LA VIDA ES UNA PREGUNTA

Hace unas noches, volvía solo a casa. Al pasar junto a una marquesina, el cartel de una película de estreno me hizo una pregunta:

¿Serías capaz de devolver a tu hijo?

Aun no había podido contestar, cuando, un par de metros más adelante, otro cartel me interrogaba:

¿Delatarías a tu mejor amigo?

Mi mente estaba confusa. Recordé aquella clase sobre marketing cinematográfico en la que un profesor nos advertía de los preligros de abusar de las frases promocionales con forma de interrogación. Y entonces me tropecé con un nuevo cartel y una nueva interrogación:

¿Quién dice que sólo puedes ser joven una vez?

La situación estaba adquiriendo altos niveles de absurdo. Intranquilo y preocupado seriamente por la falta de creatividad de nuestras distribuidoras, me refugié en mi casa, donde ningún elemento del mobiliario está empeñado en hacerme terapia psicológica ni pretende que me sienta culpable proponiendo difíciles conflictos morales.

Preguntas, preguntas, preguntas

A todo esto, mi respuesta a las preguntas sería: “depende”.

CAPÍTULO 427: EXILIO

Hoy, en una nueva entrega de las locas aventuras de Flauta a lo largo del mundo: Miauntanamo.

Get me away from here, I’m dying

Víctimas de los ataques con armas químicas de unos sonrientes pero temibles acuchilladores de parquets, el gato y yo hemos solicitado asilo a las más altas instancias del Estado. Ahora esperamos a ser rescatados por algún alma caritativa. Sólo pedimos unas latas de atún. Al natural para él. En aceite para mí.

PLANCHAS QUE LLORAN

Llevo ya dos semanas de guardia seguidas en el trabajo. Eso hace que mis días parezcan, a la vez, más largos y más cortos. Más largos, porque estoy sentado en esta silla y delante de este ordenador unas cuantas horas más de lo habitual, un tiempo que parece dilatarse y pasar cada vez más despacio. Más cortos porque, cuando salgo de aquí, tengo la cabeza embotada y no tengo ni tiempo ni ganas de hacer esas otras cosas que llenan mi rutina diaria: no hay gimnasio, no hay bicicletas, no hay compras, no hay vida social. Son días en los que me doy cuenta del gran privilegio que tengo por vivir a menos de cinco minutos de mi trabajo. Llego a casa y sólo me apetece tumbarme en el sofá y tengo que hacer un esfuerzo sobrehumano para poner una lavadora, fregar cuatro tazas sucias o hacerle caso a mi plancha, que llora triste y solitaria en un rincón como la del anuncio.

Planchita

Mi madre comentó este fin de semana que cuando ve ese anuncio le entran ganas de planchar porque siente lástima por la pobre plancha. Yo le dije que a mí también me daba pena ese anucio, aunque no confesé que a mí raramente me dan ganas de ponerme a planchar.

EVOLUCIÓN

Introducing the New Washing Machine, HAL 3000.

Del siglo XX al siglo XXI en cinco minutos

MANZANAS (NARANJAS) TRAIGO

Es un Ipod Shuffle y es Naranja

Y es de Apple!

No estoy loco. Existe.

LA BATALLA DE LAS COCINAS

Yo quería escribir hoy un artículo serio y/o bonito.

Pero hace un rato me dice un amigo por mail:

“Podíamos grabar un vídeo bailando para lo de una marca choni de cocinas

Y claro, luego el que se lleva la fama de friki es uno.

Aunque, oye, puede ser divertido…

MÁS BODAS: LA IMAGEN

Uno sabe que se lo ha pasado más que bien en una fiesta cuando un amigo le envía las fotos del evento y recuerda momentos que el sentido común le había hecho olvidar.

toneti

¡Malabarismos con cubatas! ¿Qué más se puede pedir? No, las fotos de cuando nos pusieron una canción de Bollywood e improvisamos una coreografía delpitapitadel NUNCA verán la luz pública.