VACACIONES PARADAS

El fin de semana pamplonés estuvo muy bien. El sábado nos juntamos los miembros de la cuadrilla en casa de una de mis amigas. Llegamos a las dos y nos fuimos después de la medianoche. Pasamos todo el día hablando, riendo, recordando viejas anécdotas, compartiendo inquietudes de cara al futuro, fumando como carreteros (yo no), bebiendo como cosacos (yo no… tanto) y tragando sin parar (yo… ¿a quien quiero engañar?). Fue muy agradable, y me di cuenta de que, aparte de la familia, siempre va a haber cosas que me aten a Pamplona y me hagan verla como mi ciudad.

Aunque es cierto que cada vez son más las que hacen sentirme en Madrid como en casa. Cada día me gusta más la capital.

Así que estos cuatro días de vacaciones paradas espero disfrutarlos, descansando, yendo al gimnasio (es hora de empezar a tomarse en serio lo de perder algun kilazo), haciendo recados pendientes y viendo a algun que otro amigo que tengo descuidado. Eso sí, espero que las vacaciones paradas no se prolonguen más allá de la próxima semana, porque entonces empezaré a ponerme nerviosssssso.

A PAMPLONA

A las tres sale mi tren para Pamplona. Yo querría haber ido en el de las siete y media, pero no quedaban billetes. Tendré que ir en primera, así que me darán de comer un ensaladita de algas o unos volovanes de puerro o alguna otra exquisitez exquisita. Si yo fuera rico, viajaría siempre en tren y en clase preferente. Aunque, la verdad, estuve haciendo cuentas y con un par de concursos más y siendo un poco ahorrador, podría estar unos meses sin trabajar y viviendo de las rentas.

Y esto es bueno saberlo, porque el próximo martes comienzan mis vacaciones paradas y tener algunos billetes dentro del colchón tranquiliza bastante. Sin embargo, después de la reunión que hemos tenido esta mañana, parece que seguiré trabajando en este lugar durante unos años más. De todas formas, hasta que no lo vea, no me lo terminaré de creer.

Ahora solo queda resolver el asunto del piso. Según cuenta El Pais, los promotores prevén una caída del precio de la vivienda sin precedentes…

¿Y para qué voy otra vez a Pamplona? Porque una amiga se casa y los de la cuadrilla de ahí hemos montado una comida para celebrarlo. Tengo ganas de fiesta y este mes de abril promete. Ya es primavera! Y lo celebro dejandoos la canción de la que Diego, futuro supermodelo, habló en el artículo anterior. No es tan descaradamente retro, pero lo que se dice original y novedosa tampoco: Lips are unhappy, de Lucky Soul.

¿EXISTE EL AMOR A PRIMERA VISTA?

Sí, existe. He tenido un flechazo en la FNAC.

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SEMANA SANTA

La Semana Santa ha sido un compendio de misas, partidas a la Wii y encuentros familiares.

¿Misas? Sí, porque uno ejerce de cristiano a su manera y tiene ciertas constumbres metidas en el cuerpo. El Jueves Santo es el día de la celebración del Amor, al prójimo y a uno mismo, y éste es el único sacrificio “agradable a los ojos de Dios”. No lo digo yo, lo dice mi párroco, así que, chicos del Opus, repensaos lo de los cilicios, porque no vale para nada. El Sábado Santo se celebra la Resurrección, el nacimiento a una nueva vida, la importancia del cambio y la renovación y la esperanza de un mundo mejor. Mientras encendíamos las velas entre nubes de incienso, bajo las estrellas, alrededor de la hoguera, tan cerca del solsticio de primavera, sentí que no era tan diferente a las viejas ceremonías de los pueblos primitivos. Lo que no celebro desde hace años es el Viernes Santo, porque terminaba siendo una especie de exaltación del sufrimiento inútil.

¿Wii? Sí, porque mi madre descubrió el Brain Academy, le hicimos su propio Mii a su imagen y semejanza y en unas horas se convirtió en una adicta a los exámenes para aumentar el peso de su cerebro y a los desafíos neuronales. Yo estoy orgulloso porque le gané a mi hermano una partida del Mario Party 8. Al tenis no me atreví a jugar, lo confieso.

