CHAMPAGNE SUPERNOVA

Ayer fui al concierto de Oasis y fue espectacular. No sé si es porque mis expectativas no eran muy elevadas o porque, dados los antecedentes, no estaba seguro de que el concierto se fuera a celebrar hasta que no viera a Liam y Noel sobre el escenario. De cuatro veces que he tenido en mi mano una entrada para ver a Oasis, se ha suspendido en dos ocasiones. La última vez fue en Salamanca, pocas horas antes de empezar el concierto y cuando ya estábamos en la ciudad. De hecho, la primera vez que pude verles, en Zaragoza en 1997, el concierto estuvo a punto de cancelarse por culpa de una huelga de transportes en Francia. Al final vinieron Oasis, pero no el decorado de la gira.

Tengo muchas anécdotas relacionadas con el que fue mi grupo favorito en mis años universitarios. En mi carpeta llevaba, por un lado, una foto de Oasis y por el otro, una de Blur. Cuando mce79 me regaló “(What’s the story?) Morning Glory”, que salió justo cuando cumplía los 19, no escuché otra cosa durante varios días seguidos. Mi hermano y yo solíamos cantar “Wonderwall” a voz en grito en el coche cuando pasábamos por el pantano de Yesa. No me he comprado ninguno de los discos malos de Oasis (es decir, desde “Be here now” a “Don’t believe the truth”), pero tengo casi todos los singles que han editado. Los primeros fueron “Wahetever” y “Don’t look back in anger”, que compré en mi viaje de estudios a Amsterdam. El último, “The importance of being idle”, me lo traje de Milán. Eso sí, mi favorito es el sencillo de “Wonderwall”, encontrado en el Corte Inglés de Bilbao, que incluye esta maravilla llamada “The Masterplan“. Mi hermano me trajo de su interail por tierras británicas una llavero con el escudo del apellido Gallagher. Y se puede decir que mi corte de pelo habitual sigue estando inspirado en el de Liam y su desprecio por la gomina.

Ayer puede comprobar que las canciones de Oasis se han convertido en clásicos indiscutibles. Siguen sonando con la fuerza de entonces y además, no han perdido frescura. No suenan a antiguo. Los Gallagher han hecho mucho morralla en los últimos años, pero pocos grupos de los 90 habrán firmado tantas buenas canciones. “Champagne Supernova”, penúltimo tema que tocaron ayer, antes de su clásica versión de “I am the walrus”, sonó enorme, apoteósica, épica y no me estoy dejando llevar por el fanatismo. Liam, con sus gafas de sol y su abrigo, sigue mirando hiératico y soberbio al público cuando no le toca cantar. Parece mentira que alguien que apenas se mueve sea capaz de llenar tanto un escenario y conseguir que todo el mundo tenga los ojos clavados en él. Pensándolo bien, no me sorprende tanto que el concierto estuviera lleno de jóvenes veinteañeros y de adolescentes sudorososas cantando a voz en grito lo de “Where were you while we were geting high?”

11 thoughts on “CHAMPAGNE SUPERNOVA”

  1. Y a mí que no me gustan nada los Gallagher éstos. Algunas de sus canciones las he escuchado, cantado y bailado mucho, pero en general es un grupo que no me atrae nada. Supongo que en parte es porque me repatean los hermanitos y que no soy un fanático del rock.
    Pero bueno, lo dicho, algunas de sus canciones me gustan, conste.
    Y que me alegro de que disfrutárais el concierto, que es lo verdaderamente importante.

    Besicos!

  2. Qué horror, vuelven los noventa a tope… cómo sabes que está mirando al público si lleva gafas de sol? Igual tiene los ojillos cerrados o está mirando al techo?

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