The way I are a telephone

Ayer estábamos pasando el rato viendo videoclips en 40TV, esa cadena donde se atreven a emitir como “clásicos” clips de artistas que jamas sonaron en los 40 principales como Fiona Apple o Sigur Ros. VH1, mientras tanto, recordaba la década de los ceros con temas como el The way I are, de Timbaland ft Keri Hilson & D.O.E, una canción que sonó repetidas veces en la primera edición de Fama, a bailar.

Editado en julio de 2007, The way I are fue el segundo sencillo de Shock Value, disco en solitario que Timbaland publicó cuando era el productor más de moda del mundo gracias a su trabajo con Justin Timberlake en FutureSex/LoveSounds y con Nelly Furtado en Loose. Así pues, sólo tuvo que hacer unas llamadas de teléfono para contar con ellos dos en su disco, además de a 50 Cent, Dr. Dre, The Hives, Fall Out Boy, OneRepublic y hasta Elton John. A pesar de todo, Shock Value sólo llegó a un quinto puesto en el Billboard y a una segunda posición en las listas ingleas. Eso sí, los críticos alabaron a Timbaland por haber incorporado sonidos futuristas a la música negra del momento, aportando un toque electrónico, sexy y sofisticado al rnb de siempre. The way I are es uno de los mejores ejemplos del estilo Timbaland al que hasta Madonna se acabaría rindiendo pidiéndole que produjera Hard Candy, su último intento en serio de ser relevante y comercial para la juventud estadounidense. La canción vendió tres millones de copias en USA, fue número uno en UK, sirvió para que Keri Hilson iniciara su carrera como cantante en solitario después de años componiendo para otros artistas como The Pussycat Dolls y Britney Spears… pero si me llamó la atención anoche es porque, si aceleramos un poco el ritmo, acaba sonando igual que el “‘Cause I’m out in the club and I’m sippin’ that bub, and you’re not gonna reach my telephone” del Telephone de Lady Gaga ft Beyoncé, un tema que no necesita presentación.

Los de Popjustice ya destacaron esta similitud en su momento… ¿será que al final todas las canciones se parecen a otras?

Yo no te pido la superluna

La distancia de la Tierra a la Luna oscila entre los 357.000 y 406.000 kilómetros. Cuando se encuentra en fase de luna llena o luna nueva a menos del 10% de su distancia más próxima a nosotros -lo que se llama perigeo-, podemos disfrutar de una superluna y ver a nuestro satélite hasta un 14% más grande en el cielo. Esta noche podremos ver la superluna más intensa desde el 26 de enero de 1946 y no tendremos otra igual hasta 2 de diciembre de 2052. Esperemos que los cielos estén despejados.

Y entre todas las miles y miles de canciones dedicadas a la Luna, hoy me quedo con un clásico de mi tierna infancia ochentera: Yo no te pido la Luna, de Fiordaliso. O lo que es lo mismo, Non voglio mica la Luna.

Non voglio mica la Luna quedó quinta en el Festival de San Remo de 1984, que tuvo como ganadores a Al Bano y Romina Power con Ci Sarà. Compuesto, entre otros, por Zucchero, el de Baila Morena, se convirtió en el mayor éxito en la carrera de Fiordaliso, una cantante de pop de aires rockeros, y aunque el tema sea un one hit wonder en toda regla para el público hispano, la artista tiene más de una docena de discos a sus espaldas en el mercado italiano, el último publicado en el año 2015.

Yo no te pido la Luna llegó a nuestros oídos gracias a la mexicana Daniela Romo, que fue la primera en cantarla en español, adaptando la letra a su manera, apresurándose Fiordaliso a regrabarla y lanzarla en nuesto idioma al ver el éxito en listas de esta versión. Y aunque en España creo que es más recordada la versión de la italiana, en Sudamérica Yo no te pido la Luna terminó convertido en un clásico de la carrera de la mexicana. Y como no, tenemos unas cuantas versiones posteriores para todos los gustos: en los últimos años la han cantado también Pastora Soler, Sergio Dalma y la inigualable Javiera Mena.

