The Letfovers: Bienvenidos a los tiempos de la esperanza

Cuando se estrenó The Leftovers, hace tres años, parecía que nos encontrábamos ante el próximo gran éxito de la HBO. No fue así: la audiencia le dio la espalda, los premios la han ignorado continuamente y a duras penas consiguió llegar a su tercera temporada. Afortunadamente, Damon Lindelof ha podido darle a la serie un cierre satisfactorio, no como las pobres Wachowski a Sense8.

En realidad, esto va de que a Justin Theroux le crece la barba y le desaparece la ropa

¿Satisfactorio? Pues sí, muy satisfactorio: de hecho, el último episodio de la serie, un salto al futuro marca de la casa con cierto regusto al cine de Clint Eastwood, acaba con una de las escenas más emocionantes que se han visto en televisión desde el final de A dos metros bajo tierra. Pero antes de llegar ahí, esta temporada ha dado un final digno a cada uno de los personajes que han poblado este drama e incluso, podríamos decir que hasta ha dado una explicación a la desaparición del 2% de la población mundial con el que arrancaba la serie. Una explicación disfrazada de verborrea científica y que a ningún espectador de The Leftovers importa lo más mínimo: a estas alturas debería estar claro que ese hecho sólo constituía un McGuffin sobre el que elaborar la trama. O, simplemente, se convertía en un Misterio -así, con mayúsculas- que jamás podría ser resuelto: al fin y al cabo, si un hecho así sucediera en la vida real, tampoco tendría nunca explicación racional. La realidad no tiene guionista y la relación causa y efecto es una burda simplificación mental. The Leftovers habla sobre la culpabilidad y la pena, sobre el remordimiento y la búsqueda de la verdad, sobre la trascendencia y, en muchos casos, sobre la decepción y la muerte de las ilusiones. Pocas veces una serie ha sido tan cruel con sus personajes y, de paso, con sus espectadores a la hora de mostrar el hilo tan débil y sútil del que penden nuestras esperanzas y nuestros deseos. Y sin embargo, al final ha sabido invitarnos a tener esperanza: en este mundo aun hay espacio para la felicidad y el amor.

Quizás la falta de éxito popular haya permitido a Damon Lindelof y sus compañeros de viaje (los directores Peter Berg y Mimi Leder, entre otros) gozar de una libertad que de otro modo no hubieran tenido… y eso que Lindelof sigue utilizando muchos trucos aprendidos en Lost, serie de la que The Leftovers no está tan lejana (los personajes secundarios que reaparecen inesperadamente, el saber dibujar personajes con carácter propio en treinta segundos, el utilizar una tragedia colectiva para hablar de los dramas individuales, Australia como tierra donde sucede la magia…). Han podido jugar a su antojo con la narrativa incluyendo escenas autónomas tan potentes como los arranques de la segunda y tercera temporada o la que sucede en el interior de un submarino nuclear, utilizar una banda sonora donde las canciones se han usado de modo magistralmente irónico en muchas ocasiones (un aplauso al que decidió introducir una inofensiva sitcom como Primos Lejanos dentro de la trama), hablar de algo tan poco actual como espiritualidad y trascendencia sin resultar paulocoelhianos o jugar un poco a ser David Lynch al retratar el pueblo de Jarden en su segunda temporada, muy superior a la primera en todos los aspectos. Y por supuesto, hay que hablar de un reparto que nos ha dado grandes momentos interpretativos y en el que ha brillado con luz propia Carrie Coon, maravillosa como Nora Durst, un personaje tan complejo y contradictorio como esta serie.

Te equivocas, esto va de como dos personajes rotos se recomponen. O no.

Damon, quedas perdonado por el desastre de Prometheus.

Lo que nos dejó la operación: Parte II

Quedan unas horas para que los triunfitos suban al escenario del Palau Sant Jordi y yo sigo dándole rienda suelta a la nostalgia. Hoy repasamos qué ha dado de sí las (apasionantes) carreras de los ocho primeros clasificados, seguramente los más mediáticos.

Gisela: suéltalo sin complejos

Los azares del destino podrían haber hecho que Gisela fuera intercambiable por Geno o Mireia, pero en la gala 7 hizo la actuación de su vida junto a Chenoa con Somebody else’s guy y desde entonces el resto de su carrera ha sido una continua espereanza de que algún momento volviera a repetir algo así. Disney la escogió para cantar Aquella estrella de allá en la BSO de la secuela de Peter Pan y eso le aseguró un buen colchón económico: ser la voz de Elsa en la versión española de Frozen y cantar Suéltalo (aka Let it go) seguro que le ha reportado algún euro que otro. Por lo demás, aparte de Vida, lo mejor de la carrera de Gisela es que ha estado llena de momentos surrealistas como editar un disco de villancicos en exclusiva para Lidl, enseñarnos a beber agua de forma divertida en su videoblog o representar a Andorra en Eurovisión en el 2008, ganando merecidamente el premio al conjunto más horrible de la noche.

