La venganza es un plato que se sirve frío

El 12 de febrero, un día después del lanzamiento de Dream Man, el primer sencillo de Night & Day, el nuevo disco de Virginia Labuat, ella y su compañero de OT, Chipper, mantuvieron el siguiente intercambio de tweets.

Chipper y Virginia

Ahora ya sabemos que la canción se llama Let me talk, y en ella Virginia se despacha a gusto con sus compañeros de programa que, recordemos, le hicieron el vacío durante toda esa edición de Operación Triunfo. Así suena la canción, una buena muestra del ese sonido nostálgico con reminiscencias de la música estadounidense de los 50 y los 60 que impregna todo el disco.

Me gustaría saber qué cara se le habrá puesto a Chipper cuando haya escuchado esta parte de la canción:

Let me talk about it
I’m now ready to

Let me say how fearful nights can be
Let me say how tearful loneliness can be

Let me speak my buried truth so I can heal and soothe
let me just say I loathe them
cause every day they hated my being

STRIKE A POSE!

Madrid es una ciudad donde, sin comerlo ni beberlo, uno puede acabar sobreactuando como público aplaudidor en “El Hormiguero” o cruzándose con Jon Kortajarena en las escaleras automáticas del Pabellón 14 de IFEMA. Todo se reduce a tener a los amigos adecuados en los lugares correspondientes. Cadena de favores, que se llama.

Lo confieso, no soy muy fan de “El Hormiguero” ni tampoco de Pablo Motos. Pero también he de confesar que, tras ver cómo se hace el programa en directo, mi opinión ha mejorado considerablemente. Me pareció de que todos los que trabajan ahí se esfuerzan por hacerlo lo mejor posible, algo que -aunque parezca mentira- no se puede decir de toda la oferta audiovisual que tenemos a nuestro alcance. También me llevé la impresión de que no hay divismos en el equipo. Se nota en detalles como la atención al público presente en el estudio o en la presencia de las “estrellas” del programa en el plató durante las pausas publicitarias. No os podéis imaginar la de presentadores con una excelente imagen pública que se refugian en su camerino en cuanto se apagan las cámaras y que apenas se dignan mirar a admiradores, curiosos y demás masa anónima. O la de regidores que tratan al público a gritos, como si fueran un rebaño de ovejas descarriadas. Algunos públicos quizás se lo merezcan, lo reconozco.

El domingo, la estupenda DiPorDior me coló en Cibeles, la cuarta pasarela del mundo de la moda, que había arrancado un par de días antes. En mis tiempos de reportero de altos vuelos hicimos una pieza sobre los jóvenes diseñadores, así que no era mi primera vez que iba. Sin embargo, diez años después de entonces, me dio la impresión de que Cibeles se ha convertido en una feria al más puro estilo parque de atracciones: entras en un recinto donde reina la penumbra y parece que siempre es de noche, donde se alternan los puestos de revistas especializadas y marcas de maquillaje con otros más prosaicos como el Burger King de Carmen Lomana y las chocolatinas de Milka. Las cervezas las sirve Heineken y la comida, el temible Arturo Cantoblanco. Como es tradición en España, en los puestos donde se regala algo gratistotal la gente hace cola. Por el lugar caminan jóvenes con aspecto de blogueros y tres o cuatro famosos. Ya que estaba acompañado de varios especialistas en el tema, les pregunté varias cosas:

-¿Cuántos blogs de moda hay en España?
-Buf, cientos. Miles.
-Y casi todos ellos deben de estar aquí… ¿Pero la gente que compra ropa viene a Cibeles?
-En realidad, muy pocos.
-Entonces, esto de la pasarela Cibeles, ¿es una especie de quiero y no puedo?
-Algo así, sí.

Sin embargo, reconozco que ver un desfile en directo tiene algo de magia para los ojos de quien no sabe nada del tema. La pasarela es un escenario teatral donde algo tan prosaico como la ropa puede convertirse en una obra de arte, digna de ser analizada y admirada por cientos de ojos. Eso sí, al igual que en el arte y en el teatro, hay obras buenas y obras malas, así como puestas en escena magistrales y otras fallidas. Supongo que repetir en bucle durante varios minutos una versión en piano del “Behind the wheel” de Depeche Mode entra en la categoría de atorrante.

REBAJAS

Esta tarde me daré un paseo por las rebajas, porque llevo una temporada abriendo mi armario con la sensación de no tener casi nada que ponerme. Y que conste que no estamos hablando de “no tener casi nada BONITO que ponerme”, no. Es que, entre ropa que se ha quedado vieja o se ha roto más allá de lo fashionable, mis opciones de vestuario se están quedando cada día más reducidas.

