CHICO, INTERRUMPIDO

Últimamente vivo sumergido en la procrastinación. Si lees el artículo de la Wikipedia sobre el tema, parece algo preocupante. Creo que mi caso no es tan grave, pero empiezo a estar harto de este “hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables”.

Vivo sumergido en la irrelevancia y no sé por qué. Dejo cosas a medio hacer, los platos sucios se quedan en el fregadero más tiempo del que deberían, aplazo el momento de doblar la ropa limpia, tardo días en contestar un simple e-mail… Pero curiosamente tengo a la vez la sensación de estar ocupado todo el rato. Haciendo un símil informático, es como si tuviera decenas de pestañas abiertas y estuviera saltando de una a otro permanentemente, sin ser capaz de centrarme en una de ellas.

Siempre he dicho que tengo que esforzarme por tener más disciplina y capacidad de concentración. No soy vago, ni perezoso. Tampoco soy una persona inactiva. Creo que gran parte de mi problema viene de la desgana que me provoca que muchas de las cosas que se supone que debo hacer no son productivas. No recibo una respuesta ni a corto ni a medio plazo. Da igual que me esfuerce al máximo o que me limite a cubrir el expediente, en demasiados casos el resultado que obtengo es el mismo en ambos casos. Esto va contra la lógica que a uno le imponen desde pequeño: se supone que si te esfuerzas, obtendrás mejores resultados que si no te esfuerzas. Durante el aprendizaje es algo evidente: cuanto más estudias, más aprendes y mejores notas obtienes. De repente, te enfrentas a ámbitos laborales donde parece que se te paga por ocupar un espacio físico o donde el único objetivo es crear un producto que el cliente va a valorar del mismo modo ya sea de calidad ínfima o de calidad extraordinaria. Al final todo parece perder su valor y convertirse en algo irrelevante.

Por eso es importante tener disciplina y ser exigente con uno mismo. Sólo así se puede evitar que esta desidia se contagie a otros aspectos de la vida.

11 thoughts on “CHICO, INTERRUMPIDO”

  1. Yo soy de “naturaleza procrastinadora” … si a ello le sumas 7 años de hastío, desidia, amargura, insatisfacción y desánimo … pa qué contarte más ná!!!

    Por cierto, no he entendido el título del post.

    Besicos.

  2. Me pasa exactamente lo mismo, es horrible!!! Creo que también vivimos en una época muy dispersa, demasiada información y demasiadas distracciones (eeh… esto suena a excusa para procrastinear, verdad?)

  3. Veo que es un mal que compartimos muchos. Deberiamos organizar un grupo de terapia…

    Lux, el título es una referencia a una película de Winona Ryder y Angelina Jolie sobre una chica que está ingresada en un psiquiátrico.

    Pilgrim, desde luego, Internet es una excelente fuente para procrastinar. Yo creo que es, en gran parte, a que, a diferencia de otras actividades, participar en las redes sociales, buscar información, interactuar en foros… te da un resultado mucho más inmediato y satisfactorio que otras actividades que requieren tiempo, esfuerzo, disciplina…

  4. Yo mando curriculums a lo loco y nada. Hay que ver que poco fair play, que poca justicia tiene la vida. Otros y otras tocandose los webos o enriqueciendose de manera ilegitima… jajjajaja :P

  5. Me siento totalmente identificada…te dicen que estudies y estudias, que saques buenas notas y sacas más que nadie, que para los primeros siempre hay sitio, que este mundo no es para mediocres…y resulta que cuando te asomas a la realidad laboral los mediocres son los de más arriba! qué da igual lo que hagas, el resultado es el mismo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *