CORRIENDO CON LOS TOROS”

  1. Lo brutal y primitivo es ver a gente sin preparar, borrachos e inconscientes tirarse a la esquina de la Estafeta… si no fuera por esa gente, que abulta, molesta y enguarra, no pasaría lo que pasa. Es una razón por la que odiar un poco a Heminghway… un poquito nada máaaaaas ;)

  2. A mí también me pasa, lo de tener el corazón dividido, digo.

    Yo iba todos los años a los encierros del pueblo de mi padre, que como Segovianos que son, son muy brutos, y una vez se escapó un toro por el pueblo, mientras yo montaba en triciclo por una calle.
    Quizá no me mató de milagro, pero desde entonces dos de cada tres pesadillas son con toros (la otra es con Esperanza Aguirre). Sólo sé que cada año que los he visto pasar cerca, yo subido a las talanqueras, el subidón de adrenalina era tal, que desde que he dejado de ir, lo vengo echando de menos.

  3. hombre, pues a mí me gustan más tus argumentos a favor. brutal y primitivo, pues vale, como taantas cosas interesantes, jeje. a mí me parece mucho más adecuado jugarse la vida en algo así -social y públicamente- que haciendo puenting, o cualquier otra chorrada individualista que acabe en -ing. para quien se la quiera jugar, claro, que yo paso.

  4. yo no creo que sea brutal y primitivo…lo que sí creo es que es necesario un control y una evolución en cuanto a seguridad de refiere, sobre todo en el número de personas que entra que a mi me parece que demasiado, vayas protectoras con una mayor seguridad (el chico que murió estaba en la vaya y aún así el toro le matón=…si todo evoluciona, como por ejemplo, la seguridad en el trabajo, porqué no un poquito más de seguridad en los encierros, unidades de sangre en las ambulancias, cirugía en la plaza de toros…en fin, esas cosas que hacen que se salven vidas…
    antonio, lo que se te ha olvidado decir es que los toros se matan por la tarde…yo esa parte la quitaba, por supuesto!!!

  5. Yo sí creo que los encierros son brutales, pero no los prohibiría. Cada quien es libre de ponerse delante del toro o no, y si les cogen, mala suerte, que no se hubieran puesto a correr. Lo prohibiría si se demuestra que los animales sufren, como en otro tipo de fiestas populares, pero si el que sufre es el ser humano que se pone conscientemente en riesgo, no.

  6. Pos yo no lo tengo na divido, lo tengo clarísimo :P

    Y sí, una pena que muera alguien por hacer lo que le gusta.. pero si lo que le gusta es jugarse el tipo con unos bicharracos que pesan 6 veces mas que el pues como que una sorpresa no es.

    Además de siempre la verdad ofende :P

  7. Si hubiera muerto un borracho cualquiera sí hubiera habido un problema, pero ha muerto un corredor (más o menos) profesional.
    Cuando murió Paquirri, p.e., nadie planteó suprimir los toros por eso.

    La muerte está ahí, en el recorrido, y el que corre lo sabe.

  8. La verdad es que, más o menos, estoy de acuerdo con todas vuestras opiniones.

    Quizás sí que sería necesario controlar más el acceso al encierro, cosa que de hecho se intenta hacer, cerrando la entrada de corredores, con controles de la policía hasta el último momento… Supongo que también es bueno que la gente sea consciente del peligro que hay y que se informe un poco antes de lo que hay y lo que no hay que hacer con un toro.

    Tranquilo, Otto, a Hemingway no se le tiene mucho aprecio en Pamplona, la verdad.

    Pacharán, me gusta tu nick! :-)

  9. A mí lo que me parece absurdo es que si no hay caídas, aglomeraciones, toros retrasados, enganches y cornadas parece que el encierro ha sido soso. Me da la impresión de que todo el mundo está esperando que pase algo y si no pasa, es como un encierro “light”, soso, insulso …
    A parte de eso, lo de correr delante de los toros me parece genial, siempre y cuando haya un control férrero de quien corre y quien no. Ahora bien, lo de las corridas de toros, pues la verdad, aun no me ha convencido ninguno de los argumentos que esgrimen sus defensores. Entiendo que haya gente que le guste. Pero no entenderé nunca el sufrimiento, menos aun si es para que otros nos divirtamos.
    Besicos!

  10. -Comienza como algo con poca gente
    -Se hace famoso
    -Todo el mundo quiere ir
    -Muchos beben
    -Muchos de los que beben quieren correr el encierro
    -Mucha chulería machuna
    -Mucha gente en el mismo espacio
    -No caben, aglomeraciones
    ¿CÓMO CONTROLAS ESTO?
    -¿Turnomatics?
    -¿Controles de alcoholemia?

    Vamos, que no tiene solución

  11. Lux, supongo que, en el fondo, nos gusta que haya algo de emoción en el encierro… pero eso no quiere decir que la gente esté deseando ver las cornadas con todo detalle por televisión.

    Me ha gustado lo de “chulería machuna”, jajaja. Aunque yo lo denominaría “simple estupidez”. De hecho, los verdaderos aficionados al encierro no salen de fiesta y se levantan exclusivamente para correrlo.

  12. a) Me da a mí que aunque los borrachos que comenta OTTO no estuvieran, seguiría muriendo y siendo herida gente precisamente por lo que dice SOLI, juer, que estás corriendo delante de un toro, que no es un caniche.

    b) Da pena que muera gente, pero cuando se juega con la muerte, pues alguna vez toca. Pasa en la ruleta rusa y pasa en los encierros.

    c) Yo no lo prohibiría, porque no creo que haya realmente un maltrato al animal (cosa que sí ocurre en la lidia, donde se le tortura y se le mata) y quienes corren se supone que son adultos con suficientes neuronas para saber lo que hacen.

    d) La culpa la tienen los mozos (y las mozas) que se han pasado por el forro de los cojones el disfraz de pamplonica de toda la vida, jopetas. Ya que no llevan la camiseta blanca oficial, bien podrían correr sin camiseta ¿no? Al menos así, a mí me resultaría interesante verlo.

  13. Pingback: meneame.net

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