Nuria Fergó: ella es diferente

Nuria Fernández Gómez, Fergó para el mundo, tenía cierta experiencia como cantante y actriz antes de entrar en Operación Triunfo. Ellacantaba realmente bien, por lo que parece mentira que fuera una de las primeras nominadas. Además, aportaba el toque andaluz en una academia donde las voces femeninas jugaban más con el soul y las masculinas con lo latino. Ese factor diferente la ayudó a posicionarse muy bien en el mercado y a vender miles de copias de Brisa de Esperanza, el primer disco de un triunfito en conseguir el número uno en nuestra lista de ventas… y eso que lo grabó en una semana. Eso sí, con productores como Paco Ortega y Teo Cardalda (de Complices). Locura, su segundo disco, estuvo producido por Nacho Mañó (de Presuntos Implicados). Vendió menos, pero a diferencia de otros compañeros de promoción que no pasaron del segundo disco, Nuria siguió grabando trabajos con cierta regularidad y buenos resultados. Al fin y el cabo, el flamenquito fresquito en todas sus vertientes copleras y rumberas ha dominado gran parte del panorama comercial de la música nacional. Yo tengo debilidad por Paketenteres.

Nuria pasó por Amor en tiempos revueltos, grabó Tierra de nadie con la producción de DJ Sammy y parece que pronto sacará un nuevo disco de sonidos urbanos.

Verónica Romero: regresa a Miau

Verónica desafinaba, es un hecho. Basta con ver su actuación de Regresa a Mí para comprobar que podía alcanzar frecuencias cercanas al ultrasonido que la convertían en la triunfita favorita mi gato. Dicho esto, también es un hecho que tenía una presencia escénica que hechizaba al espectador y que no hay desafine que un buen Autotune no pueda arreglar. Verónica llegó a la final gracias a una inteligente jugada de David Bisbal, que la hizo clasificarse directamente gracias a su voto, y ahí más de quince millones de personas la vieron cantar One day I’ll fly away en el minuto de oro de la emisión. En Portalmix se rumoreó que Pumpin Dolls iban a ser los productores de su disco, pero que ella, espantada (como es lógico), los rechazó. Acabó grabando La fuerza del sol, un disco producido por Alejo Stivel que tiene algunos temas notables (El efecto del anís o Te dejaré de querer cuando se acaben los viernes) en medio de un batiburrillo de estilos e intenciones nada claros. Lo mismo pasaba con su segundo trabajo, Lluvia, donde también hay temas más que notables (Dos & Donts o Suerte que te tengo) en medio de la incoherencia general. Curiosamente, el pop hippy buenrollista que tanto le pega por personalidad es de lo que peor le sale musicalmente. En cambio, el dance electrónico le pegaba bastante: con un poco más de dinero y de promoción, No hay otro amor podría haber sido un éxito veraniego.

Verónica quedó después segunda en Supervivientes, grabó discos y sencillos con su propio sello discográfico y desde 2010 vive en Estados Unidos donde sigue trabajando como cantante con unos abdominales envidiables.

Manu Tunorio, es decir, Manu Tenorio

No puedo ser objetivo con Manu Tenorio porque a mí siempre me pareció que tenía una peligrosa tendencia a gritar como un tuno a su amada en el balcón en vez de cantar con sentimiento. Es una opinión personal y muy poco extendida porque el caso es que el primer disco de Manu Tenorio fue uno de los más vendidos de su edición. Tu piel lo petaba en Cadena Dial. En el videoclip lo acompañaba la futura señora de Thor, Elsa Pataky.

Manu Tenorio ha seguido grabando discos para delicia de las señoras mayores, algunos con portadas bastante bonitas. Aunque seguramente la portada por la que más gente le recuerda últimamente es por la de Men’s Health

“Chenoa, vuelve otra vez a soñar. Chenoa, algún día logrará su sueño. Chenoa, rayo de felicidad”

Laura Corradini se puso Chenoa como nombre artístico para que no la confundieran con Laura Pausini. Curtida en escenarios como el del casino de Mallorca, Chenoa venía dispuesta a comerse el escenario y lo consiguió. Consiguió vender más con el segundo sencillo, Cuando tú vas, que con el primero, Atrévete. Consiguió que su segundo disco, Soy mujer, fuera número uno, algo que el primero no consiguió. Consiguió abandonar las pistas de baile con el tercero para traernos Rutinas, la que seguramente sea su mejor canción… y que después ha repetido a lo largo de su carrera cual absurda cenicienta humana.

