ONE HIT WONDERS: Cómo evitar convertirse en una

En el mundo de la música, el término “One Hit Wonder” designa a aquellos artistas que sólo consiguen alcanzar el éxito comercial una vez en su carrera profesional. Son aquellas canciones que todos conocemos pero que nunca recordamos quien las interpreta y que suelen acabar formando parte de los recopilatorios que se venden en la teletienda. Suele suceder con temas ligados a estilos de fama efímera, como el sonido Filadelfia, la música disco, el synthpop ochentero o el eurodance; canciones pertenecientes a bandas sonoras, tanto de películas como de anuncios; o fenómenos paranormales como la Lambada, el Aserejé o el “Achy Brachy Heart” de Billy Ray Cyrus (y que permitió a Coyote Dax convertirse en otro artista de un único éxito). A veces, hay artistas con una larga y respetada carrera a sus espaldas de los que el público sólo conoce una única canción: les sucede, por ejemplo, a Soul Asylum y su “Runaway Train”. Podéis leer mucho más sobre este fenómeno en la Wikipedia, como no.

En la vida también podemos ser One Hit Wonders. Todos recordamos algún momento especialmente brillante de nuestra carrera profesional o nuestra vida personal, momentos que, quizás, se han terminado convirtiendo en un hecho aislado o casi anecdótico. ¿Qué sucedió para que a aquel primer éxito no le siguieran otros? ¿Por qué terminó siendo una excepción en vez de la norma? ¿Qué salió mal? Basándome en mi experiencia personal y en los errores cometidos por mis amigos, las estrellas de la música ligera, me pongo el disfraz de gurú cybernáutico para vender una serie de consejos:

-Tener talento. La cualidad imprescindible para triunfar es tener talento: hacer algo y hacerlo bien. En mayor o menor medida, todos tenemos talento para algo. Es fundamental saber cuáles son nuestros puntos fuertes para potenciarlos al máximo y cuáles son los débiles para poder contrarrestarlos. Ni Bob Dylan, ni Leonard Cohen, ni Joaquín Sabina, ni Julio Iglesias pasarán a la historia por sus gargantas privilegiadas. A Jennifer Rush, en cambio, no le sirvió de nada su voz operística. Las baladas en la carrera de Britney Spears son casi tan escasas como sus actuaciones cantando en directo. El primer paso para tener éxito en todo aquello que nos propongamos es conocernos a nosotros mismos.

-Tener ambición. John Lennon dijo que los Beatles eran más grandes que Jesucristo. Madonna no se ganó el sobrenombre de “ambición rubia” por su tinte de pelo. Noel y Liam Gallagher nunca se han destacado por la humildad de sus declaraciones. Si Shakira se hubiera conformado con ser la Alanis Morrisette de Barranquilla, nunca habría bailado el waka-waka y conocido a su sol. Ponerse grandes metas, aspirar a lo inalcanzable y trabajar a destajo para conseguir que los sueños se hagan realidad es una condición indispensable para triunfar. Si tus metas son pequeñas, sólo conseguirás objetivos diminutos.

-Tener contactos y saber utilizarlos. Cuando uno da los primeros pasos en el mundo profesional, puede sentir vergüenza o timidez a la hora de relacionarse con aquellas personas que nos pueden echar una mano. Incluso puede mirar con rabia a quienes sí se atreven a hacerlo y considerarlos unos trepas. No hay que tener miedo a pedir ayuda y darse a conocer. Al fin y al cabo, esas personas que están por encima de nosotros están deseando descubrir nuevos valores: Elvis Presley no hubiera sido el Rey del Rock si no se hubiera presentado en las oficinas de Sun Records para grabar un par de canciones. Cuando sólo era una corista, Mariah Carey aprovechó una fiesta de Columbia Records para darle su maqueta a Tommy Motola, jefazo de la compañía. Madonna no dudó en recurrir a William Orbit para revitalizar su carrera con los sonidos electrónicos de “Ray of Light”. Lo mismo han hecho los Black Eyed Peas y otros tantos con David Guetta o RedOne. Productores, managers y compositores han estado detrás de las carreras de muchos artistas. Sin embargo, no puedes confiar en que tu carrera se base sólo en el poder de tus contactos. El día que Robbie Williams dejó de trabajar con el compositor y productor Guy Chambers fue el día en que su carrera comenzó a hundirse. Cuando el equipo de productores formado por Stock, Aitken y Waterman no supo adaptarse a los nuevos sonidos de los 90, comenzó el ocaso de las carreras de Rick Astley y Jason Donovan. Y no vamos a hablar aquí de lo que les sucedió a unos tales Milli Vanilli…

-Tener suerte. Puedes tener talento, ambición y contactos y fracasar estrepitosamente. O puede pasarte como a Roxette. El dúo había conseguido el número 1 en las listas de su Suecia natal con el disco “Look Sharp!” a finales de 1988. Ahí lo compró un estudiante estadounidense durante sus vacaciones y después se lo prestaría a un amigo que trabajaba en una emisora local de Minneapolis. “The Look” comenzó a pasar de radio en radio y, meses después, era el primer éxito internacional de la carrera de Roxette. La suerte es un factor incontrolable, pero que hay que tener siempre en cuenta.