So long, Leonard Cohen

Leonard Cohen lo sabía y nos dejó un disco para despedirse, You want it darker. Esta mañana nos hemos despertado con la noticia de su muerte serena, a los 82 años, en su casa de Los Angeles. Este año hemos despedido a muchos grandes artistas, pero este adiós en concreto me pone especialmente triste.

Mi madre cuenta que, al volver conmigo del hospital después de dar a luz, la canción que sonaba en el coche era So long, Marianne. Fue, pues, la primera canción que escuché en este lado de la realidad y forma parte de un extraño y privilegiado grupo de canciones de las que no recuerdo cuando las escuché por primera vez. Para mí es como si la hubiera conocido desde siempre.

So long, Marianne es una canción del primer disco de Leonard Cohem, Songs of Leonard Cohen, publicado en 1967 cuando Cohen ya tenía 33 años y varios libros de poesía a sus espaldas. Está dedicado a Marianne Ihlen, una mujer noruega a la que conoció en Hydra, una de las islas del Golfo Sarónico de Grecia, en 1960, justo cuando su marido, el escritor Axel Jensen, la había abandonado. Se enamoraron y Leonard se fue a vivir con ella y su hijo de seis años, primero en Oslo y luego en Montreal. Ella se convirtió en su musa e inspiró muchos de los poemas y canciones que escribió a lo largo de los sesenta. Aparece en la contraportada de su segundo disco, Song from a room.

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Marianne murió hace unos meses, el 28 de julio. Unos días antes recibió una carta de Leonard en la que decía que muy pronto la seguiría: “estoy tan cerca detrás de ti que tienes que saber que si estiras tu mano, creo que puedes alcanzarme”.

“Well Marianne it’s come to this time when we are really so old and our bodies are falling apart and I think I will follow you very soon. Know that I am so close behind you that if you stretch out your hand, I think you can reach mine. And you know that I’ve always loved you for your beauty and your wisdom, but I don’t need to say anything more about that because you know all about that. But now, I just want to wish you a very good journey. Goodbye old friend. Endless love, see you down the road”.

Adiós, Leonard. Gracias por todo.

Lo que nos dejó la operación: Parte II

Quedan unas horas para que los triunfitos suban al escenario del Palau Sant Jordi y yo sigo dándole rienda suelta a la nostalgia. Hoy repasamos qué ha dado de sí las (apasionantes) carreras de los ocho primeros clasificados, seguramente los más mediáticos.

Gisela: suéltalo sin complejos

Los azares del destino podrían haber hecho que Gisela fuera intercambiable por Geno o Mireia, pero en la gala 7 hizo la actuación de su vida junto a Chenoa con Somebody else’s guy y desde entonces el resto de su carrera ha sido una continua espereanza de que algún momento volviera a repetir algo así. Disney la escogió para cantar Aquella estrella de allá en la BSO de la secuela de Peter Pan y eso le aseguró un buen colchón económico: ser la voz de Elsa en la versión española de Frozen y cantar Suéltalo (aka Let it go) seguro que le ha reportado algún euro que otro. Por lo demás, aparte de Vida, lo mejor de la carrera de Gisela es que ha estado llena de momentos surrealistas como editar un disco de villancicos en exclusiva para Lidl, enseñarnos a beber agua de forma divertida en su videoblog o representar a Andorra en Eurovisión en el 2008, ganando merecidamente el premio al conjunto más horrible de la noche.

Nuria Fergó: ella es diferente

Nuria Fernández Gómez, Fergó para el mundo, tenía cierta experiencia como cantante y actriz antes de entrar en Operación Triunfo. Ellacantaba realmente bien, por lo que parece mentira que fuera una de las primeras nominadas. Además, aportaba el toque andaluz en una academia donde las voces femeninas jugaban más con el soul y las masculinas con lo latino. Ese factor diferente la ayudó a posicionarse muy bien en el mercado y a vender miles de copias de Brisa de Esperanza, el primer disco de un triunfito en conseguir el número uno en nuestra lista de ventas… y eso que lo grabó en una semana. Eso sí, con productores como Paco Ortega y Teo Cardalda (de Complices). Locura, su segundo disco, estuvo producido por Nacho Mañó (de Presuntos Implicados). Vendió menos, pero a diferencia de otros compañeros de promoción que no pasaron del segundo disco, Nuria siguió grabando trabajos con cierta regularidad y buenos resultados. Al fin y el cabo, el flamenquito fresquito en todas sus vertientes copleras y rumberas ha dominado gran parte del panorama comercial de la música nacional. Yo tengo debilidad por Paketenteres.

