COMO NIÑOS

Cuando tenía unos diez años, los domingos solíamos ir de excursión al campo con un grupo de amigos de mi madre. Esa fue la rutina habitual durante bastante tiempo hasta que poco a poco fuimos dejándonos de ver y las relaciones terminaron rompiéndose casi por completo. Un día mi madre nos contó que se habían peleado por una serie de cuestiones que ahora no voy a detallar y en las que ella se había visto envuelta sin comerlo ni beberlo. Aquella experiencia me sirvió para aprender que el mundo adulto sólo era estable, maduro e imperturbable en apariencia y de que en él había tanta hipocresía, envidia y juego sucio como en el patio del colegio. Ahora puede parecer algo evidente, pero en aquel momento fue todo un descubrimiento vital.

De hecho, cada día que pasa me convenzo más de que los adultos somos como niños malcriados. ¿Habrá que llegar a los cuarenta para empezar a madurar? ¿O es que, en el fondo, tenemos que asumir que en el fondo somos así, personas caprichosas que nos creemos poseedores de la verdad absoluta? El caso es que un compañero de curro ha decidido no volver a dirigirle la palabra a otra compañera por motivos que sólo puedo calificar de ridículos. Y lo peor es que estoy seguro de que él se cree que lleva toda la razón y que su comportamiento es toda una demostración de madurez, lógica y saber estar. Sin embargo, yo estoy convencido de que, en realidad, es una persona amargada y frustrada porque el mundo no gira a su alrededor según sus reglas, así que no sé si reirme, sentir pena o mirarle por encima del hombro. O simplemente, pasar de todo.

10 thoughts on “COMO NIÑOS”

  1. Bueno, el mundo de los trabajos de los seres humanos suele ser bastante parecido al mundo exterior y más si tenemos en cuenta que en muchos casos son la única forma que se tiene de relacionarse con seres humanos, ¿no?.
    Y no, con los 40 no se madura…

  2. Yo que tú no me metía porque muchas veces estos casos se arreglan solos y en 3 días vuelven a ser superamiguitos y a ti te tachan de malmeter o cualquier cosa peor.

  3. No creo que se vayan a arreglar solos, pero sí, de momento voy a permanecer al margen… o, si es necesario, manipulando desde las sombras, jejeje.

    El mundo laboral puede ser incluso peor que el exterior, precisamente porque para algunas personas es el único mundo en el que desarrollan sus actividades sociales, así que se dedican a volcar en él sus frustraciones vitales.

  4. Yo estoy con Di,
    En mi trabajo se estila mucho eso de poner a alguien a caer de un burro, hasta el extremo y terminar la parrafada diciendo eso de:
    “Pero a mí me cae de puta madre y es un tio genial, ¿eh?”

  5. Nadie ha sabido explicarme la diferencia que se supone que hay entre un niño y un adulto. Tampoco en qué momento pasamos de ser una cosa a ser otra. Yo no recuerdo haber vivido nunca esa metamorfosis.
    Para mí que seguimos siendo los mismos siempre. Lo que cambia es la apariencia: nos llenamos de resabios y nos hacemos los sabios, los entendidos y, sobre todo, nos protegemos con mentiras que nos permiten seguir viviendo que un modo más fácil, o al menos contrarrestan nuestros miedos.

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