-Saber aprovechar las oportunidades. En la vida, a veces, dejamos pasar cursos, prácticas, ofertas de trabajo y otras propuestas similares porque consideramos que no es el momento de hacerlas, no nos van a aportar nada nuevo, no tienen importancia o no nos van a llevar a ningún sitio. Es un error: nunca hay que dejar pasar la oportunidad de formarse, ampliar horizontes o enriquecerse profesionalmente y, sobre todo, nunca sabemos qué puede pasar con esa propuesta disparatada que nos hace un compañero de facultad. En 1974 un cuarteto sueco ganó el festival de Eurovisión con una canción llamada “Waterloo”. Fue el primer éxito de muchos, muchos, muchos, para Abba. La carrera de Sergio Dalma no habría despegado sin aquel “Bailar Pegados”. Incluso un batacazo puede traer cosas buenas: estoy seguro de que Soraya no habría conseguido los contactos internacionales para grabar “Dreamer” si no llega a ir a Eurovision. Por poner ejemplos no eurovisivos, Bryan Adams consiguió sus mayores éxitos internacionales a raíz de incluir “Everything I do (I do it for you)” en la banda sonora de aquel Robin Hood de Kevin Costner. Y es que la suerte persigue a quien la busca: Dido publicó en junio de 1999 “No Angel”, su primer disco. Eminem utilizó un sampler de una de sus canciones, “Thank you”, en su sencillo “Stan”, editado a finales de 2000 y en cuyo vídeo aparecía la cantante. A raíz de esto, “No Angel” se convertiría en el disco más vendido en el Reino Unido en el año 2001 y vendería más de veinte millones de copias en todo el mundo.

-No tener prisa. Puede que este punto se contradiga con el anterior, pero mi experiencia personal me indica que, a veces, es mejor esperar. Cuando uno termina su formación, parece imprescindible que se incorpore cuanto antes al mundo profesional. Sin embargo, esto hace que tomemos decisiones precipitadas o que no tengamos la madurez suficiente para afrontar los desafíos que trae consigo la vida fuera del ámbito académico, de nuestro entorno familiar o de nuestra ciudad natal. A Britney Spears, Amy Winehouse o Kurt Cobain, el éxito no les sentó nada bien. Martika decidió retirarse por completo del mundo de la música después de su segundo disco. Alanis Morrisette grabó un par de discos de pop juvenil e intrascendente antes de sorprender al mundo con “Jagged Little Pill”. Sheryl Crow publicó su primer disco, “Tuesday Night Music Club”, a los 31 años, después de haber trabajado durante años como corista y compositora para otros artistas. Robyn tuvo su primer éxito comercial en 1997, pero no consiguió libertad creativa y madurez artística hasta que fundó su propio sello y adoptó su característico sonido electrónico a mediados de los 2000.

-Arriesgarse. No hay que tener miedo a proponer ideas diferentes, cambiar de estilo, no hacer lo que se espera de nosotros o sorprender al público. En 1991, “Achtung Baby” convirtió a U2 en uno de los grupos fundamentales para entender los 90 y les salvó de convertirse en unos Simple Minds cualquiera. Los ejecutivos de Capitol calificaron el “OK Computer” de Radiohead de suicidio comercial, especialmente cuando el grupo decidió que “Paranoid Android”, una canción de más de seis minutos y medio, fuera el sencillo de presentación. En 1993 muchos pensaron que Gloria Estefan se había vuelto loca cuando publicó un disco en castellano inspirado en los sonidos tradicionales de su Cuba natal. Con ocho millones de copias vendidas, “Mi Tierra” se convirtió en el mayor éxito de su carrera.

-Saber evolucionar. Hay que saber adaptarse a los cambios en nuestro entorno. Hay que luchar contra el estancamiento y la rutina y aprender a mejorar un poco cada día. Hay que saber enfrentarse al desafío que supone el día a día y ser consciente de que no se puede repetir la misma fórmula y los mismos esquemas una y otra vez. Hay que saber pasar de “The Fame” a “The Fame Monster”. De arrasar entre las jovencitas de la época con “She Loves You” a componer “A day in the life”. De grabar canciones sencillas y contundentes como “Basket Case” a firmar una opera-punk llamada “American Idiot”.

-Tener un plan B. Es bueno tener recursos y planes de emergencia para afrontar las situaciones críticas. Hay que saber tener soluciones alternativas a nuestro alcance en caso de que tengamos que recurrir a ellas en un momento dado. A veces, una actividad secundaria puede convertirse en nuestro salvavidas. Seguramente, Damon Albarn nunca pensó que su banda de dibujos animados, Gorillaz, iba a tener a largo plazo más futuro comercial y artístico que Blur. Natalie Imbruglia nunca repitió el éxito de “Torn”, pero siempre pudo recurrir a los anuncios de L’Oreal para sacarse un dinerillo.