Nuria pasó por Amor en tiempos revueltos, grabó Tierra de nadie con la producción de DJ Sammy y parece que pronto sacará un nuevo disco de sonidos urbanos.

Verónica Romero: regresa a Miau

Verónica desafinaba, es un hecho. Basta con ver su actuación de Regresa a Mí para comprobar que podía alcanzar frecuencias cercanas al ultrasonido que la convertían en la triunfita favorita mi gato. Dicho esto, también es un hecho que tenía una presencia escénica que hechizaba al espectador y que no hay desafine que un buen Autotune no pueda arreglar. Verónica llegó a la final gracias a una inteligente jugada de David Bisbal, que la hizo clasificarse directamente gracias a su voto, y ahí más de quince millones de personas la vieron cantar One day I’ll fly away en el minuto de oro de la emisión. En Portalmix se rumoreó que Pumpin Dolls iban a ser los productores de su disco, pero que ella, espantada (como es lógico), los rechazó. Acabó grabando La fuerza del sol, un disco producido por Alejo Stivel que tiene algunos temas notables (El efecto del anís o Te dejaré de querer cuando se acaben los viernes) en medio de un batiburrillo de estilos e intenciones nada claros. Lo mismo pasaba con su segundo trabajo, Lluvia, donde también hay temas más que notables (Dos & Donts o Suerte que te tengo) en medio de la incoherencia general. Curiosamente, el pop hippy buenrollista que tanto le pega por personalidad es de lo que peor le sale musicalmente. En cambio, el dance electrónico le pegaba bastante: con un poco más de dinero y de promoción, No hay otro amor podría haber sido un éxito veraniego.

Verónica quedó después segunda en Supervivientes, grabó discos y sencillos con su propio sello discográfico y desde 2010 vive en Estados Unidos donde sigue trabajando como cantante con unos abdominales envidiables.

Manu Tunorio, es decir, Manu Tenorio

No puedo ser objetivo con Manu Tenorio porque a mí siempre me pareció que tenía una peligrosa tendencia a gritar como un tuno a su amada en el balcón en vez de cantar con sentimiento. Es una opinión personal y muy poco extendida porque el caso es que el primer disco de Manu Tenorio fue uno de los más vendidos de su edición. Tu piel lo petaba en Cadena Dial. En el videoclip lo acompañaba la futura señora de Thor, Elsa Pataky.

Manu Tenorio ha seguido grabando discos para delicia de las señoras mayores, algunos con portadas bastante bonitas. Aunque seguramente la portada por la que más gente le recuerda últimamente es por la de Men’s Health

“Chenoa, vuelve otra vez a soñar. Chenoa, algún día logrará su sueño. Chenoa, rayo de felicidad”

Laura Corradini se puso Chenoa como nombre artístico para que no la confundieran con Laura Pausini. Curtida en escenarios como el del casino de Mallorca, Chenoa venía dispuesta a comerse el escenario y lo consiguió. Consiguió vender más con el segundo sencillo, Cuando tú vas, que con el primero, Atrévete. Consiguió que su segundo disco, Soy mujer, fuera número uno, algo que el primero no consiguió. Consiguió abandonar las pistas de baile con el tercero para traernos Rutinas, la que seguramente sea su mejor canción… y que después ha repetido a lo largo de su carrera cual absurda cenicienta humana.

También ha protagonizado un momento fundamental de la Historia de España vestida con un chandal gris, pero como ella misma ha declarado recientemente: “Yo en chandal no salgo más”.

David Bustamante tiene el corazón blandito

David Bustamante bajó de un andamino de San Vicente de la Barquera para convertirse en cantante melódico y desatar un fenómeno fanático adolescente como no se veía en España desde… no sé, ¿Camilo Sesto? ¿Lope de Vega? Su primer disco contenía baladas de encanto añejo (por no decir, pasadas de moda ya en 1980) y temas latinos descartados del disco de Bisbal (pero que levante la mano el que no bailó en su momento El aire que me das o No soy un superman). El disco incluía decenas de fotos de Bustamante, entre ellas, un recatado desnudo integral, y en la reedición publicada un año después, un DVD de su gira que ofrecía la opción de ver durante todo el concierto su cara en primer plano. Del segundo disco, producido por Emilio Estefan, mejor no decir nada. Para Bustamante, la salvación vino en forma de reguetón con Devuélveme la vida. De las melenas que lucía en la época, mejor no decir nada.