Bueno, esto no es exacto del todo. Tengo decenas de camisetas y demasiadas camisas de tonos azules, ya sean rayas, cuadros o rayas y cuadros. Abrigos también tengo unos cuantos. Tengo los pares suficientes de zapatos y zapatillas… Suficientes para mí, claro, que sé de otros que con apenas dos pares de zapatos y cuatro pares de zapatillas sentirían ahogos y vahidos. Pero necesito, urgentemente, pantalones, tanto vaqueros como de los otros, alguna camisa oscura y algún que otro jersey bonito. Después, siempre se puede comprar alguna prenda que no usaremos casi nunca sólo por el placer y la ilusión de pensar que algún día llegará esa ocasión especial para lucirla. Siempre que esté a precio de risa, que para eso son las rebajas.

Lo que me temo es que ya sólo quedarán los restos de los restos, esas prendas tan estrafalarias que nadie quiere comprar o las tallas excesivamente grandes o ridiculamente pequeñas… Tendré que escarbar entre los montones de ropa que se acumulan en el suelo para encontrar lo que necesito. ¡Aventura y diversión añadidas!

BORING

Ayer por la tarde, al ir al gimnasio para pedalear un rato, pasé por delante de la inauguración de la nueva tienda que H&M ha abierto en el antiguo Cine Avenida. Un par de días antes ya me había fijado en que anunciaban la apertura con el lema “La estrella eres tú” y prometían poner una alfombra roja para sus primeros clientes. En efecto, aquello parecía un estreno de medio pelo, con focos, alfombra roja, una cola de jovencitos y no tan jovencitos y una masa de gente mirando. La idea me pareció cutre, pero claro… es H&M, el nuevo C&A, así que, en realidad, la idea fue un éxito, que es lo que cuenta. Yo tengo curiosidad por ver cómo han convertido los cines y el Pasapoga en una tienda de ropa, ya que parece que han respetado bastante la decoración original del edificio.

Hace años estuve en el Pasapoga en la fiesta del estreno de una película, en una época en la que parecía que el cine español se estaba convirtiendo en una pequeña pero prometedora industria que estaba recuperando el favor del público, y me hizo gracia ver a los productores, directores y estrellas del momento compartiendo conversaciones y copas. Supongo que en aquel entonces era más provinciano e impresionable de lo que soy ahora, porque me pareció una experiencia glamourosa. Con el tiempo, uno se da cuenta de que los estrenos son actos rutinarios, que siempre empiezan tarde, donde la mayor parte de la gente son amigos lejanos del auxiliar de producción que se ha hecho con cincuenta invitaciones por el morro y donde muchas veces los protagonistas se limitan a posar para las fotos y se escabullen a los quince minutos de que empiece la proyección porque ya han visto diez o quince veces la película. Así que lo único bueno de la mayor parte de los estrenos es que ves una película gratis y, a veces, consigues descuentos para las copas de la fiesta de después.

GOSSIP BOY

Spotted: A. subiéndose el sábado por la tarde en un Mercedes en Plaza de Castilla. Nos pareció que el conductor era un guapo, atlético y joven joven. ¿Vuelve A. a presentarse a los exámenes universitarios? ¿O acaso iba la celebración de la Fiesta del Verano en casa de la madre del Acompañante Habitual? El caso es que no le vimos volver a su apartamento hasta el domingo por la noche. Algo nos dice que A. se lo pasó muy bien la noche del sábado en la casa de D. en el Upper North Madrid.

Pero ten cuidado, A., tenemos en nuestro poder unas fotos tomadas el domingo en la barbacoa celebrada en la casa de L. y P., que demuestran que esas sesiones de bicicleta no están teniendo los resultados deseados. ¿Acaso sigues desayunando napolitanas de chocolate en tu lugar de trabajo? Sólo te haremos una recomendación para el próximo robado: Photoshop. Hemos comprobado que adelgazar no es una opción que realmente contemples.

Por lo demás, E. y P revelaron episodios ocultos de su pasado, JR. sigue luchando contra las trepas inútiles que pretenden hacerle sombra en el trabajo, M. tuvo que trabajar en festivo pero fue bien cuidado por R, y S. sigue teniendo novio una semana más. XOXO.

DE COMPRAS

Como compruebo en algunas de mis subtramas vitales que hay una epidemia generalizada de una extraña enfermedad que provoca regresiones temporales al bachillerato y hace que la gente actúe como si la vida fuera un episodio de “Al salir de clase”, con conflictos del estilo “Todo lo que me pasa es culpa vuestra y no porque yo no sepa asumir la realidad!” o “No pienso sentarme a comer con esa”, he optado por sumarme a la tontería imperante en el ambiente. Mis prioridades de estos días van a ser encontrar un bonito regalo de cumpleaños para mi madre e irme de tiendas a renovar vestuario.