-No arrojar la toalla. Digan lo que digan, nunca es tarde para reinventarse o para triunfar, como bien sabe Susan Boyle. Se pueden acumular decenas de fracasos y decepciones, pero basta un éxito adecuado en el momento justo para volver a estar en primera línea al más puro estilo Enrique Iglesias con “I like it” (o Jennifer Lopez con “On the floor”). Kylie Minogue se pasó la década de los 90 jugando y experimentando sin demasiada fortuna con otros sonidos hasta volver al pop comercial que tan bien sabe hacer con “Light Years”. La historia de la música es una historia de segundas oportunidades: si Take That pudieron volver a lo más alto, ¿por qué no vamos a volver a triunfar nosotros?

12 comentarios en “ONE HIT WONDERS: Cómo evitar convertirse en una”

  1. Nononono, lo de ser guapo y/o saber chuparla es parte del tercer punto: tener contactos. Pero la belleza no le ayudo a Nick Kamen a repetir el éxito de “I promise myself”…

    Y lo de la pasta… Oye, si tienes pasta, ¿quién quiere trabajar? :-D

  2. Me llamarás pesimista (y tendrás razon) pero yo podría escribir una enciclopedia de gente que ni siquiera llegó a tener un éxito. Y creo que estaría en ese grupo.

    Pero el post está muy chulo.

  3. Gracias, mce.

    Di, pues sí, te llamo pesimista. Todos hemos tenido algo que podamos llamar “éxito” en algún momento de nuestras vidas, aunque sea pequeño. De todas formas, el punto cuarto, el de la suerte, es muy puñetero. :-)

  4. Lo más heavy es que estoy segura de que algunos son prefabricados especialmente para eso, para ser un one hit wonder, aunque lo cruel es que dudo que la discografica o quien sea que esté detrás le comunique esta intención por adelantado ;)
    Siempre me ha fascinado lo de los One hit Wonders, me ha encantado la entrada =)
    Un saludo!

  5. Uy, aún no me lo he leído entero, que es muy largo, pero anticipándome lo resumiré en un punto.
    -Saber venderse: tengas cien o tengas cero, si sabes venderte te compran
    -Y lo de “Ponerse grandes metas” se podría sustituir por “Ponerse grandes tetas”

  6. Lee, es que muchos One Hit Wonders son artistas prefabricados por algún productor, que crea la canción y luego busca una cara bonita para cantarla (artistas de música de baile, boybands, canciones de bandas sonoras…). A mí me llaman más la atención los que consiguen el éxito una vez y luego parecen desaparecer sin dejar apenas rastro. El caso de Kim Carnes y su “Bette Davis’ Eyes es ejemplar”: número 1 durante semanas en decenas de países, ganadora del Grammy a mejor canción del año… Ninguno de sus otros temas se le acercó ni de lejos.

    Joserra, yo creo que saber venderse es una indicación de que tienes algo más que cero… aunque sea sólo la virtud de vender aire. Se requiere cierta inteligencia para hacerlo. De lo de las tetas no voy a decir nada.

  7. El sonido Filadelfia “una moda efímera”? sus artistas, arquetipos de “one hi t wonder”?
    A ver si nos documentamos un poco mejor. El 90% de los artistas que desfilaron por los catálogos Cameo, Philly Grrove o Philadelphia International, que consiguieron (en cuanto a ventas y crítica), una catarata de éxitos principalmente en los 70’s, tienen sus orígenes en la época del doo-woop en los 50’s y, los que no han fallecido por ley de vida, siguen en activo grabando y dando conciertos (desde The O’Jays, pasando por Pattie LaBelle a Billy Paul o Lou Rawls y Teddy Pendergrass antes de morir). Eso sin menoscabo de que, por un lado, el Philly Soul, en sentido estricto, es objecto de constante renovación dei nterés por parte de público y crítica y no olvidemos lo seminal que fue y sigue siendo como influencia capital en cantidad innumerable de artistas coetáneos y contemporáneos. Quién, representativo del Philly Soul fue un “One Hit Wonder”? Pongamos por caso una vocalista algo “secundaria”, mundialmente conocida por “Mashed Potato Time”, Dee Dee Sharp. Cualquier aficionado medio al “soul”, sabe que sigue en activo y concoce al menos la mitad de sus muchos elepés en solitario o con Ben E. King.

    No contribuyas al denostamiento de un subestilo del soul que ya fue bastante injustamente denostado en su día por la “crítica jiliprogre” española para la cual todo era beatles y rollings y, que metía en el mismo saco a Baccara, Silver Convention y… Archie Bell & The Drells (!!!)

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