A PAMPLONA

A las tres sale mi tren para Pamplona. Yo querría haber ido en el de las siete y media, pero no quedaban billetes. Tendré que ir en primera, así que me darán de comer un ensaladita de algas o unos volovanes de puerro o alguna otra exquisitez exquisita. Si yo fuera rico, viajaría siempre en tren y en clase preferente. Aunque, la verdad, estuve haciendo cuentas y con un par de concursos más y siendo un poco ahorrador, podría estar unos meses sin trabajar y viviendo de las rentas.

Y esto es bueno saberlo, porque el próximo martes comienzan mis vacaciones paradas y tener algunos billetes dentro del colchón tranquiliza bastante. Sin embargo, después de la reunión que hemos tenido esta mañana, parece que seguiré trabajando en este lugar durante unos años más. De todas formas, hasta que no lo vea, no me lo terminaré de creer.

Ahora solo queda resolver el asunto del piso. Según cuenta El Pais, los promotores prevén una caída del precio de la vivienda sin precedentes…

¿Y para qué voy otra vez a Pamplona? Porque una amiga se casa y los de la cuadrilla de ahí hemos montado una comida para celebrarlo. Tengo ganas de fiesta y este mes de abril promete. Ya es primavera! Y lo celebro dejandoos la canción de la que Diego, futuro supermodelo, habló en el artículo anterior. No es tan descaradamente retro, pero lo que se dice original y novedosa tampoco: Lips are unhappy, de Lucky Soul.

SIETE DÍAS

Hoy, en el café de después de comer, hemos estado haciendo cálculos y resulta que sólo nos quedan siete días de curro, además de las vacaciones de Semana Santa. El 31 de marzo es el último día que estaré sentado en esta silla, en mi esquina particular de la planta donde he estado los últimos tres años y pico.

¿Y después?

Pues a esperar a que nos renueven.

¿Y si no os renuevan?

Pues al paro.

¿Y no te preocupa?

Hombre, un poco, pero vamos, no soy tonto y ya encontraré algún trabajo. Aunque sea poniendo sandwiches en el Rodilla. Dicen que los que sobran cada día te los puedes llevar a casa, así que la cena, por lo menos, la tendría asegurada. Y si no, a vivir la vida bohemia. O de los concursos. O me voy a Nueva York. Ya me preocuparé cuando tenga que preocuparme.

VOTA CON TODAS TUS FUERZAS

Da igual que votes a La Casa Azul, que a Rodolfo Chikilikuatre, que a Coral, que a Arkaitz, que a Lorena C, que a Innata. Lo importante es que votes.

Y que lo hagas con alegria, votes a quien votes. Con cabeza y corazón, claro que sí. Ahora más que nunca.

PAZ.