LA ERA DE OBAMA

La Obamanía cansa un poco. De hecho, cansa bastante. Yo estoy saturado. Pero hay que reconocer que la llegada de Barack Obama a la presidencia de Estados Unidos es un hecho histórico. No sólo porque sea miembro de una minoria tradicionalmente marginada en el país, sino porque ha sacudido a la sociedad de su país con apelaciones al idealismo y al optimismo. Puede que lo de “Yes We Can” y las llamadas al Cambio no sean más que esloganes publicitarios muy eficaces, pero la selección española de futbol se fue a la Eurocopa al grito de “Po-De-Mos” y al final pudo con todos.

Lo que no puedo entender es que estaba pensando el corresponsal de El País en Washington para empezar así su crónica en la portada del periódico.

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Pues sí, Barack Obama es el presidente, señor Caño. Sólo le ha faltado añadir “Pellizcame, que creo que estoy soñando” o “Si no lo veo, no lo creo” para redondear el efecto buscado. No es que yo quiera dar clases de ética periodística, pero me da la impresión de que las bromitas y la creatividad jocosa no quedan demasiado bien en las portadas. Lo de la “Gigantesca Dimensión” no sirve para contrarrestarlo. Me preguntó que se dirá de Obama dentro de cuatro años. Va a ser muy difícil que esté a la altura de las expectativas.

Por su parte, la 2 se sumó a la fiesta de la presidencia estrenando prácticamente por sorpresa W, la película de Oliver Stone sobre George W. Busch que se estrenó en los cines americanos hace apenas unos meses. El porqué no se ha estrenado en las salas españolas es para mí un enigma.

FRIKISME

Público, mi periódico favorito, publica hoy que la mejor serie del mundo, Lost, será la primera en incorporar widgets interactivos. Pero lo mejor es el pie de la foto que acompaña a la noticia.

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¿Es cosa mía o algunos medios de comunicación empiezan a parecerse a blogs? ¿Es bueno o malo?

¿EL FIN DE LA EGOBLOGÍA?

Leo en el blog del Señor Calamonte una reflexión acerca de cómo el éxito de Facebook puede traer consigo el declive de la blogosfera. ¿Traen consigo las redes sociales la muerte de los Egoblogs? Sinceramente, espero que no.

Es cierto que durante los últimos dos o tres años se ha producido una explosión del fenómeno bloguil hasta extremos absurdos. Toda marca comercial, medio de comunicación o evento que se preciara tenía su blog corporativo. Sólo por tenerlo, diría yo, ya que, ¿qué necesidad tiene, por ejemplo, la web de un periódico de tener blogs? ¿Qué pueden añadir a lo que ya cuentan como web propiamente dicha? ¿En qué se diferencia de tener columnistas? ¿Y qué independencia puede tener un bloguero si está a sueldo de alguien? Por no hablar de que los contenidos solían ser pobres y la frecuencia de actualización bastante escasa.

Para mí los blogs nacieron para dar voz al internauta, una manera eficaz de hacer presentes a las personas en la red de redes e impedir que ésta quedara dominada por las grandes empresas y organismos. De repente, todos podíamos decir al mundo lo que quisiéramos y dar nuestra visión personal sobre cualquier tema. Es cierto que los blogs más exitosos son aquellos de carácter temático, ya sean sobre música, informática, comunicación o sucios cotilleos. Sin embargo, algunos, con el éxito, han terminado perdiendo lo que, para mí, es lo más atractivo de los blogs: el carácter personal. Me gusta sentir que hay alguien con criterio detrás de los artículos. Personalmente, me gustan los blogs de algunos guionistas y periodistas que cuentan entresijos de la profesión desde la independencia y el anonimato (siempre relativo) que da Internet.

Y me gustan los egoblogs. Matizo: me gustan algunos egoblogs. Hay gente que sabe hacer que una visita al supermercado sea más interesante que una teleserie de la HBO. Quizás sean uno de cada cien, pero cuando encuentras un egoblog así es como descubrir un tesoro. Eso sí, si el éxito de Facebook sirve para que desaparezcan todos los blogs con ínfulas poéticas o espirituales, seré el primero en alegrarme. Supongo también que cada egoblog tiene su historia y su sentido, ya sabemos que todo lo que empieza tiene su fin.

Pero espero que ustedes que me leen sigan manteniendo sus blogs por mucho tiempo. Por favor.