Voy a una boda este sábado en tierras murcianas y querría comprarme una camisa azul que sea de un tejido ligero. Todas las camisas que tengo son de rayas o cuadritos, así que tener una o dos que sean lisas me vendrá bastante bien. Además, hace mucho que no paso por Bershka para ver qué camisetas absurdas han traido últimamente. También creo que ha llegado el momento de darle una oportunidad a la ropa masculina de Blanco. Debería comprar un par de polos sobrios para venir a esta empresa y parecer -además de ser- un trabajador diligente y eficaz. Por si fuera poco, la última vez que fui a Zara vi que, por fin, después de mucho tiempo, vuelven a tener ropa interesante. Eso sí, casi toda parecía salida de un rodaje de Bollywood y dudo que luego vaya a ser capaz de ponérmela sin sentirme disfrazado de Slumdog Ace. Mi timidez me impide salir a la calle si tengo la sensación de que voy llamando la atención y después me dicen que visto demasiado soso y formal. Aunque suelo decir que prefiero que la gente me vea a mí y no a mi ropa y escudarme en que lo clásico nunca pasa de moda, quizás sea cierto que debería prestar un poco más de atención a como salgo de casa cada mañana.

La única pega es que no tengo todo el dinero necesario para comprar todo lo que me gustaría… ¿Cuándo empiezan las rebajas?

TWITTERIA

Ivan Basso está contento porque ha salido un día buenísimo, Ignacio Escolar busca una empresa que se haga cargo de la publicidad de su web, a la hija de Neil Gaiman le quitaron ayer la ortodoncia y está feliz, Diablo Cody estuvo viendo “American Idol”, Mika cenó anoche una hamburguesa vegetariana, Lostpedia anuncia la publicación de una nueva canción de Geronimo Jackson llamada “Dharma Lady”, Zirta publicó una nueva tira de su webcomic, David Lynch escribió que su pensamiento del día era “las rocas se están fundiendo” (como es este David…), Demi Moore preguntó al mundo qué estrategias seguir para ganar al voleyplaya sin hacer trampas (el mundo le respondió que jugara sin la parte de arriba del bikini), Mauro Entrialgo anunció la publicación de su último libro, Lance Armstrong pasó un control antidoping sorpresa y Levi Leipheimer se encontró con que alguien había reventado la puerta de su casa.

Internet está para divertirse, está claro. ¿Agrego a Vanessa Hudgens?

SALVAME

A mí con los realities me pasa una de estas dos cosas: o los ignoro por completo o me engancho a ellos desarrollando niveles de fanatismo casi surrealistas. Llevado por la fiebre de OT, llegué a formar parte de la junta directiva del club de fans de Juan Camus, viajé a Zaragoza para ver actuar a Daniel Zueras en su ciudad natal durante la gira OT5 y hasta me fui al Festival de Eurovisión de 2004 en Estambul con el club de fans de Ramón, además de ir a firmas de discos abarrotadas de adolescentes histéricas y pasar por más de una decena de conciertos de triunfitos en salas de muy variado pelaje. La inversión en discos malos y sms absurdos -aparte de la fama de friki- se ve compensada con las miles de horas de diversión, la decena de buenos amigos que he hecho en ese tiempo y el Diegazo que me encontré en Portalmix.

De hecho, mi vida internáutica como ace76 comenzó en Muchagente, en los tiempos de la segunda edición de Gran Hermano. Nunca lo había pensado, pero quizás este blog existe gracias a Kaiet.

De todas formas, creía que a estas alturas ya estaba inmunizado contra esta enfermedad. Las islas de los famosos me aburren soberanamente, ya que nadie igualará los niveles de refinada maldad de Francesca en la segunda edición de Supervivientes. Los PekinExpress, Granjas, Factores X, Batallas de los Coros, Cocinas del Infierno o Casas de tu Vida nunca me han llamado mucho la atención. Hasta que llegó “Fama” y, sobre todo, “Fama2”. No empecé a ver esta segunda edición del programa de bailes y lágrimas hasta después de las vacaciones de Navidad. Y todo porque vi a este hombretón llorando en una clase de lírico con Marbelys.

Gines es mucho Gines

Que un muchachote murciano que trabaja de gogo en un bar y que sólo ha bailado “en un parque” se ponga a dar piruetas líricas y no lo haga mal del todo es la piedra filosofal de todo reality: ver progresar a alguien con un potencial que se hubiera desperdiciado si no llega a existir ese programa de televisión. Sin la televisión, Rosa estaría cantando en bodas, bautizos y comuniones, Soraya seguiría siendo azafata de medios vuelos y Raquel HH nunca habría sido Supermodelo. Y si a esto le añades una historia de amor y odio con su pareja, esa bailarina fría y perfecta llamada Raquel, el resultado es irresistible. En los foros de Cuatro y en los vídeos de Youtube los famáticos diseccionan cada mirada, palabra, gesto que se hacen en busca de una posible historia de amor. Evidentemente, todo es delirio del televidente, pero es que hacen tan buena pareja… y son tan guapos… ¿Y acaso no terminaron juntos Ángel y Sabrina?

