COMO HEMOS CAMBIADO

Anoche, repasando mis viejos diarios, estuve riéndome un buen rato al leer como una amiga había descrito a las personas pedantes como “personas que acumulan conocimientos inútiles para suplir su carencia de vida social”. La definición es de una refinada crueldad y no me extrañaría escucharla en boca de la jefa de las animadoras en una película de adolescentes, pero también me hizo pensar en como en 1999 lo que nosotros llamábamos “pedante” ahora lo denominaríamos “friki”, término que me parece que aun no existía en aquella época. Y por supuesto, en como ahora mola mucho más ser friki de cualquier cosa que optar al puesto de reina del baile de promoción.

Porque reina sólo hay una, pero frikis… todos podemos aspirar a ese puesto! Ser cool es tan de los 80… Viva el gafapastismo, ser fan de realitys y cosas psicotrónicas, convertir lo casposo en poppy y el orgullo friki! Qué despreocupación tan grande no estar obligado a ser guay.

19 comentarios en “COMO HEMOS CAMBIADO”

  1. “Había descrito a los pedantes”… Hmmmm…vaya morraco! jajajaja

    ¡He conseguido levantarme de la cama antes de las dos! ¿a qué hora llegaba Miguel a hacer la comida? jajaja

  2. Vale, lo reconozco, la descripción estaba basada en mi persona, grrrr…

    Dentro de diez años… no sé, ¿postfreaks?

    RMN, comparto plenamente tu frase. De hecho, es una de las grandes verdades universales de la vida.

  3. perdona, hay mucho gafapasta que se siente obligado a ser guay y esta semana en Cibeles no paro de ver gente que se cree guay y, lo peor, superior a los demás, por vestir de un modo que hasta Paco Clavel vería barroco y exagerado.

  4. es el revival de “Nerds Attack”!!!…de todas formas depende del ambiente, en mi pueblo, el nerd, freak, geek o como quiera llamarse es el tonto o autista del pueblo y creo que no cambia con los años

  5. Bueno, es que el fenómeno por el que el gafapastismo se ha convertido en el nuevo cool es digno de estudio… De todas formas, hay un abismo enorme entre “creerse guay” y “ser guay”. Y desde luego, mirar por encima del hombro o creerse superior a los demás sólo por el estilo de vestir o la apariencia externa es de las cosas que menos soporto del mundo…

    Me ha encantado lo de “Nerds Attack!!!”. :-D Y es cierto, en los pueblos, todo es diferente.

  6. Hombre, eso ya lo sé, Otto, :-)

    Pero bueno, era el uso que dábamos en nuestro grupo al término, dividiendo el mundo entre pijos, bohemios y pedantes. También habría opusitas y si la palabra hubiera existido en aquel momento, también habría habido “chonis” (creo recordar que hablábamos de “fans de Camela” para referirnos a ellas). Sí, eramos bastante repelentes, la verdad, jajajaja

  7. Yo no soy pedante ni friki, soy un intelectual… o un sabio, como prefieras… :-P

    Otto, eso te pasa por no leer bien antes de comentar que yo ya digo que “lo que nosotros llamábamos “pedante” ahora lo denominaríamos “friki”, :-D

  8. Si érais repelentes entonces (que yo no digo que lo fueráis, lo has dicho tú), entonces lo seguiréis siendo ahora, por que en este caso el “Cómo hemos cambiado” del título no se aplica…

    O no os habré escuchado yo veces dividir al mundo entre pijos, bohemios, frikis, y chonis… Así que mejor pensar que nunca fuísteis repelentes, jajaja.

  9. Jajaja, bueno, la diferencia esencial es que ahora mismo no consideramos que una opción sea más correcta o mejor que las demás, cada uno es el que es y ya está.

  10. Yo con 14 llevaba gafapasta, a los 15 me puse unas metálicas y a los 26 volvó a la gafapasta, pero el problema es que lo mio es literal.

    Pero bueno, yo siempre he sido un poquito marisabidilla, porque ni haciendo pacto con el diablo entraba yo en la categoria de guays.

    Que drama la adolescencia.

    Por cierto, ¿sigues escribiendo un diario?

  11. Yo de adolescente tampoco fui nunca, ni de lejos, del grupo de los guays. Luego ya fui descubriendo mi “estilo propio”, jajajaja… Pero a veces sigue siendo incomprendido. Lo bueno es que ya no me importa lo más mínimo.

    Y sí, sigo escribiendo un diario, lo que pasa es que cada vez lo hago con mucha menos frecuencia.

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