También ha protagonizado un momento fundamental de la Historia de España vestida con un chandal gris, pero como ella misma ha declarado recientemente: “Yo en chandal no salgo más”.

David Bustamante tiene el corazón blandito

David Bustamante bajó de un andamino de San Vicente de la Barquera para convertirse en cantante melódico y desatar un fenómeno fanático adolescente como no se veía en España desde… no sé, ¿Camilo Sesto? ¿Lope de Vega? Su primer disco contenía baladas de encanto añejo (por no decir, pasadas de moda ya en 1980) y temas latinos descartados del disco de Bisbal (pero que levante la mano el que no bailó en su momento El aire que me das o No soy un superman). El disco incluía decenas de fotos de Bustamante, entre ellas, un recatado desnudo integral, y en la reedición publicada un año después, un DVD de su gira que ofrecía la opción de ver durante todo el concierto su cara en primer plano. Del segundo disco, producido por Emilio Estefan, mejor no decir nada. Para Bustamante, la salvación vino en forma de reguetón con Devuélveme la vida. De las melenas que lucía en la época, mejor no decir nada.

David recuperó la cordura estilística poco después, se casó con Paula Echevarría, se puso cachas y ha grabado varios discos con decenas de baladas. Todos -menos uno- han sido número uno en España.

David Bisbal tiene el corazón latino

Hubo momentos en que todo Operación Triunfo parecía una gigantesca tapadera para presentar al mundo a David Bisbal. Quizás ése era el plan inicial: a ValeMusic le había ido muy bien convirtiendo a David Civera en nuestro representante en Eurovision con Dile que la quiero y le interesaría repetir la jugada. Pero como en Granujas de medio pelo, las maniobras de distracción acabaron creciendo y teniendo más éxito que la idea original. OT se convirtió en una máquina de hacer dinero y David Bisbal paso de ser un aspirante eurovisivo a convertirse en una estrella mundial, ganadora de un premio Grammy Latino al artista revelación con su primer disco, Corazón Latino. Repitió éxito con su segundo trabajo, a pesar de que, pasado el tiempo, podemos afirmar que Bulería era una porquería. Su tercer disco, Premonición, sonaba más a música de verdad. De hecho, Silencio consiguió colarse en las listas de sencillos más vendidos de Alemania, Suiza y Austria. Están locos estos germanoparlantes.

No podemos olvidar que David Bisbal también ha dado grandes momentos a la cultura contemporánea compartiendo perlas de sabiduría en su cuenta de Twitter sobre las piramides de Egipto.

Rosa, propiedad de nadie

Rosa enamoró a España y España se la proclamó en propiedad. Desde entonces, toda la carrera de Rosa de España ha sido una larga y frustrante búsqueda de un disco que esté a la altura de su talento. Pero ésta es una misión imposible, porque… ¿qué tradición hay en nuestro país de cantantes con una voz nacida para el soul, el jazz y el blues? Rosa tendría que haber nacido negra y en Nueva Orleans, o en una barriada pobre de Londres, y haber arrasado en todo el mundo a base de temazos de los que rompen el corazón. Como no sucedió así y nació en Granada, Rosa tuvo que sufrir un terrible disco de debut producido por Alejo Stivel, a quien debían haberle encarcelado por aquello de Caradura, caradura, donde vas prometiendo la Luna. Entre otros intentos de buscar su sitio, Rosa también ha tenido que pasar por Promesas, un disco de versiones de temas como Wonderful Life o Still Loving You… traducidos al español; Ojalá, un disco de villancicos… que se vendía acompañado de una participación al gordo de Navidad de aquel año; Propiedad de nadie, un disco compuesto integramente por José Luis Perales; Rosa López, un disco que incluía una versión dance del Yo no soy esa de Mari Trini… En fin, personalmente, creo que el disco en el que se sintió mejor fue Ahora, en el que los tan eficaces como temibles hermanos Ten se dieron cuenta de que si Rosa era fan de Donna Summer, ¿por qué no hacerle un disco de música disco? Al fin y al cabo, soul español no ha habido pero aquí hemos inventado el bacalao.


