The Killers, rock para adultos

Con Human, el sencillo que sirvió de carta de presentación de Day and Age, The Killers no sólo desconcertaron a sus seguidores sino que también lograron uno de los mayores éxitos de su carrera, consiguiendo que el gran público, al menos en España, les descubriera. Cuando uno empieza a escuchar Battle Born, su trabajo más reciente, se encuentra con el arranque electrónico de Flesh & Bone y por un momento piensa que Brandon Flowers y sus chicos van a continuar por ese camino y que el clasicismo de Runaways era una pista falsa. Por cierto, atentos al final del vídeo, en el que los tres músicos de la banda son desintegrados y sólo permanece Brandon Flowers con su chupa de cuero. Ni Adam Levine ni Chris Martin se han atrevido aun a hacerles ese feo a sus -poco estelares y/o agraciados- compañeros de banda.

Pero no, Battle Born no tarda ni un minuto y medio en mostrar su verdadera cara: éste es el disco ideal para escuchar atravesando las carreteras infinitas de Estados Unidos. ¿En un estilo sencillo y desnudo, con un sonido cercano a las raíces de la música americana, a lo Bruce Springsteen en Nebraska? No, basta con ver la portada del disco para darse cuenta de que este es un disco heredero del espíritu del AOR (Adult Oriented Rock) de los ochenta, desde Journey a Boston, pasando por REO Speedwagon.

Caballo contra coche, el duelo definitivo
Caballo contra coche, el duelo definitivo

Eso es lo que encontramos en este disco, baladones con versos del tipo “I don’t want your picture on my cell phone, I want you here with me” que encantarán a los fans de Foreigner, como Here with me o Be Still, así como temas guitarreros casi épicos como A matter of time o Miss Atomic Bomb, la única aportación al disco del productor Stuart Price, o canciones que pueden recordarnos al country rock como From Here On Out. Este giro musical tampoco debería sorprendernos tanto si tenemos en cuenta que la mayor parte del disco está producido por Steve Lillywhite y Brendan O’Brien, quienes últimamente han trabajado con The Fray, Matchbox20 o U2. Además, teniendo en cuenta que Brandon Flowers es el principal compositor del grupo es más fácil relacionar Battle Born con Flamingo, su disco en solitario de 2010, que con Day & Age.

Battle Born es un disco que gana con las escuchas, pero le falta algún tema que resulte tan redondo y rotundo como los grandes éxitos de la banda. Quizas Deadelines & Commitments o el tema que cierra la edición especial del disco, Prize Fighter se les acerquen, pero no terminan de llegar al nivel de un Somebody told me o un Read my mind. La pregunta es: ¿será este el disco que reconcilie a The Killers con los fans que les piden que repitan Hot Fuss una y otra vez? La respuesta es que, evidentemente, no. Quizás sean quienes consideran que Sam’s Town es, en realidad, su mejor disco, los que sepan disfrutarlo.

Sam Sparro se pierde de regreso al paraíso

En la primavera de 2008, Sam Sparro nos sorprendió a todos con Black and Gold, un tema de aires ochenteros que combinaba electrónica con el pop más elegante de aquellos años. Comercialmente, la canción fue un éxito, además de conseguir una nominación al Grammy a Mejor Grabación Dance. El disco de debut del australiano, una combinación de funk, electrónico y gotas de soul clásico, también funcionó bastante bien en Reino Unido y varios países europeos.

Es por esto que me extraña el poco interés que ha despertado el segundo disco de Sam Sparro, Return to Paradise, publicado el mes pasado sin que aquellos que compraron su debut hayan parecido enterarse. Con un videoclip de aires retro, Happiness ha sido el primer sencillo del album.

Sam Sparro ha dicho que este disco está influido por la música que se hacía entre 1978 y 1984 y que su intención era hacer una mezcla ecléctica de sonidos disco y dance. La intención se nota en los arreglos de algunos temas como We Could Fly o Closer, pero en muchas ocasiones, como en la propia Happiness, recuerda más a música de baile de los noventa y muy pocas veces suena a algo actual. Esta indefinición temporal y estilística acaba perjudicando al conjunto del disco. Aun y todo, contiene temas como Heart Like Us que nos permiten conservar algunas esperanzas de que algún día Sparro pueda demostrar que Black & Gold fue algo más que una afortunada casualidad.

NACIDOS PARA MORIR

Tú eres ese tipo de chica que consigue que jugar a antiguos videojuegos una tarde anodina de otoño se convierta en una velada inolvidable. Dices que el cielo es un lugar en la tierra cuando estás conmigo y haces que ni siquiera me acuerde de Belinda Carlisle. Me cuentas historias de tus amigas, de Lolita, de Carmen, de tus excursiones al hipódromo, de esos hombres malos que te regalan joyas y te roban el corazón, pero yo no sé si creerte. Sé que a las chicas como tú les gusta inventarse vidas, hazañas, dramas, pasados de glamour y decadencia. Tú crees que no me he enterado, pero sé que antes pedías a los demás que te llamaran Lizzy y ahora dices que tu nombre es Lana, como alguna antigua actriz de Hollywood de la que seguramente hayas visto más fotografías que películas. Tu apellido hace referencia a un modelo de Ford que seguramente no hayas conducido nunca.

Tú eres ese tipo de chica que consigue que tipos como yo se lancen a recorrer las carreteras nocturnas sólo porque tú quieres que te lleven a un lugar bonito, a un palacio barroco o a un motel de carretera con una piscina en la que puedas bañarte sólo por el placer de que te vean sumergirte en el agua. Tú eres ese tipo de chica que se atreve a cantar a pocos metros de los tigres pero dentro de ti tienes miedo a que se abalancen sobre ti y te devoren. Cuando te miro, no consigues aguantar la mirada. Cuando te miran los demás, no encuentras tu tono y te pierdes sobre el escenario. Pero prometes amor eterno mientras bebes un Diet Mountain Dew y consigues que tu envaramiento se convierta en algo fascinante.

Tú eres ese tipo de chica que canta a la tristeza veraniega y a los paraísos oscuros, a la radio y a los hombres que prometen gastar un millón de dolares. Es entonces cuando te miro y sospecho que eres esa chica intensa que tiene un padre rico con amigos y contactos para conseguir todos los caprichos de su niña. Quizás todas tus historias sean tan auténticas como tus labios. Quizás sean puro artificio. Pero no dejes de contarme tus mentiras, porque me encantan.

Y en una cosa tienes toda la razón, Lana. Hemos nacido para morir.