¿Encuentros familiares? Sí, porque últimamente cuando voy a Pamplona apenas veo a mis amigos de ahí y me dedico a estar con la familia. Fui un par de tardes a ver a mi abuela, que, a pesar de sus casi 90 años y de los sustos que nos ha dado en los últimos meses, sigue estando como una rosa, sigue siendo la más guapa de la familia y en su nevera sigue habiendo chocolate y cosas ricas.

De todas formas, el momentazo de las vacaciones fue cuando mi madre vino un rato a hacerme compañía al salón mientras yo veía “Fama, ¡a bailar!”, justo en el momento en que Paula daba entrada al video que nos desvelaba que Jandro y Juan Carlos están enrollados como cachorritos en celo. Y ya sé que no debería, pero me puse rojo como un tomate maduro…

MAÑANA DE VACACIONES

Mi primera mañana de vacaciones iba a estar dedicada a esperar a un mensajero. Pero el mensajero ya ha llegado y ha terminado mi primera obligación.

Ahora desayunaré mientras escucho a Josh Groban (soy tan ñoño cuando me lo propongo) y saldré a la calle a entregar el paquete a su auténtico destinatario: Joserra, el chico del cumpleaños. Es el 19, pero nosotros lo celebramos el sábado devorando hamburguesas de autor en un local muy bien decorado, pero con los camareros más estúpidos que haya aguantado nunca. Después fuimos a La Fábrica del Pan, donde estuvimos hablando de la vida, es decir, de sexo, trabajo e hipotecas.

También tengo que ir a Correos a recoger un paquete de libros que me he traido el Amazonas. Y al Bershka a devolver un jersey y una camiseta. El sábado nos recorrimos toda la calle Fuencarral y entramos en todas las tiendas, pero sólo me compré algo en ese establecimiento de ropa adolescente donde por lo que cuesta un vaquero en Energie renuevas medio armario y aun te sobra para ir a cenar y al cine.

Tendría que ordenar un poco la casa, pero bueno, eso ya lo haré si me da tiempo… :-)

AFORISMO

La gente siempre acaba hablando de amor, aunque a veces están hablando de sexo, y otras veces hablan de sus miedos. Pero el caso es que todo el mundo acaba cantándole al amor, viendo comedias románticas y creyéndose los mensajes publicitarios de los anuncios de colonias. El amor mueve el mundo (¿O era el dinero?).

Cuando yo tenía 25 ó 26 años, después de 25 ó 26 años de frustraciones y decepciones, decidí renunciar a ambas cosas (bueno, al sexo conmigo mismo no sería capaz de renunciar, lo confieso). Como la vida es muy perra y siempre te lleva la contraria, sólo fue entonces cuando ambas cosas llegaron de verdad a mi vida.

El caso es que me da la sensación de que el amor no se busca, el amor llega por sorpresa cuando menos te lo esperas, donde menos pensabas y con la persona que jamás imaginaste.

El sexo sí. Ese sí se puede buscar. Y es fácil de encontrar. Aunque no necesariamente con quien te apetecería…

SIETE DÍAS

Hoy, en el café de después de comer, hemos estado haciendo cálculos y resulta que sólo nos quedan siete días de curro, además de las vacaciones de Semana Santa. El 31 de marzo es el último día que estaré sentado en esta silla, en mi esquina particular de la planta donde he estado los últimos tres años y pico.

¿Y después?

Pues a esperar a que nos renueven.

¿Y si no os renuevan?

Pues al paro.

¿Y no te preocupa?

Hombre, un poco, pero vamos, no soy tonto y ya encontraré algún trabajo. Aunque sea poniendo sandwiches en el Rodilla. Dicen que los que sobran cada día te los puedes llevar a casa, así que la cena, por lo menos, la tendría asegurada. Y si no, a vivir la vida bohemia. O de los concursos. O me voy a Nueva York. Ya me preocuparé cuando tenga que preocuparme.