Rosa Lopez – "Don't Stop The Music" von Galiza

Quizás haya llegado el momento de que Rosa dejé de ser “de España” para ser de ella misma. El amor del público siempre lo va a tener.

Lo que nos dejó la Operación: Parte I

Para bien o para mal, no se entiende la música popular del siglo XXI sin la aparición de los talent-shows protagonizados por jóvenes (o no, vease el caso de Susan Boyle) aspirantes a triunfar en el mundo de la canción. Ya sea a través del Factor X inglés, el American Idol estadounidense o los distintos formatos de La Voz, el universo Pop se ha llenado de nuevos artistas, muchos de ellos de carreras efímeras como la de Gareth Gates y algunos convertidos en superventas como One Direction, Kelly Clarkson, Adam Lambert, Leona Lewis, David Bisbal… Sin embargo, me atrevo a afirmar que ningún país enloqueció tanto con un programa de este género como España con la primera edición de Operación Triunfo.

15 años después, los dieciséis participantes de aquel primer OT se han vuelto a juntar para grabar tres programas documentales en TVE -que estética y temáticamente están siendo mucho mejores de lo que uno podía esperar, convertido en una especie de terapia de grupo colectiva y una reflexión sincera sobre el paso del tiempo y el peso de la fama- y un concierto conjunto que se celebrará el próximo lunes en el Palau Sant Jordi. Como decía Alejandro Parreño en OT. La película, “España se volvió loca”. Millones de espectadores pegados cada lunes a la pantalla, una gira por todo el país que acabó llenando dos noches seguidas el Santiago Bernabeú, discos vendidos como rosquillas el mismo día en que salían a la venta y un fenómeno fan que prácticamente rozaba la histeria colectiva, eso fue parte de lo que nos dejó Operación Triunfo y que forma parte de la vida de todos los españoles: no creo que nadie fuera capaz de escapar al fenómeno, ya fuera para adorarlo o para odiarlo profundamente. Y bajo su capa de espectáculo televisivo y gallina de los huevos de platino, la base de todo era algo tan sencillo como la música y las ganas de cantar. Porque de eso trataba Operación Triunfo, de demostrar talento sobre el escenario cantando clásicos del pop, del soul y del bolero.

Pero, terminado el concurso y con sus discos y carreras en el mercado, ¿qué nos han aportado los triunfitos al mundo musical y la cultura pop? Vamos a verlo.

Fórmula abierta: y hablo con la Luna a solas

Con los cuatro primeros expulsados, Geno, Mireia, Javian y Alex, ValeMusic formó un grupo, lo bautizó como Fórmula Abierta, les grabó un disco con una portada criminal y lo sacó al mercado a un precio de 9.95 euros. Se puede decir que las expectativas no eran elevadas. Se puede decir también que Te quiero más se ha convertido 15 años depués en un tema que se sigue bailando en bodas y verbenas donde la gente aun recuerda cuatro pasos de la coreografía. Eso es pasar a la Historia.

Después Alex fue tocado por el dedo mágico de ValeMusic para lanzar un disco en solitario, siendo sustituido en el grupo por Miguel Ángel Silva y sus biceps, segundo expulsado de OT2… y futuro padre de los hijos de Mireia. Fórmula Abierta aun sacó dos discos más, con sencillos que seguían la fórmula de Te quiero más como Hello My Fiends y Ya llegó el carnaval. Aunque se quedaron muy lejos de repetir el éxito de aquél, Fórmula Abierta se aseguró un par de años de conciertos en las fiestas de los pueblos de la mitad de España. Después Geno lanzó un disco en solitario y acabó entrando en la última edición de Operación Triunfo, convirtiéndose en la primera y última expulsada (de momento) de la historia del programa y regalando al mundo el hashtag #SufroComoGeno. Javián trabajó en musicales, colaboró con La Década Prodigiosa y abrió dos heladerías. Mireia tiene un grupo llamado La Banda de Mireia y también ha sido parte de La Década Prodigiosa. ¿Y Alex? Alex no triunfó con su disco en solitario -se llamaba Inquietudes, quesito rosa en el Trivial-, pero sí con Los Lunnies. Y su dueto con David Bustamante, Dos hombres y un destino, ha sido destruido en miles de karaokes de toda España a grito pelado: por el amor de esa mujeeeeeEEEEEErrrrr…

Natalia: voy a volverme loca (como Britney)