David recuperó la cordura estilística poco después, se casó con Paula Echevarría, se puso cachas y ha grabado varios discos con decenas de baladas. Todos -menos uno- han sido número uno en España.

David Bisbal tiene el corazón latino

Hubo momentos en que todo Operación Triunfo parecía una gigantesca tapadera para presentar al mundo a David Bisbal. Quizás ése era el plan inicial: a ValeMusic le había ido muy bien convirtiendo a David Civera en nuestro representante en Eurovision con Dile que la quiero y le interesaría repetir la jugada. Pero como en Granujas de medio pelo, las maniobras de distracción acabaron creciendo y teniendo más éxito que la idea original. OT se convirtió en una máquina de hacer dinero y David Bisbal paso de ser un aspirante eurovisivo a convertirse en una estrella mundial, ganadora de un premio Grammy Latino al artista revelación con su primer disco, Corazón Latino. Repitió éxito con su segundo trabajo, a pesar de que, pasado el tiempo, podemos afirmar que Bulería era una porquería. Su tercer disco, Premonición, sonaba más a música de verdad. De hecho, Silencio consiguió colarse en las listas de sencillos más vendidos de Alemania, Suiza y Austria. Están locos estos germanoparlantes.

No podemos olvidar que David Bisbal también ha dado grandes momentos a la cultura contemporánea compartiendo perlas de sabiduría en su cuenta de Twitter sobre las piramides de Egipto.

Rosa, propiedad de nadie

Rosa enamoró a España y España se la proclamó en propiedad. Desde entonces, toda la carrera de Rosa de España ha sido una larga y frustrante búsqueda de un disco que esté a la altura de su talento. Pero ésta es una misión imposible, porque… ¿qué tradición hay en nuestro país de cantantes con una voz nacida para el soul, el jazz y el blues? Rosa tendría que haber nacido negra y en Nueva Orleans, o en una barriada pobre de Londres, y haber arrasado en todo el mundo a base de temazos de los que rompen el corazón. Como no sucedió así y nació en Granada, Rosa tuvo que sufrir un terrible disco de debut producido por Alejo Stivel, a quien debían haberle encarcelado por aquello de Caradura, caradura, donde vas prometiendo la Luna. Entre otros intentos de buscar su sitio, Rosa también ha tenido que pasar por Promesas, un disco de versiones de temas como Wonderful Life o Still Loving You… traducidos al español; Ojalá, un disco de villancicos… que se vendía acompañado de una participación al gordo de Navidad de aquel año; Propiedad de nadie, un disco compuesto integramente por José Luis Perales; Rosa López, un disco que incluía una versión dance del Yo no soy esa de Mari Trini… En fin, personalmente, creo que el disco en el que se sintió mejor fue Ahora, en el que los tan eficaces como temibles hermanos Ten se dieron cuenta de que si Rosa era fan de Donna Summer, ¿por qué no hacerle un disco de música disco? Al fin y al cabo, soul español no ha habido pero aquí hemos inventado el bacalao.


Rosa Lopez – "Don't Stop The Music" von Galiza

Quizás haya llegado el momento de que Rosa dejé de ser “de España” para ser de ella misma. El amor del público siempre lo va a tener.

Lo que nos dejó la Operación: Parte I

Para bien o para mal, no se entiende la música popular del siglo XXI sin la aparición de los talent-shows protagonizados por jóvenes (o no, vease el caso de Susan Boyle) aspirantes a triunfar en el mundo de la canción. Ya sea a través del Factor X inglés, el American Idol estadounidense o los distintos formatos de La Voz, el universo Pop se ha llenado de nuevos artistas, muchos de ellos de carreras efímeras como la de Gareth Gates y algunos convertidos en superventas como One Direction, Kelly Clarkson, Adam Lambert, Leona Lewis, David Bisbal… Sin embargo, me atrevo a afirmar que ningún país enloqueció tanto con un programa de este género como España con la primera edición de Operación Triunfo.