FACEBOOK

Lo reconozco: me gusta Facebook.

La verdad es que cuando me lo abrí, hace unos meses, sólo conocía a una persona que tuviera uno. No sé de qué me sorprendo, si ella siempre va por delante en todo. Ahora ya me acerco peligrosamente a la cifra de los cien amigos. De todas formas, creo que con estas redes sociales ha surgido un nuevo tipo de amistad que podríamos definir “caramigo”, termino que denominaría a seres que se cruzaron en algún momento en tus vidas, preferiblemente en algún recinto cerrado como un colegio, universidad, escuela u oficina siniestra, y de los que ahora solo conoces sus fotos, alguna frase ingeniosa (o no) suelta y sus estados de ánimo recurrentes. Con algunos llevas años sin cruzar una palabra. De hecho, a algunos ni los echabas de menos. Es más, algunos incluso te caían mal. Pero… seamos sinceros y malvados, ¿quién se resiste a comprobar, a un golpe de ratón, cómo los estragos del tiempo y de la alopecia han convertido en señores a algunos guaperillas de tercera que te miraban por encima del hombro? Sí, estoy hablando de alguien en concreto. No, no le he agregado como amigo. Antes muerto. Pero me alegro de comprobar que la vida se ha encargado de vengarse por mí… Risas estruendosas, rayos y relámpagos.

Eso sí, Facebook es más cotilla que el Tomate y no se calla ningún secreto. Bodas, nacimientos, fotos de bebés sonrosados, salidas inesperadas del armario, maquillajes equivocados, poses haciéndose el interesante, la confirmación de que todo el mundo ha ido a Nueva York o a Londres, autofotos seductoras en el espejo, fanatismos inesperados, cambios radicales y todas las opciones que se os ocurran. De hecho, sospecho que abrir algunos perfiles y aceptar algunas amistades es más peligroso que romper los sellos del Libro de las Revelaciones.

Pero como yo soy un chico 2.0, he decidido que ya era hora de tener una mascota 2.0. A partir de ahora, Flauta tiene su página en Facebook. Él también es otra figura pública, no? Aunque sea un tanto “underground”. O mejor dicho, “upperground”, que él sólo ha pisado el suelo en muy contadas y dramáticas ocasiones.

VIVO EN LA ERA CONTEMpopRANEA

Esta tarde me voy a tierras extremeñas para conocer un poco esa parte del país e ir el sábado al Festival ContemPOPranea. Y es que un festival en el que tocan seguidos Facto Delafé y las Flores Azules, Camera Obscura, Deluxe y La Casa Azul es algo a lo que no me puedo resistir, aunque haya que ir a un lugar tan exótico como Alburquerque.

Y ahora, el titular del día. De Público, claro:

David Murray y Paolo Conte: De la sabia nueva a la nostalgia

Cada vez estoy más convencido de que en ese periódico nadie revisa lo que se publica. Bueno, en realidad, ni en Público ni en la decena de medios que han publicado esta noticia de Efe. Con lo fácil que es mirar el diccionario:

savia.

(Del lat. *sapĕa, de sapa, vino cocido y jugo).

1. f. Bot. Líquido que circula por los vasos de las plantas pteridofitas y fanerógamas y del cual toman las células las sustancias que necesitan para su nutrición.

2. f. Energía, elemento vivificador

LLEGAN LOS BECARIOS

Queremos hacer un periódico de estilo juvenil, cercano, que llegue a la gente de la calle. ¿Cómo conseguirlo? Pues con titulares de este calibre:

La red informática de San Francisco, bloqueada por un funcionario cabreado.

¿Dónde lo he leido? Por supuesto, en el diario “Público”, mi fuente diaria de humor e información inútil.

NO TENGO PAROLE

Dolor, intenso dolor. Abro la web de Público, el periódico que mejores chistes publica (lógico, tiene a los mejores dibujantes de “El Jueves” en plantilla) y me encuentro con este titular:

El esgrima no pasa de moda

Y como no doy crédito, decido asegurarme e ir a la web de la RAE.

esgrima.
(De esgrimir).
1. f. Arte de esgrimir

Y el diccionario no recoge más acepciones. Y la “f” es de femenino.

Es cierto que muchos de los artículos de Público están mal redactados y que la relación entre titular y texto es, en algunas ocasiones, inexistente. La profundidad o el análisis brillan por su ausencia. Pero claro, al menos, hasta ahora, sabían escribir en castellano…