La benjamina de la Academia fue la primera en publicar su disco en solitario y la verdad es que no se puede quejar: la llevaron a Londres a grabar varios temas salidos del ordenador sueco del pop. No es de extrañar que por eso el Vas a volverme loca se podía confundir fácilmente con el Ven conmigo baby de Christina Aguilera. Sin embargo, Natalia quería ser la Britney española y, más o menos, lo consiguió: Britney presentó Club Disney, Natalia fue presentadora de Megatrix; Britney grabó una versión de I love rock and roll, Natalia iba aun más lejos y versionaba el Highway to Hell de AC/DC (en su tercer disco, verdad verdadera); Britney se refugió en Las Vegas, Natalia en Sanlucar de Barrameda para ir lanzando un par de sencillos anuales (y algunos han entrado en la lista Promusicae); Britney se rapó el pelo al cero, Natalia pasó la peor noche de Reyes de la historia, llorando sola en un piso de Barcelona. Y por si fuera poco, fue de las pocas que consiguió que su segundo disco tuviera un éxito a la altura de su début: Besa mi piel, que es como la versión cañí del I’m a slave 4U. Oops, lo hizo otra vez.

Juan Camus: mi música es mi voz

Juan fue el requetenominado de la Academia y el requetesalvado por la audiencia hasta que decidió sacrificarse y pedir el voto para Verónica (ésta es su versión de la historia, no la del resto del mundo). Juan iba a ser parte de Fórmula Abierta para grabar clásicos como La Colegiala de Gary Low, pero decidió abandonar el proyecto y lanzar su carrera en solitario. Casi coincidiendo con el arranque de la segunda edición de Operación Triunfo, publicó su disco de debut titulado Las cosas que nunca te dije. No vendió mucho, pero por lo menos puede presumir de haber sido el único triunfito de su edición en lanzar un sencillo compuesto por él. Mía era un intento de RnB a la española (¿podemos llamarlo arembi?) y el videoclip estaba dirigido por su peor enemigo.

Juan publicaría meses después un segundo disco de estilo latino del que mejor no acordarse demasiado, entraría en Gran Hermano Vip, grabaría un disco de canciones de Navidad y varios sencillos, el último, una versión del Me Cuesta Tanto Olvidarte de Mecano dedicada a su padre con una portada a la altura del Dangerous de Michael Jackson. Ahora vive en Londres y triunfa con sus empresas de ropa (Camus London), cosmética (Genetica Cosmetics) y joyería (Crystarella). Al menos eso es lo que cuenta en su Twitter e Instagram, lo podéis comprobar fácilmente… a no ser que estéis entre las miles de personas a las que ha bloqueado.

En todo caso, Juan fue quien tuvo la idea de hacer una canción junto a todos los compañeros y de ahí nació el himno generacional Mi música es tu voz (aunque, si la memoria no me falla, el estribillo “A tu lado me siento seguro, a tu lado no dudo” se lo añadió después Alejandro Abad, asegurándose así una posterior lluvia de millones).

Alejandro Parreño, perdido en el paraíso

Alejandro era diferente. Él era rockero, llevaba boina y tenía una novia polaca. No duró mucho en el concurso, su foro de Portalmix estaba siempre desierto, pero consiguió grabar un disco en solitario y hasta grabar dos videoclips: Ellas y Perdido en el paraíso. Siempre sospeché que lo de “perdido en el paraíso” se refería también a su situación extraña dentro del programa. Su debut, producido por Pablo Pinilla (productor también de Modestia Aparte, David de María, Pastora Soler, Platón, Tess y el disco de Miriam Diaz Aroca, entre muchos otros), tenía algo que faltaba en muchos de los discos de sus compañeros de promoción: coherencia interna. En otras palabras, no daba vergüenza ajena. Después llegaría Me Río, al que le servía de carta de presentación Si los ángeles se rinden. No tuvo tanto éxito, pero por lo menos seguía sin dar vergüenza ajena.

Alejandro ha estado un tiempo retirado del mundo de la música debido a la muerte en 2012 de su hermano Gonzalo Parreño, con el que había publicado un disco en 2007 formando el grupo Nómada y que antes había particado en las grabaciones y giras de sus trabajos en solitario. Ahora prepara su regreso y yo, desde luego, espero que le vaya bien.

Naim Thomas: Vale Music no cree en mí, ¿y qué?

Naim Thomas entró en la Academia sin decirle al mundo que era actor y que había protagonizado de adolescente una película tan interesante como Caricias, de Ventura Pons. Terminó el programa en una especie de tierra de nadie, ya que nunca estuvo entre los favoritos del público ni entre los marginados prenavideños. En la gira cantó Adoro junto a David Bisbal subido a una cesta que se elevaba sobre el público provocando el delirio de las masas. Consiguió un número uno en la lista de sencillos española gracias a que hizo una versión del Cruel to be kind, de Nick Lowe, para un anuncio de cervezas.