Raquel y Ginés

Así que ayer, cuando Cisco se enfrentó a Ginés en el reto decisivo, Internet estaba alterado y yo también. Y eso que lo previsible era que se quedara el murciano, pero uno nunca puede confiar del todo en un programa de televisión. Que Cisco sea un tronco inexpresivo que sólo sabe hacer cuatro truquitos de B-Boy podía ser un detalle que el jurado pasara por alto. Pero no, triunfó la lógica -sobre todo cuando Cisco se puso a girar como una peonza borracha y mandó su futuro en el programa a la basura-, el murciano desgarrado seguirá bailando en la Academia y yo podré seguir distrayéndome hasta que Diego termine los exámenes.

No tengo nada estudiada mi pose

Todo esto hace que el hecho de que sea un programa de baile quede en un segundo plano. Quizás este año bailan peor, o los coreógrafos se esfuerzan menos, pero la culpa, en el fondo, es de la audiencia. El lunes tuvo que abandonar el programa Carol, a quien todo el mundo consideraba una de las mejores bailarinas de la escuela, aparte de ser una de las chicas más simpáticas de un programa lleno de víboras ingenuas. La audiencia prefirió salvar a sus tres compañeros de nominación, bailarines notablemente inferiores. Cisco es guapo y Yurena ha conseguido arrastrar a las masas, que también salvaron a su compañero, Muni (verle bailar es como ver bailar a un pitufo), para evitarle pasar por un reto que, posiblemente, hubiera perdido la canaria. Así es la televisión y estas son las normas del concurso. Justicia y reality no suelen ir unidos. De todas formas, todos sabemos que la fama televisiva es fugaz y que al final cuenta más el talento… y la suerte. Y si no, que se lo digan a Mai Meneses.

FANTASÍAS ANIMADAS

Soñar mola.

Sobre todo cuando aparecen personajes famosos dispuestos a hacer cualquier cosa que les pidas. C U A L Q U I E R A. Algunos hasta repiten y todo. La pega es que a veces no recuerdas todos los detalles morbosos y sólo queda la evidente y muy real (y muy pegajosa) huella del delito.

Descoloca un poco más cuando las estrellas invitadas son personas reales de tu entorno. Aunque a veces viene bien para quitarse ciertas espinitas del pasado o realizar fantasías imposibles. Hoy he resuelto una cuenta pendiente de mis años universitarios de la que ni siquiera era consciente. Afortunadamente, el implicado no se enterará jamás.

¿Os imagináis que, de alguna manera, fuéramos conscientes de lo que los demás hacen con nosotros en sus sueños? ¿Cómo somos y qué nos pasa en la mente de otras personas? ¿Tendríamos que demandarles por utilizarnos sin nuestro permiso? Sobre todo a uno que yo me sé, que según me cuenta, una de cada tres veces que salgo en sus sueños termino muriéndome… Podéis llamarme Kenny.

COMO PASAR LA NOCHE SIN ENCENDER LA TV

Durante estos días estoy repasando mi colección completa de mp3 acumulados en el ordenador desde la invención de las redes P2P, comprobando que todos los nombres estén bien escritos, borrando algunos repetidos y descubriendo llamativas ausencias (que la mula se encarga de corregir). Supongo que cuando termine el repaso, ya tendré almacenadas prácticamente todas las canciones antiguas que conozco y que me gustan.

Anoche fue el turno de Shania Twain, Shanice, Sheryl Crow y Shirley Bassey. Mientras escuchaba hits del calibre de “Copacabana”, me dedicaba a echarle un vistazo al número de la revista Details que compré en el JFK al volver de Nueva York. Me leí las primeras cien páginas. Lo de leer, en realidad, es un decir, porque como toda buena revista americana las primeras páginas están dedicadas exclusivamente a publicidad. Que si Gucci, que si Dior, que si Armani, que si Nautica, que si Versace, que como puede ser modelo JonK con esas cejas, que qué cara de adolescentes desnutridos tienen algunos modelos y modelas… El anuncio que más me gustó fue uno de esa especie de Cortefiel yanqui llamado Banana Republic, porque la foto es bonita y porque WillC no tiene pinta de haber acabado la EGB anteayer y no pone morritos dramáticamente intensos.

Sonriendo en la República Bananera

Después de estas distracciones tan masculinas (la verdad, sólo me faltó exfoliarme el cutis, ponerme rulos en el pelo e irme a acostar con una mascarilla en la cara para completar la noche) me fui a la cama antes de lo habitual, aunque tardé en pillar la posturita más de lo que acostumbro. Siempre termino levantándome con la sensación de no haber dormido lo suficiente.