15 años después, los dieciséis participantes de aquel primer OT se han vuelto a juntar para grabar tres programas documentales en TVE -que estética y temáticamente están siendo mucho mejores de lo que uno podía esperar, convertido en una especie de terapia de grupo colectiva y una reflexión sincera sobre el paso del tiempo y el peso de la fama- y un concierto conjunto que se celebrará el próximo lunes en el Palau Sant Jordi. Como decía Alejandro Parreño en OT. La película, “España se volvió loca”. Millones de espectadores pegados cada lunes a la pantalla, una gira por todo el país que acabó llenando dos noches seguidas el Santiago Bernabeú, discos vendidos como rosquillas el mismo día en que salían a la venta y un fenómeno fan que prácticamente rozaba la histeria colectiva, eso fue parte de lo que nos dejó Operación Triunfo y que forma parte de la vida de todos los españoles: no creo que nadie fuera capaz de escapar al fenómeno, ya fuera para adorarlo o para odiarlo profundamente. Y bajo su capa de espectáculo televisivo y gallina de los huevos de platino, la base de todo era algo tan sencillo como la música y las ganas de cantar. Porque de eso trataba Operación Triunfo, de demostrar talento sobre el escenario cantando clásicos del pop, del soul y del bolero.

Pero, terminado el concurso y con sus discos y carreras en el mercado, ¿qué nos han aportado los triunfitos al mundo musical y la cultura pop? Vamos a verlo.

Fórmula abierta: y hablo con la Luna a solas

Con los cuatro primeros expulsados, Geno, Mireia, Javian y Alex, ValeMusic formó un grupo, lo bautizó como Fórmula Abierta, les grabó un disco con una portada criminal y lo sacó al mercado a un precio de 9.95 euros. Se puede decir que las expectativas no eran elevadas. Se puede decir también que Te quiero más se ha convertido 15 años depués en un tema que se sigue bailando en bodas y verbenas donde la gente aun recuerda cuatro pasos de la coreografía. Eso es pasar a la Historia.

Después Alex fue tocado por el dedo mágico de ValeMusic para lanzar un disco en solitario, siendo sustituido en el grupo por Miguel Ángel Silva y sus biceps, segundo expulsado de OT2… y futuro padre de los hijos de Mireia. Fórmula Abierta aun sacó dos discos más, con sencillos que seguían la fórmula de Te quiero más como Hello My Fiends y Ya llegó el carnaval. Aunque se quedaron muy lejos de repetir el éxito de aquél, Fórmula Abierta se aseguró un par de años de conciertos en las fiestas de los pueblos de la mitad de España. Después Geno lanzó un disco en solitario y acabó entrando en la última edición de Operación Triunfo, convirtiéndose en la primera y última expulsada (de momento) de la historia del programa y regalando al mundo el hashtag #SufroComoGeno. Javián trabajó en musicales, colaboró con La Década Prodigiosa y abrió dos heladerías. Mireia tiene un grupo llamado La Banda de Mireia y también ha sido parte de La Década Prodigiosa. ¿Y Alex? Alex no triunfó con su disco en solitario -se llamaba Inquietudes, quesito rosa en el Trivial-, pero sí con Los Lunnies. Y su dueto con David Bustamante, Dos hombres y un destino, ha sido destruido en miles de karaokes de toda España a grito pelado: por el amor de esa mujeeeeeEEEEEErrrrr…

Natalia: voy a volverme loca (como Britney)

La benjamina de la Academia fue la primera en publicar su disco en solitario y la verdad es que no se puede quejar: la llevaron a Londres a grabar varios temas salidos del ordenador sueco del pop. No es de extrañar que por eso el Vas a volverme loca se podía confundir fácilmente con el Ven conmigo baby de Christina Aguilera. Sin embargo, Natalia quería ser la Britney española y, más o menos, lo consiguió: Britney presentó Club Disney, Natalia fue presentadora de Megatrix; Britney grabó una versión de I love rock and roll, Natalia iba aun más lejos y versionaba el Highway to Hell de AC/DC (en su tercer disco, verdad verdadera); Britney se refugió en Las Vegas, Natalia en Sanlucar de Barrameda para ir lanzando un par de sencillos anuales (y algunos han entrado en la lista Promusicae); Britney se rapó el pelo al cero, Natalia pasó la peor noche de Reyes de la historia, llorando sola en un piso de Barcelona. Y por si fuera poco, fue de las pocas que consiguió que su segundo disco tuviera un éxito a la altura de su début: Besa mi piel, que es como la versión cañí del I’m a slave 4U. Oops, lo hizo otra vez.