Por razones que se me escapan a entender, Naim Thomas decidió por aquel entonces que su estilo era el Funky (adelantándose en casi década y media a Mark Ronson) y su discografía luce temas con nombres como Ven a Funky Street o Funkmenco. Si alguien sospechaba que Naim no estaba muy contento con el trato recibido por su productora, acertaba: su tema Vas a entender, de su segundo disco, era un acróstico en el que se leía “Vale Music no cree en mí y qué”. Su madre, por su parte, coescribió un libro titulado OT. La cara oculta en la que sacaba a la luz los trapos sucios del programa y el mobbing que sufrió su hijos y cuya publicación fue paralizada por una demanda judicial de Gestmusic. Si alguien tenía motivos para no ir al reencuentro era él. Y sin embargo, ahí está. Supongo que querrá sus royalties por Mi música es tu voz. O quizás ya le dé igual todo lo relacionado con OT, al fin y al cabo lleva años trabajando en musicales.

Canciones para una campaña de Navidad: Half the world away

Las Navidades publicitarias cada vez comienzan antes. En cuanto las tiendas quitan las calabazas y los murciélagos de Halloween y a la espera de que Acción de Gracias se convierta en una festividad internacional que complemente el Día de los Solteros (qué mundo tan triste el nuestro), las tiendas comienzan a colgar estrellas de papel de plata, espumillón y luces de colores. Y como no, llegan los anuncios emotivos, sentimentales y horteras. ¿El más eficaz? El de la cadena inglesa de grandes almacenes John Lewis, que lleva ya unos años arrancándonos una lagrimita como si fueran películas de Pixar.

El secreto de estas campañas de publicidad reside, en gran medida, en la elección de su banda sonora, versiones etéreas e hipnóticas de clásicos del pop (o casi) Este año, la elegida ha sido AURORA (escrito todo en mayúsculas), una cantante noruega de 19 años que pronto publicará su primer disco, mientras que la canción escogida es Half the world away, una canción acústica de Oasis que apareció como cara B en el sencillo de Whatever (sí, ya dijimos ayer que muchos grupos matarían por las caras B de la primera etapa de Oasis), pero que en el Reino Unido conocen más por ser el tema de la sitcom The Royle Family, emitida por la BBC entre 1998 y 2000. En unos días veremos si a AURORA le va tan bien como a Gabrielle Aplin, cuya versión de The power of love, el clásico navideño de Frankie Goes To Hollywood, fue número uno en la lista británica y sirvió para darla a conocer internacionalmente después de sonar en la campaña de John Lewis de 2012.

También Lily Allen consiguió el número uno con su emocionante versión del tema de Keane Somewhere only we know en 2013, mientras que Ellie Goulding colocó la suya del clásico de Elton John Your Song en el segundo puesto en un segundo puesto. El único solista masculino que hasta la fecha ha sonado en estas campañas ha sido Tom Odell, que cantó el año pasado Real Love, de The Beatles, consiguiendo un séptimo puesto en listas. Y por último, la menos exitosa de todas ha sido la versión que Slow Moving Millie hizo del Please, Please, Please, Let Me Get What I Want de The Smiths, que apenas consiguió un puesto 31.

Éxitos eurovisivos que no ganaron el festival

Esta noche se celebra en Viena la sexagésima edición del festival de Eurovisión, donde puede que Suecia vuelva a hacerse con la victoria (aunque yo preferiría que el premio fuera para Estonia, de los pocos países que han presentado este año algo parecido a una canción de verdad). Gracias a la inmediatez de las descargas digitales, una brillante actuación o una buena posición final asegura unas interesantes ventas para sus artistas durante los días posteriores al certamen. De hecho, puede suceder que haya temas con mejor acogida comercial que el tema ganador, como sucedió el año pasado, en el que los holandeses The Common Linnets acabaron vendiendo más copias de Calm After The Storm que Conchita Wurst y su Rise Like A Phoenix.

Pero esto no es nada nuevo. Ya desde los primeros años del festival ha habido canciones que han conseguido un éxito internacional mucho mayor que la ganadora. El mejor ejemplo lo encontramos en Volare (Nel blu dipinto di blu), la canción de Domenico Modugno que acabo en un tercer puesto en el Festival de Eurovision de 1958 para luego ser número uno en la lista del Billboard durante cinco semanas y llevarse, nada más y nada menos, que los primeros Grammies a Canción del Año y Grabación del Año. ¿Quién ganó el festival ese año? Dors, mon amour, de André Claveau.

