CON MAL PIE

Hace unos días, me di cuenta de que me había salido una especie de grano en la planta del pie. Al principio pensé que era un callo y que ya se quitaría con el tiempo. Pero no, días después seguía ahí. En la farmacia me dieron unas tiritas curativas, pero lo único que conseguí es que pisar el suelo me molestara un poco más. El miércoles me pasé por la consulta del médico de la empresa y me dijo que, seguramente, era un papiloma y que fuera a ver a un podólogo.

A mí la palabra “papiloma” siempre me ha sonado a “mariposa”, pero puedo decir que lo que tengo en el pie no se parece en nada a un insecto lepidóptero. Por su parte la palabra “podólogo” siempre me hace pensar en mi abuela, que a sus 91 años se olvida de muchas cosas pero nunca de su visita mensual al callista. La pregunta era cómo encontrar un podólogo en Madrid. Muy sencillo: google lo sabe todo. O en su defecto, las páginas amarillas y los pelochos.

Así que ayer, al salir del trabajo, me fui a la consulta del podólogo. Y por el mismo precio, viajé hasta los años setenta, que creo que es cuando se debió de renovar el mobiliario del local por última vez. El pijo que hay en mí gritó: “Corre! Busca un lugar de color blanco aséptico y fluorescentes futuristas”, pero al final ganó mi pragmático interior: “Si lleva tantos años abierto, será que hace bien su trabajo y no ha cercenado demasiados meñiques”. Me senté en la camilla de color crema y me descalcé. El podólogo le echó un vistazo al bulto y empezó a rascar con un estilete. Como no puedes verlo, tienes que imaginar lo que te están haciendo. No me dolió, pero he de decir que fue curioso ver como hubo momentos en que salió humo de mi planta del pie.

Y ésta ha sido mi pequeña aventura de la semana.

11 thoughts on “CON MAL PIE”

  1. 2 años estuve yo llendo al podologo por un papiloma que pillé en una piscina. Y esos dos años usando zapato nautico, que cuando yo tenía 6 años era el único con el que el pie podía transpirar.

    No sabes cómo te comprendo!

  2. Yo fui este año por primera y única vez, y fui al que va mi abuela :D
    En este las paredes del pasillo estaban forrados de cuadros de punto de cruz. Impresionante: no se veía la pared con tanto cuadro.

  3. Sí, a partir de ahora no me quitaré nunca las chanclas.

    El mío tenía decorada la consulta con fotos de sus hijas. No sé si eran varias hijas o varias fotos de la misma hija conforme crecía.

    Y yo creo que no necesito ese producto, Maggie… :-D

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