Juan Camus: mi música es mi voz

Juan fue el requetenominado de la Academia y el requetesalvado por la audiencia hasta que decidió sacrificarse y pedir el voto para Verónica (ésta es su versión de la historia, no la del resto del mundo). Juan iba a ser parte de Fórmula Abierta para grabar clásicos como La Colegiala de Gary Low, pero decidió abandonar el proyecto y lanzar su carrera en solitario. Casi coincidiendo con el arranque de la segunda edición de Operación Triunfo, publicó su disco de debut titulado Las cosas que nunca te dije. No vendió mucho, pero por lo menos puede presumir de haber sido el único triunfito de su edición en lanzar un sencillo compuesto por él. Mía era un intento de RnB a la española (¿podemos llamarlo arembi?) y el videoclip estaba dirigido por su peor enemigo.

Juan publicaría meses después un segundo disco de estilo latino del que mejor no acordarse demasiado, entraría en Gran Hermano Vip, grabaría un disco de canciones de Navidad y varios sencillos, el último, una versión del Me Cuesta Tanto Olvidarte de Mecano dedicada a su padre con una portada a la altura del Dangerous de Michael Jackson. Ahora vive en Londres y triunfa con sus empresas de ropa (Camus London), cosmética (Genetica Cosmetics) y joyería (Crystarella). Al menos eso es lo que cuenta en su Twitter e Instagram, lo podéis comprobar fácilmente… a no ser que estéis entre las miles de personas a las que ha bloqueado.

En todo caso, Juan fue quien tuvo la idea de hacer una canción junto a todos los compañeros y de ahí nació el himno generacional Mi música es tu voz (aunque, si la memoria no me falla, el estribillo “A tu lado me siento seguro, a tu lado no dudo” se lo añadió después Alejandro Abad, asegurándose así una posterior lluvia de millones).

Alejandro Parreño, perdido en el paraíso

Alejandro era diferente. Él era rockero, llevaba boina y tenía una novia polaca. No duró mucho en el concurso, su foro de Portalmix estaba siempre desierto, pero consiguió grabar un disco en solitario y hasta grabar dos videoclips: Ellas y Perdido en el paraíso. Siempre sospeché que lo de “perdido en el paraíso” se refería también a su situación extraña dentro del programa. Su debut, producido por Pablo Pinilla (productor también de Modestia Aparte, David de María, Pastora Soler, Platón, Tess y el disco de Miriam Diaz Aroca, entre muchos otros), tenía algo que faltaba en muchos de los discos de sus compañeros de promoción: coherencia interna. En otras palabras, no daba vergüenza ajena. Después llegaría Me Río, al que le servía de carta de presentación Si los ángeles se rinden. No tuvo tanto éxito, pero por lo menos seguía sin dar vergüenza ajena.

Alejandro ha estado un tiempo retirado del mundo de la música debido a la muerte en 2012 de su hermano Gonzalo Parreño, con el que había publicado un disco en 2007 formando el grupo Nómada y que antes había particado en las grabaciones y giras de sus trabajos en solitario. Ahora prepara su regreso y yo, desde luego, espero que le vaya bien.

Naim Thomas: Vale Music no cree en mí, ¿y qué?

Naim Thomas entró en la Academia sin decirle al mundo que era actor y que había protagonizado de adolescente una película tan interesante como Caricias, de Ventura Pons. Terminó el programa en una especie de tierra de nadie, ya que nunca estuvo entre los favoritos del público ni entre los marginados prenavideños. En la gira cantó Adoro junto a David Bisbal subido a una cesta que se elevaba sobre el público provocando el delirio de las masas. Consiguió un número uno en la lista de sencillos española gracias a que hizo una versión del Cruel to be kind, de Nick Lowe, para un anuncio de cervezas.

