COLAPSO

Hace varios meses me lei “Colapso”, un libro de Jared Diamond que analiza el proceso histórico por el que varias grandes civilizaciones del pasado desaparecieron por completo, muchas de ellas en muy poco tiempo y justo cuando habían alcanzado su mayor momento de esplendor. Entre todas ellas, me estremeció la historia de la isla de Pascua.

Cuando los primeros occidentales llegaron a la isla de Pascua en el siglo XVIII quedaron fascinados por los moai, las gigantescas esculturas de piedra que se encuentran por todo el lugar. No conseguían entender cómo los primitivos habitantes de una isla diminuta (163 kilómetros cuadrados), alejada de toda tierra conocida (el lugar habitado más cercano son las islas Pitcairn, a más de dos mil kilómetros de distancia: no es de extrañar que sus pobladores la llamaran Te pito o te henua, que significa “el ombligo del mundo”) habían sido capaces de tallarlos, transportarlos por la isla y levantarlos en sus plataformas. La explicación más lógica fue, evidentemente, que fueron ayudados por extraterrestres. Siempre me ha fascinado esta fascinación de los alienígenas por tallar las cosas en piedra, como si fuera el material del futuro… ¿No habrán descubierto el plástico en Aldebarán?

No obstante, la respuesta estaba en la Botánica.

El paisaje actual de la isla de Pascua es el de una extensa pradera de hierba en la que apenas existen algunos matorrales de mediano tamaño. Sin embargo, los estudios científicos han demostrado que, en la época en la que se crearon los moais, el paisaje era muy distinto: una densa selva subtropical cubría la isla, y proveía a la docena de tribus que se habían dividido el territorio de todo lo necesario para subsistir. En Pascua crecía una especie de palmera, ahora extinta, más alta y de madera más resistente que cualquiera de las que ahora existen en el planeta. Con ella se construyeron viviendas, herramientas y todo lo necesario para trasladar a los moai desde la cantera de Rano Raraku hasta sus emplazamientos definitivos. La selva, además, era el hogar de numerosas especies de aves y mamíferos que servían de alimento. Simplificando las cosas, podemos decir que en la isla de Pascua se vivía muy bien, y los conflictos entre las tribus se reducían a ver quien construía el moai más alto.

Hasta que la selva desapareció.

Los habitantes de la isla la explotaron por encima de sus posibilidades y acabaron talando todas las palmeras. Con la extinción de las palmeras, la selva terminó desapareciendo y con ella los animales. En unos años, lo que había sido una cultura floreciente, colapsó por completo. Los moais ya no pudieron transportarse y muchos de ellos siguen en la cantera, inacabados. El hambre se extendió por la isla y sus habitantes dejaron de tallar enormes esculturas de piedra para hacer pequeñas figuritas de madera que muestran a figuras humanas famélicas, con los huesos marcados y caras esqueléticas. No se conservan muchas muestras de estas obras de arte ya que terminaron siendo usadas como combustible por la escasez de madera. La extinción de numerosos animales hizo que la dieta de los pobladores de Pascua se basara, fundamentalmente, en la carne de rata. Finalmente, apareció el canibalismo. La llegada de los pueblos occidentales no mejoró las cosas, ya que supuso la llegada de enfermedades nuevas y de la esclavitud. Se calcula que la isla de Pascua pudo tener una población cercana a los treinta mil habitantes. A principios del siglo XX, apenas un centenar de personas eran descendientes directos de los primeros pobladores de la isla de Pascua.

Ahora podemos sustituir “palmeras” por “petróleo” y empezar a afilar los cuchillos. No os olvidéis de que hemos empezado a cultivar maiz, no para que sea un alimento, sino para usarlo como combustible. Millones de personas van a morir de hambre para que nuestros coches sigan andando unos añitos más…

8 thoughts on “COLAPSO”

  1. “La explicación más lógica fue, evidentemente, que fueron ayudados por extraterrestres.”

    Pos claro!!! Y si no fueron ellos fue dios!!! Y si no… un señor con un pijama de franela!!

    Hombre por lo menos el maiz se va a usar para algo, no como ahora que simplemente millones de toneladas de comida se dejan pudrir para que no afecten a su valor.

    En fins.. a ver si hacemos un favor y nos extinguimos pronto ;)

  2. Te pico o te henua… jajajaja

    Pues qué tontos estos moais… es más fácil darse cuenta de que se te acaban los árboles que el petróleo esondido bajo tierra… Nosotros no nos extinguiremos nunca…al menos no por falsa de recursos. ¡Si ya hay hasta carne hecha en el laboratorio!

  3. Pues supongo que lo mismo que pensará el que extraiga el último barril de petróleo… Quizás no era consciente de lo que estaba pensando, pensaba que habría más en otra parte de la isla, o que se podría encontrar un sustituto eficaz…

    Lucía, “Colpaso” es un libro excelente, muy interesante y muy bien argumentado. Pero me lei “¿Por qué el sexo es divertido?”, de Jared Diamond y me pareció bastante mediocre y muy superficial.

    Especular me parece algo horrible, pero que se haga con la comida… buf… me dan ganas de subirme a las barricadas, compañeros!

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