Los sesenta fueron una época dorada para Eurovisión y muchos de los mayores éxitos comerciales del festival provienen de esa década. Entre ellos, destacan temas que no lo ganaron como el Congratulations de Cliff Richard, que se quedó a un solo punto del La La La de Massiel, o L’Amour Est Bleu, de Vicky Leandros. Esta canción en francés representó a Luxemburgo en 1967, quedando en cuarta posición. El tema tuvo cierto éxito en países como Japón o Canadá, pero a finales del año Paul Mauriat grabó con su orquesta una versión instrumental que, con el nombre de Love is Blue, acabaría ocupando durante cinco semanas el puesto más alto del Billboard, convirtiéndose en el único artista francés en haberlo conseguido. Y aunque el nombre de la canción no os diga nada, es una melodía que a todo el mundo le suena, ya que se ha utilizado en todo tipo de consultas de dentistas, ascensores, centros comerciales, anuncios publicitarios y hasta en Mad Men.

La aportación española a este listado de éxitos internacionales es Eres Tú, de Mocedades. A pesar de quedar en segundo puesto en el festival de 1973, sólo cuatro puntos por detrás de la ganadora, Tu te reconnaîtras, interpretada por Anne-Marie David para Luxemburgo, la canción se convirtió en un éxito mundial. De hecho, es el único tema cantado íntegramente en español que se ha colocado en el Top10 estadounidense.

En los 90, el festival de Eurovision languidecía. Constreñido por una serie de normas antiguas, como la obligación de cantar en el idioma oficial del país participante o la obsoleta utilización de una orquesta en vivo, lejos quedaban los años en que artistas y canciones hacían de su paso por Eurovision un salto a la fama. Todo cambió a finales de la década con la llegada del televoto, las redes sociales, los triunfitos y Dana International, pero un poco antes Reino Unido ya había dado una pista de las posibilidades de Eurovision para el mundo pop más desacomplejado. Gina G con Ooh Aah… Just a Little Bit, toda una descarga de Eurodance en su mejor momento, consiguió sólo un octavo puesto en el festival, pero sí alcanzó el número uno en su país y una candidatura al Grammy en la categoría Dance. Ver el vídeo de su actuación en Eurovisión -aunque parece más el decorado de La Quinta Marcha– con ese ordenador enorme sobre el teclado, esos efectos de realización y esas bailarinas descontroladas es una pequeña prueba de que 1996 era el Pleistoceno.

La llegada del siglo XXI le sentó muy bien a Eurovision, convertido inesperadamente en un gran espectáculo televisivo que reúne a millones de telespectadores en todo el mundo, Australia incluida, y en una lanzadera para éxitos veraniegos en pistas de baile de todo tipo. Así sucedió en 2012, en la que los DJs no tuvieron suficiente con Euphoria y les dio por pinchar también la pegajosa La La Love, cantada por Ivi Adamou para Chipre consiguiendo una discreta decimosexta posición final.

¿Qué nuevos momentos para incorporar a la cultura popular nos deparará esta noche en Viena? Twitter tendrá la respuesta.

Al mundo entero quiero dar…

jai Guru Deva Om (Nothing's gonna change my world)
jai Guru Deva Om (Nothing’s gonna change my world)

…un mensaje de paz.

Y así, con el anuncio de Coca-Cola más famoso de su historia, terminaba Mad Men después de siete temporadas y 92 episodios. Si la serie comenzaba con la dramática búsqueda por parte de Don Draper de un nuevo enfoque para vender cigarrillos de Lucky Strike, acabar con la campaña que consiguió que su melodía, I’d like to teach the world to sing, a cargo de The New Seekers vendiera doce millones de sencillos en todo el mundo, era una buena manera de cerrarla… algo que, por cierto, habían vaticinado ya en algunas páginas de Internet. Una vez visto el último episodio, parece bastante lógico: al fin y al cabo, el anuncio se estrenó en 1971, fue una idea de McCann-Erickson y durante toda esta parte de la temporada se ha hablado de Coca-Cola en varias ocasiones. Sin embargo, Matthew Weiner ha jugado en pocas ocasiones con lo previsible y nunca le ha puesto las cosas fáciles al espectador.