Por razones que se me escapan a entender, Naim Thomas decidió por aquel entonces que su estilo era el Funky (adelantándose en casi década y media a Mark Ronson) y su discografía luce temas con nombres como Ven a Funky Street o Funkmenco. Si alguien sospechaba que Naim no estaba muy contento con el trato recibido por su productora, acertaba: su tema Vas a entender, de su segundo disco, era un acróstico en el que se leía “Vale Music no cree en mí y qué”. Su madre, por su parte, coescribió un libro titulado OT. La cara oculta en la que sacaba a la luz los trapos sucios del programa y el mobbing que sufrió su hijos y cuya publicación fue paralizada por una demanda judicial de Gestmusic. Si alguien tenía motivos para no ir al reencuentro era él. Y sin embargo, ahí está. Supongo que querrá sus royalties por Mi música es tu voz. O quizás ya le dé igual todo lo relacionado con OT, al fin y al cabo lleva años trabajando en musicales.

Seis versiones para descubrir a Bob Dylan

Hace unos días la Academia sueca vio que Twitter estaba aburrido y decidió conceder el Nobel de Literatura a Bob Dylan. Evidentemente consiguió su propósito de animar el debate en redes sociales, además de fastidiar los planes de varias librerías que aspiraban a vender unos cuantos ejemplares de Murakami o cualquier otro escritos ganador. Ahora que otros temas reclaman nuestra atención, quizás sea un buen momento para revisar el legado musical de Dylan. Nadie puede discutirle a estas alturas su papel fundamental dentro del panorama musical del siglo XX, ni nadie puede restarle méritos a su trabajo como letrista (que es el que le hace pleno merecedor de un galardón literario). Sin embargo, ha habido más de uno que ha discutido sus capacidades como intérpete, calificando su voz de escasa, nasal y desagradable. Basta con escuchar Lay Lady Lay para comprobar que Bob Dylan tiene muchos más registros vocales de los que generalmente se piensa, pero también es cierto que algunos de sus temas son más conocidos en las voces -más convencionales para el gran público- de otros artistas.

-Peter, Paul & Mary: Blowing in the wind.

Blowing in the wind es una de las canciones más conocidas de Bob Dylan y uno de los grandes himnos de los movimientos sociales de los sesenta. Dylan la interpretó por primera vez en el neoyorquino Gerde’s Folk City del Greenwich Village el 16 de abril de 1962 y fue el sencillo con el que presentó al mundo su segundo disco, The Freewheelin’ Bob Dylan, editado en mayo del año siguiente. Sin embargo, quienes hicieron de la canción un éxito en listas fueron el trío folk Peter, Paul & Mary vendiendo un millón de copias en el verano del 63. Escuchando sus armonías vocales y sus lentas guitarras se entiende como el tema acabó convirtiéndose en ese tema de misas juveniles que todos hemos oído alguna vez: “saber que vendrás, saber que estarás…”

-The Byrds: Mr. Tambourine Man

En su disco de debut, The Byrds cantaban nada menos que cuatro versiones de temas de Bob Dylan entre las que destacaba la canción que da título al disco y que se colocó en lo más alto de las listas estadounidenses y británicas en 1965. Mr. Tambourine Man se convertía así en la primera canción compuesta por Dylan en conseguir un número uno: el original de Dylan, incluido en el disco Bringing It All Back Home, no fue editado como sencillo, pero otro de los temas de ese trabajo -con una cara rockera y otra folk- se convertiría en el primer tema de Dylan en aparecer en el Billboard: el honor corresponde a Subterranean Homesick Blues, que conseguiría alcanzar un puesto 39 (y por supuesto, inspirar el Subterranean Homesick Alien en el OK Computer de Radiohead). A Mr. Tambourine Man, versión de The Byrds, se le atribuye, por su parte, el haber puesto de moda el Folk Rock para el resto de la década.

Jimi Hendix: All Along the Watchtower

Con ecos del libro del profeta Isaías, All along the watchtower era uno de los temas más crípticos de John Wesley Harding, el octavo disco de Bob Dylan, editado en diciembre de 1967. Sin embargo, y hasta el propio Dylan está de acuerdo, la canción alcanzaría mayores dimensiones evocadoras cuando Jimi Hendrix la hizo suya en una poderosa versión editada en septiembre de 1968 y que es la definición por excelencia de lo que entendemos por Psicodelia.