De hecho, el final de la serie juega con una de las claves de la serie, esas elipsis narrativas que han abundado tanto durante el relato y que han obligado al público a ejercitar su imaginación o estar atentos a los pequeños detalles. Si algún espectador esperaba un gran final apoteósico o definitivo, es que no sabía qué estaba viendo. Mad Men es una serie donde nunca pasa nada, dicen algunos. La respuesta perfecta sería decir que Mad Men es una serie donde pasan muchas cosas, pero quizás pasen más en la profundidad de sus personajes que en sus acciones externas. Quizás como en la vida real, donde se acumulan las anécdotas pero la verdad de las personas permanece siempre soterrada. Por eso resulta mucho más coherente con su discurso acabar la narración con unos puntos suspensivos en vez de con un punto final. Es mucho más realista.

Deducir, lógicamente, que el anuncio de Coca-Cola surgió de la mente de Don Draper después de su viaje a ninguna parte por la América profunda hasta las costas californianas, supone admitir que Mad Men vulnera una de las grandes reglas de la narrativa: ¿Ha cambiado en algo Don Draper? La respuesta es, seguramente, que no. Sonriendo, haciendo yoga al amanecer, sigue siendo el mismo hombre que, diez años atrás, tomaba un whiskey solo en un bar mientras buscaba un nuevo slogan para Lucky Strike. El viaje del héroe termina convertido en un eterno retorno, quizás porque ese viaje ya acabó cuando Dick Whitman decidió convertirse en Don Draper, quizás porque en realidad Don Draper no quiere salir de sus cavernas morales, quizás porque sabe que con alzar la espada del cinismo y el encanto tiene más que suficiente… Convertir la estética y los ideales de la contracultura hippie en una pegadiza y bienintencionada melodía para vender un refresco es una jugada maestra, una irónica reflexión sobre el poder apropiador del capitalismo para domesticar las rebeliones. Don Draper no es un antihéroe, ni una figura trágica, Don Draper es un villano con cierto código de honor y lágrimas de cocodrilo. Eso sí, es un villano fascinante.

Fascinación es lo que muchos hemos sentido por una serie de perfecto acabado formal que nos ha hecho viajar por los años sesenta sin necesidad de convertirse en una especie de “grandes éxitos de la historia” a lo Cuéntame o Forrest Gump. Weiner nos ha dado una lección de historia cotidiana donde hemos podido ver que, en muchas cosas, no hemos cambiado tanto como nos creemos, ni moral ni estéticamente. Con sus lógicos altibajos, más acusados en las últimas temporadas, Mad Men nos ha regalado tantos momentos brillantes que va a ser inevitable echarla mucho, mucho de menos.

¿Son los anuncios lo mejor de la Super Bowl?

La Super Bowl es el mayor acontecimiento deportivo de Estados Unidos, pero en el resto del mundo no nos interesa tanto el fútbol americano como todo lo que la rodea. Aparte del espectáculo musical del intermedio, este año con Katy Perry como protagonista, los anuncios que se emiten durante el partido son una clara expresión de cultura pop y un retrato sociológico de los tiempos que corren.

Y en los tiempos que corren parece que apelar a los sentimientos paternofiliales está de moda. Varias marcas han hecho de los padres las grandes estrellas de sus anuncios. ¿Será que Boyhood ha sido la película favorita de los creativos durante los últimos meses? Aunque la película de Richard Linklater habría sido muy diferente si Etahn Hawke hubiera sido un piloto de NASCAR como en el anuncio de Nissan con el clásico Cat’s in the Cradle de Harry Chapin como banda sonora.

También es un buen momento para comprobar qué actores están más necesitados de añadir un buen cheque a su cuenta corriente. Pierce Brosnan anuncia Kia, Liam Neeson juega al Clash of Clans y Jeff Bridges protagoniza este marciano anuncio para Squarespace.

Y supongo que Bryan Cranston echaba de menos Breaking Bad y su papel de Walter White…

Y que a Salt-N-Pepa no les importa ceder la canción más emblemática de su carrera a Geico…

Aunque seguramente lo mejor haya sido ver a Danny “Machete” Trejo y Steve Buscemi interpretando a Marcia y Jan en La Tribu de los Brady.

Hay anunciantes que deciden tirar la casa por la ventana y acaban haciendo anuncios con un despliegue de medios tan exagerados que terminan siendo ridículos (aunque siempre es mejor ser exageradamente ridículo que quedarse en solamente ridículo).

Aunque quizás el anuncio más bonito haya sido el de Jeep, en el que sus coches recorren hermosos rincones del globo mientras suena This land is your land en una versión de Marc Scibila.

Y es que aunque suene a tópico, a veces la publicidad es lo mejor que echan por televisión.