Guns N’ Roses: Knockin’ on Heaven’s Door


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Incluida en la banda sonora del western crespuscular Pat Garrett y Billy The Kid de Sam Peckhinpah, película en la que Bob Dylan también participó como actor, Knockin’ on Heaven’s Door es seguramente uno de sus temas más sencillos, además de ser uno de los más versionados. Si en su versión original el tema sólo conseguía un puesto 12 en el Billboard en 1973, la versión de Guns n’ Roses conseguiría llegar al segundo puesto de la lista británica tras ser publicada como sencillo del Use Your Illusion II en mayo de 1992.

The Rolling Stones: Like a Rolling Stone

Like a Rolling Stone, publicada en julio de 1965, fue el primer gran éxito de Bob Dylan, el tema que marcó su paso de cantautor folk a estrella del rock e icono pop y que marcó a toda una generación de artistas, desde The Beatles a Bruce Springsteen. La revista Rolling Stone la puso en lo más alto de su lista de las 500 mejores canciones de la historia y, como no, los Rolling Stones también la cantaron. Fue en 1995 como sencillo de presentación de Stripped, un disco en directo que recogía versiones en directo y en formato acústico de algunos de sus clásicos como Angie o Street Fighting Man.

Adele: Make you feel my love

Editado en 1997, Time out of mind es considerado por muchos el disco con el que Bob Bylan volvió al primer plano musical y con el que recuperó la inspiración perdida. Desde luego, es un trabajo que regaló al mundo un nuevo clásico de su repertorio, versionado primero por Billy Joel, después por Garth Brooks y finalmente por Adele, quien ha terminado haciendo suyo este Make you feel my love. Lanzado como quinto sencillo de su disco de debut, 19, esta versión es una excelente muestra de la capacidad interpretativa de Adele y del poder que tiene su voz para emocionar sin tener que recurrir a la grandilocuencia. Convertido actualmente en uno de los momentos más intensos de sus conciertos en vivo, la versión grabada nos muestra a una Adele con una voz algo rasgada (aun fumaba por aquel entonces) y que parece mentira que apenas estuviera dejando atrás su adolescencia.

Canciones para cerrar septiembre: “Wake me up when september ends”

¿Es septiembre el mes que más canciones ha inspirado en la historia del pop? ¿Será quizás por la melancolía que desprende el final del verano y la llegada del otoño? Wake me up when september ends, el cuarto sencillo de American Idiot -disco publicado precisamente un 20 de septiembre de 2004- confirmaba el resurgimiento comercial de Green Day y su salto de banda macarra de afterpunk autora de energéticas canciones de dos minutos de duración a banda adulta de rock con meditabundas canciones de largos minutos de duración. Todo tenía su lógica: American Idiot, un disco que la banda decidió grabar después de que alguien robara del estudio las pistas de grabación del que hubiera sido su séptimo disco, Cigarettes and Valentines, es una Opera Punk-Rock inspirada por The Who y que cuenta la vida del Jesús of Suburbia, un antihéroe adolescente que representa a una generación perdida en un siglo nuevo marcado por la penosa administración Bush y la Guerra de Irak. Precisamente en torno a ésta última gira el videoclip del tema, protagonizado por Jamie Bell y Evan Rachel Wood y dirigido por Samuel Bayer, responsable de obras maestras como Smell like teen spirits de Nirvana, No Rain de Blind Melon o Zombie de The Cramberries.

Sin embargo, Wake me up when september ends es una canción inspirada por la muerte del padre de Billie Joe Armstrong en septiembre de 1982 cuando el futuro cantante de Green Day tenía diez años. El propio Armstrong ha declarado que es la canción más autobiográfica del grupo y que componerla fue una experiencia terapéutica. El resultado es seguramente una de las canciones más melancólicas de Green Day (con permiso de When I come around y Good Riddance, de las que se esfuerza en ser digna seguidora) y también una de las más exitosas de su carrera… aunque en España, en aquella época, pasó algo desapercibida porque en las radios se quedó atascado como sencillo la mucho más cansina Boulevard of broken dreams.